-¡¿Cómo puede ser posible?!-estalló, con los ojos carmesí.
-Mi señor, realmente no puedo expresar lo mucho que lamento el...
-¡Ya oí suficiente!- lo interrumpió. Frustrado, se pasó una mano por los cabellos y luego los revolvió, con evidente molestia –Puedes irte ahora, tengo que buscar la manera de arreglarlo todo.
Youngbae hizo una reverencia, y avergonzado, salió a prisa del despacho.
Seung caminó hasta la ventana y se recargó en el marco de ésta, apretando el agarre sobre la madera.
Les haré una breve recapitulación de las cosas: Pasamos dos días completamente felices, saltando de allá para acá, riendo y jugueteando por todos lados, pero Tae llegó esta mañana. Estaba notablemente alterado y nervioso.
Apenas había puesto un pie de regreso, no esperó ni un segundo en buscarnos.
"-¡Mi señor!- Seung y yo nos separamos, pues estábamos en plena sesión de besos.
-¡Taeyang!- reí, sonrojado –Adelante, nosotros...ya comenzábamos a estudiar- me dirigí hasta el escritorio para recoger algunos libros. Seung se echó a reír.
-Yo... De verdad que yo... No...- balbuceó, temblando.
-¿Pasa algo?- el Padre Tiempo frunció el ceño.
Youngbae respiró hondo y cuadró los hombros.
-La misión ha fallado totalmente. El niño no está siguiendo el diseño en lo absoluto, si no que está creando algo muy diferente al concepto original- Seung abrió los ojos como platos –Y no solo eso. Mi señor...él pequeño... ¡El me ha visto!".
Apenas había comenzado a procesar lo ocurrido cuando Tae siguió hablando a borbotones, diciendo que había olvidado colocar el manto de invisibilidad y que cuando se acercó al chico para ayudarlo a apegarse a los planos originales, éste lo había visto y que incluso había saltado perplejo en su sitio, gritando que le dijera de inmediato quién era él y el porqué estaba en su habitación. Dijo que después desapareció de inmediato y que no tardó ni un segundo en regresar a Lorem Tempus.
Suspiré.
Sabía perfectamente como se sentiría ese pequeño, porque lo había experimentado en carne propia. Todavía recordaba el casi infarto que sufrí cuando Seung apareció en mi departamento, allí, entre las penumbras.
Sigilosamente, caminé hasta él, y coloqué mis manos en su tensa espalda, comenzando un paseo suave por ésta. Percibí como sus músculos se iban relajando ante mi toque.
Respiró hondo.
-Eso es...- le dije -Tranquilízate.
-Esto es un gran problema- dijo, apesadumbrado.
-Nada que no puedas resolver- abracé su torso y pegué mi mejilla en su espalda.
-Jamás había sucedido una cosa así. No tengo idea de qué hacer- admitió.
-Pero sea lo que sea, te apoyo- se dio la vuelta y tomó mi barbilla con sus largos dedos.
-¿Porqué confías tan ciegamente en mí?
-Por que te conozco perfectamente y sé que puedes hacer lo que sea- me encogí de hombros –Y porque te amo.
Sonrió ampliamente y me besó con dulzura.
-¿Fui duro con él?- me miró preocupado y con pesar, asentí. Suspiró -Sí... Eso me temía. Fui injusto además. Nunca me había fallado.
-Siempre hay una primera vez- lo abracé.
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-¡TIENE QUE SER UNA MALDITA BROMA!- vociferó.
-Realmente no comprendo que ocurrió- negó Daesung, quien había llegado ese mismo día a la mansión -Ya había terminado de enviar los mensajes a todos los Dioses, incluso me disponía a volver. Hice una visita a Las Vegas como de costumbre, y cuando me di cuenta...- negó -Será una especie de convención sobre bebidas. Ya sabe, para los fanáticos de la cerveza y el vino.
-¡Ah! Dios mío- se dejó caer en la silla tras su escritorio y aflojó su corbata -¿Fecha exacta?- miró al castaño.
-Justamente en dos semanas exactas, mi señor- respondió, mirando el reloj en su muñeca.
-¿Y estás seguro de que serán muchas personas las que irán?- mordí mi labio, nervioso.
-Mi señor, si hubiera visto la cantidad interminable de humanos que había allí... ¡Y aún faltan casi 15 días para el evento!
-El que se reúnan tantos humanos en ese lugar significará descontrol y la perdición para muchos que tengan mente débil- murmuró Seung –No querrán salir de allí jamás. ¡Esa ciudad debería ser destruida!- se sobó la sien, enfadado, mientras apretaba los puños.
De pronto los relojes del despacho comenzaron a fallar. Unos iban más rápido de lo normal y otros se habían congelado.
-Fuera, fuera. ¡Largo de aquí!- comencé a sacar a Daesung del lugar.
-Pero mi señor...
-Y no vengan hasta que YO se los ordene- le fruncí el ceño.
-Yo...
-¡Es una orden! Recuerda que seré le Preceptor- y le cerré la puerta en la cara.
-Primero el chico de Misisipi, y ahora el desastre que se creará en Las Vegas- dijo, enterrando el rostro en sus manos.
-Mi cielo...- me arrodillé junto a él, tomando sus manos y acariciándolas -Tranquilo, ¿si? Todo está bien. Verás como lo resuelves fácilmente, pero para eso debes respirar hondo y mantener la calma.
-Jamás había pasado esto- negó.
-Mi amor... Seung mírame.
Muy a su pesar, enfocó su mirada en mí. Le acaricié las mejillas y luego lo besé suavemente, pero al parecer, él tenía otra idea en mente, porque volvió el beso profundo y ansioso.
-Te necesito...- susurró, besando mi cuello. Asentí y me deshice de su saco.
-Estoy aquí- asentí, deslizando mi chaqueta por mis brazos.
Me empujó contra el escritorio y de un movimiento simple y rápido, arrojó todo lo que había en éste al suelo.
Me senté sobre la madera y enredé mis piernas en torno a su cintura, sintiendo su entrepierna endurecerse.
Pronto las prendas salieron sobrando y el paseó toda su lengua por mi cuello.
Me estremecí y comencé a sentirme nervioso.
Ya lo habíamos hecho muchas veces durante estos dos días, pero siempre en la privacidad de su habitación, aunque no hubiese nadie en la mansión.
Sin embargo, esta vez era diferente, porque ambos guardianes estaban en Lorem Tempus.
-Mi amor... Agh... No es que yo...no quiera, pero...¿hacerlo aquí?- jadeé cuando introdujo dos dedos dentro de mi de golpe.
Sus ojos se enfocaron en mí y contuve el aliento al verlos de un rosa brillante.
-No lo entiendes. Yo realmente te necesito- me dio la vuelta y me recostó contra el escritorio. Se inclinó sobre mi y comenzó a besar y lamer toda mi espalda.
Me aferré a la mesa con toda la fuerza con que mis manos podían, pues las piernas comenzaban a temblarme.
-Seung...- gimoteé, cuando frotó su miembro contra mi trasero.
-Me vuelves loco- gruñó en mi oído, y casi me deshice de placer por esas tres palabras.
A pesar de sentirse así de ansioso, entró suavemente en mí, pero la delicadeza quedó en segundo plano y comenzó a moverse con rapidez. Sus estocadas eran profundas.
Era un nudo de gemidos y gritos de placer, y él suspiraba roncamente detrás de mi, haciéndome perder la cabeza.
Una de sus manos se quedó prendida de mi cadera, mientras que la otra se movía de arriba abajo en mi hombría, consiguiendo que gritara más fuerte.
-¿Te gusta eso Ji Yong? A mi me encanta, me encantas tú. Me fascina que me vuelvas loco...
-¡Seung!
-¿Cómo es que me calientas de esta manera?- apretó mi trasero –No gimotees así o me harás perder la razón.
-¡AHH!- un par de segundos fueron necesarios para que me corriera en su mano y él dentro de mi.
Como de costumbre, me quedé jadeando por varios minutos hasta recobrar los sentidos. Después sentí como me daba la vuelta y me sentaba en el escritorio con delicadeza.
-Perdóname- pegó nuestras frentes –Me sentía tan frustrado... Lo único que hice fue desquitarme contigo y te traté bruscamente.
-¿Bromeas?- sonreí -¡Fue estupendo!- le eché los brazos al cuello. El soltó una risita y escondió el rostro en mi cuello, depositando un beso dulce.
-A veces eres tan impredecible, Ji...- negó.
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-¿Está muy enfadado conmigo?- Taeyang me habló del otro lado de la puerta y yo suspiré mientras enjabonaba mis piernas.
-No... ¿Cuántas veces debo repetirlo? Él ya no está molesto.
-Tae, simplemente tranquilízate. El señor Cronos entiende que un error lo comete cualquiera- le dijo Dae.
Ambos esperaban pacientes a que saliera de mi ducha.
-¡Es que les juro que fue tan extraño! Estaba convencido de que había colocado el manto de invisibilidad, pero él me vio. Casi me desmayo allí mismo.
-Y solo saliste corriendo- se escuchó una carcajada.
-Daesung, no te burles- lo regañé.
-Mis disculpas- carraspeó -Pero regresando al tema, aquí lo importante es saber como va a arreglárselas el señor Cronos. Quizá...yo vaya con el pequeño y tú te encargarás de Las Vegas.
-No lo creo. Es decir, a mí es a quién ha visto el muchacho, yo debería repararlo.
-Tal vez... Aunque, siendo honesto, no veo cómo podría arreglar el asunto de la convención. Los humanos siempre son criaturas peligrosas- carraspeé con fuerza –Oh, pero claramente usted es una excepción, mi señor. Es un humano diferente.
Reí y salí de la bañera para vestirme.
-Sea lo que sea, quiero que escuchen bien lo que voy a decirles a ambos- dije, utilizando una voz autoritaria –No debe haber más descuidos como estos. Sean siempre precavidos y si es necesario, cerciórense dos veces cuando terminen algún trabajo. A Seung casi le da un infarto cuando supo de ambas cosas, por un breve momento entró en pánico y no me gusta verlo así- abrí la puerta, ya vestido, y los encaré -¿Quedó claro?
-Sí, mi señor- respondieron al unísono, haciendo una reverencia. Asentí y me coloqué frente al espejo.
-¿Qué les parece esto?- esta vez hablé tranquilamente. Me había puesto un traje marrón, con un pañuelo de colores.
-Ummm....- Daesung negó -Es su cabello. ¿Siempre fue rubio?
-No- suspiré -Tuve una etapa de rebeldía a mis 16 y desde entonces es de este color. Ya debió volverse de mi tono natural, pero supongo que para mi el tiempo jamás transcurrirá, mucho menos cuando sea coronado.
-Hmmm...- musitó Dae –Que particular.
-¿Porqué?- me di la vuelta.
-Usted sigue siendo humano hasta que la magia antigua lo convierta en Dios, por lo que los cambios de un humano deberían seguirle ocurriendo.
-Oh- fue todo lo que pude decir. Me encogí de hombros –Bueno, de todas manera no importa mucho. Mejor muéstrenme el lugar que habían mencionado.
Entre Seung y los dos guardianes habían preparado algo desde antes de mi llegada. Un lugar que según ellos, sería mi espacio personal y privado, como lo era el estudio de arte para Seung.
-Esto es, mi señor, exclusivamente de su propiedad- Dae me entregó una llave dorada una vez que nos detuvimos frente a unas puertas enormes y blancas.
-Ahora estoy emocionado- sonreí, y sin perder más tiempo, la metí en la cerradura.
Amplio, de colores claros, con piso recubierto de madera y con un piano al fondo del lugar, se encontraba...
-Tu despacho personal- me sonrió Tae.
La luz del sol entraba agraciadamente desde las enormes ventanas, agitando con suavidad las cortinas rojas. Entonces vi un cuadro a un lado del piano, donde estaba yo en el jardín.
-Me encanta- murmuré, con las manos en el pecho, sabiendo que esa obra de arte había sido exclusivamente por parte de Seung.
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-Pe-pe-pero...- tartamudeé, con los ojos llorosos.
-Es algo que debo hacer personalmente- susurró, mientras me abrazaba –Lo lamento, pero en una semana me iré.
Un viaje...
Cronos iría personalmente a hablar con ese pequeño y después de pasar una semana con él, iría a Las Vegas y se quedaría allá hasta que la convención terminara.
De modo que no iba a verlo por 3 o 4 semanas.
-No quiero que te vayas- lloriqueé en su pecho. Era infantil, pero no quería quedarme solo.
-No hay de que preocuparse, ambos guardianes estarán contigo.
-Me refiero a que hace apenas 6 días que tu y yo estamos juntos y ya vas a hacer un viaje- refunfuñé.
-Pero mientras tanto, deberás estudiar y entrenar en mi ausencia- besó mis párpados -Compréndeme mi amor, es mi deber. Sigo siendo el Padre Tiempo.
Suspiré, resignado. Tenía razón.
-Bien, entiendo- asentí. El sonrió y se colocó encima de mí mientras me besaba. Justo ahora estábamos en su habitación y ya había oscurecido.
-Hemos dejado un poco de lado nuestros deberes, ya es momento de retomarlos. Cuando regrese, todo volverá a la normalidad.
Asentí.
-Entonces hagamos valer estos días antes de que te marches. Comenzando desde ahora- y enredé las piernas en su cintura, sonriendo.
-Ah...- soltó una risita –El insaciable Ji Yong quiere otra sesión de besos ahora.
-Y tal ves algo más- respondí juguetonamente, para plantar sus labios son los míos.
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REALMENTE LO LAMENTOOOO
Me tardé miles de años en actualizar, pero sencillamente la universidad está consumiéndome.... EN FIN. Espero que les haya gustado. Déjenme sus votos, comentarios y de todo.
Recuerden que este fanfic está disponible también en Facebook, en la página llamada "Big Bbng you like?"... Y pueden agregarme, estoy como "Fan de Tabi"
Atte: Roble-G
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EL NUEVO PRECEPTOR
FanfictionJi Yong es un chico completamente normal. Tiene un trabajo de medio tiempo en una oficina y trabaja por las tardes como mesero e una cafetería. Sin embargo, un día una misteriosa figura aparece entre las penumbras de su departamento. "-¡¿QUIÉ...
