Extra

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Aquí os dejo el extra que tanto esperabais sobre qué hace Daniel en Italia <3 Está también el grupo pero como hay mucha gente que no está ahí pues no quería dejaros sin él, espero que os guste :)

Cristo

Nada más aterrizar en tierras italianas llamé a Daniel por teléfono, no tenía claro hacia donde tenía que ir, ni siquiera que pintaba yo aquí, él sabía que no me gustaba nada que tuviera que ver con Italia, me recordaba a mi enana, Ali...

Santo también parecía extrañado pero le veía más relajado. Fruncí el ceño, desde que había comenzado a juntarse más con Zenat estaba muy raro, más serio. 

Mi móvil vibró al llegarle un mensaje de Daniel, al parecer estaba en un hotel cercano a donde nos encontrábamos. Subimos en el ascensor y nos metimos en la habitación 67, lugar donde él nos esperaba.

—¿Qué pasa? —pregunté al verle con el gesto serio y preocupado, tenía un montón de papeles esparcidos por la cama y revisaba su móvil sin levantar la vista hacia nosotros.

—Es Marco, me han comentado que está aquí en Italia. Ha regresado, Cristo.

Una sensación de dolor comenzó a revolver mi estómago, ese cabrón había estado desaparecido durante algo más de dos años y no habíamos logrado localizarle. Mis puños se tensaron al recordarlo todo, se la tenía jurada, había llegado el momento de saldar cuentas.

—¿Estás seguro? Sabes que es muy escurridizo, se protege mucho las espaldas.

—Fue Santo el que me avisó, de todas formas vamos a reunirnos con Gino, al parecer Marco le ha estafado y se muere por vengarse.

Miré a Santo, el cual se encontraba apoyado en la pared tecleando en su móvil con rapidez, al escuchar su nombre nos miró a ambos y se encogió de hombros, volviendo a mirar el móvil. 

—¿Con Gino? —hice una mueca—. Por mucho que quiera vengarse no deja de ser de los suyos, es peligroso Daniel.

—¿Y qué hacemos? ¿Dejamos que siga a lo suyo? ¿En serio? —bufó molesto.

—Sabes perfectamente que soy el primero que quiero que desaparezca, haría un favor a la humanidad si se muriera. Además, déjame recordarte que...

—Joder Cristo, sabes que lo siento, no sabía que se dedicaba a eso cuando me asocié con él —contestó crujiendo sus nudillos—. En cuanto lo supe corté de raíz. Por eso estamos aquí, quiero acabar con todo esto.

—Acabar con esto... para mí esto nunca se acabará, Daniel. Lo he perdido todo —suspiré abatido, el tema me superaba.

—Lo siento, Cristo. No se lo merecía. No descansaremos hasta que acabe bajo tierra, te lo prometo.

—En fin, centrémonos en lo importante. ¿Qué sabemos sobre su paradero?

—Parece que ha regresado porque sus negocios en Italia se tambalean, tiene socios descontentos con su trabajo y parece que está desesperando buscando nuevas chicas, debe bastante a Giovanni —aclaró Santo.

—¿Y cómo coño sabes tú todo eso?

—Melissa tiene un ligue aquí que al parecer es socio de Marco, entre polvo y polvo parece que le va informando de cosas, es un poco gilipollas el chico.

—¿Tu hermana? —pregunté sorprendido—. ¿Desde cuándo se junta con personas así?

—Yo que sé, se ve que le va el morbo y el peligro.

—¿Y te la suda completamente? 

—A mí como si hace orgías con todos ellos, es su problema no el mío. No me meto en su vida.
Le miré sin comprender nada, me quedé estupefacto escuchando sus palabras, desde luego había cambiado muchísimo. 

Sombras Partidas (✔)¡Lee esta historia GRATIS!