Extra V

2.3K 177 6

~14 DE FEBRERO~

~OLIVIA~

-Portaos bien, y cuida de tu hermano.

-Sí, y ni se te ocurra montar una fiesta.

-Yo no haría eso, papá.

-Lo sé, pipita. –Dylan le sonrió a nuestra hija antes de que ésta lo abrazara. –Y tú, Klaus. Más te vale que mañana le pregunté a mi hijo y me diga que dormiste en el sillón...

-¡Dylan! –Grité golpeándolo en el brazo mientras que él reía.

-No son bromas, Klaus.

-Por favor, vámonos ya, anda.
–Besé rápidamente la mejilla de mis dos hijos y la de Klaus antes de sacar a Dylan de la casa.

-Oye...

-¿Pero que te pasa con el pobre Klaus?

-¿A mi? ¡Nada!

-Sí, claro y por eso siempre lo tienes en la línea de tiro ¿no?
–Movió la mano restándole importancia antes de arrancar el coche para poner rumbo a la casa de playa. –¿Por qué no aceptas de una vez que Elyssa ya es mayor y es más que obvio que han estado juntos?

-¿Juntos en que sentido?

-¡Pues en el sentido de juntos!
–Grité moviendo las manos hacia todos lados. –Por supuesto que hablo de sexo.

-Joder... –Resopló llevándose una mano al pelo mientras que con la otra sostenía el volante. –¿Por qué tienes que decirlo? Me iba mejor haciendo como el que no sabía nada.

-Dylan...

-¿Por qué no pudo quedarse siendo aquella bebé adorable que nos encontramos?

-Porque debía crecer y madurar, Dylan. Por eso.

-Lo sé, pero... Bff... Aunque debo admitir que doy gracias a Dios por poner a ese chiquillo en su camino...

-¿Estás admitiendo que te gusta Klaus?

-Por supuesto que no. –Dijo todo orgulloso como siempre. –Solo digo que es un buen niño y espero que cuide de nuestra hija como Dios manda.

-Eso es admitir que...

Shhh! Eso no es nada. –Rodé los ojos antes de encender la radio para que el camino se hiciera más ameno.

Ay, este hombre...

~NARRADOR OMNISCIENTE~

Mientras tanto, en la casa Hoffman...

Los chicos habían comenzado a jugar a la Play Station mientras que Elyssa se había dirigido a la cocina para preparar la cena.

Ese día era importante y aún así no le había importado tener que cuidar de su hermano menor.

-Estos espaguetis estarán riquísimos. –Comentó poniéndolos al fuego mientras comenzaba a preparar la salsa.
Quizás hubieran salido mejor con la ayuda de Anna, pero como no está...

Y tenía razón, a su nana le habían dado toda esa semana libre para que pudiera pasarlo junto a su hijo Daniel, quién había venido de visita.

De repente, la chica brincó al no esperarse oír su móvil sonar.

¿Me adoptas?¡Lee esta historia GRATIS!