Cursi o fingido...

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-¿Es enserio? Perdona que me aguante la risa pero no me esperaba esto.

-Es que... no sabía qué darte, nunca antes había invitado a alguien a tomar un café y me había aceptado... La invitación.

Hablaba muy serio pero estaba atenta a cada uno de sus gestos y movimientos, no me iba a sorprender de esa manera.

-Muchas gracias, me siento comprometida a ponerla en un vaso o algo.

-No... No tienes que hacer eso si no quieres.

-Está bien, de todas maneras necesito sacar algo de mi habitación. Pasa! Espérame en la sala!

-Gracias, no tenías por qué... Olvídalo, me sentaré aquí.


Fui a la cocina a traer un vaso de cristal para poner las rosas ahí, lo llené de agua y fui por el pequeño corredor hacia la sala y entonces me di cuenta que había dejado la tapa de la laptop abierta. Me asusté, traté de quitarme los nervios en un segundo pero era tarde, él estaba viendo mi mac.

Así que aclaré la garganta antes de estar cerca a él.


-Mmm Mmmmm! Perdón por tardarme...

-No te preocupes, no has tardado nada. ¿Ya podemos irnos?

-Vamos!

Salí primero que él del apartamento y todo empezó a ser aún más raro...


-¿Me permites llevarte en mi auto?

-Es una gran idea.


Bajamos por el ascensor y buscamos su auto... Era una camioneta azul cuatro por cuatro con lunas polarizadas, tenía miedo, hasta esta se veía misteriosa y rara.


-Sube por favor!

-Gracias, qué caballero!

-De nada.


Se fue hacia el lado del piloto y subió. Cerró la puerta y arrancó... 

Estaba vestido de un traje azul y zapatos bien lustrados.

Lo observaba con el rabillo de los ojos mientras tenía el celular en mis manos, vi su mano derecha sobre el volante, la otra la descansaba a veces pero también la subía, noté que en ella tenía un reloj plateado con detalles en oro, se veía caro.


-Eres muy conversadora, te pareces mucho a mí.

-No me parezco a ti, no sabes lo que me gusta.

-Sé que te gusta la pintura, la fotografía y seguirme al gimnasio.

-¿Por qué crees que te seguía? Más bien puedo decir que como vivimos en el mismo edificio, y somos jóvenes... Bueno... Yo más joven que tú, pues las únicas distracciones que hay al rededor son las mismas a las que vamos casualmente. ¿Crees que soy policía y me enviaron a vigilare? ¿Qué tendría de interesante saber de ti? hablo enserio.

Hizo un gesto de sorprendido arrugando los labios y bajándolos como pensando.

-Tienes razón, no es muy interesante lo que hago pero es interesante saber quién soy. Y es interesante saber quién puedo ser... Contigo.

-Perdona pero no me convence el coqueteo frecuente que utilizas. Sé natural, soy soltera pero un hombre no me quita el aliento tan fácil.

-Sólo quería ser caballero. Pero deberías explicarme por qué me observabas tanto en esa exposición.

Un vecino para espiar (CON IDRIS ELBA)¡Lee esta historia GRATIS!