Prólogo: El culpable es Vegeta...

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    Sentado en el suelo,dentro de aquella habitación en la oscuridad veía por la ventana hacia la calle.Poco a poco la ciudad se estaba recuperando de las ruinas y la poca gente que había sobrevivido a aquel trágico destino,estaban recuperando su vida,la que había sido perturbada cruelmente por el último enemigo que los asecho.

    Pero él no,él no tenía ninguna vida.En su mano derecha sostenía una vieja fotografía que tanto había guardado con cariño,pues en ella se podía ver una joven madura de cabello y ojos azules,con mirada triste y perdida.La fotografia la había tomado el hace ya algunos años,había sorprendido a la mujer pues a ella no le gustaban las fotos.Pero el sin pedir permiso,tomó una vieja cámara y apunto hacia esa mujer que le había dado la vida y tanto amaba.La mujer se ruborizo al darse cuenta y antes de decir nada,sonrió a su pequeño hijo.

    El no podía más que sonreír a ese recuerdo,pero las lágrimas huyeron cobardemente de su rostro y salieron sin permiso.Apoyó la fotografía sobre su pecho y con un susurro mudo dejó salir la palabra “madre…”

    Dejó aquel retrato y tomó la siguiente fotografía,allí se veía una mujer más joven de cabello largo de color negro y unos ojos llenos de energía del mismo color.Toco con su dedo índice su rostro y con más dolor apoyo el mismo dedo sobre el abultado vientre de la joven que se reflejaba en la foto.

    Con dolor cerró sus ojos y trató de inventar en su mente los rostros de aquellos dos niños que no llegó a conocer,pues la mujer que más amaba descubrió la muerte llevando a sus hijos con ella y sin darle tiempo de visualizar sus dos pequeños milagros que crecían dentro de ella.

    El hombre dejó ambas fotografías en el suelo con dolor.Pues se había prometido dejar de torturarse de esa manera,pero no podía,no podía encontrar paz.Morir no era sencillo,él era un saiyajin y el suicidio ni siquiera estaba en poder concretarse.

    Abrió sus ojos llenos de odio,pues no existía otro sentimiento en ese corazón,Odio,rencor,ira!.Era lo único que podía sentir.

    Se puso de pie rápidamente y tomó la decisión más abrupta que existiera,él dejaría de existir y ya había encontrado una solución para eso.

    Miró hacía la ventana y salió volando hacía el olvidado y destruido laboratorio donde ella permanecía por horas,cuando estaba viva.Era el momento,llegó la hora de su fin.

    Terminaría con su dolor y su pena,terminaría con el culpable de todo lo malo que le había pasado,terminaría con Vegeta de una vez por todas.

    Entró al viejo laboratorio,y a lo lejos vio una máquina cubierta de una manta blanca llena de tierra,como pudo se las ingenio para cargar la batería que aunque estaba vieja,aún funcionaba.

    Se acercó a un escritorio y abrió uno de los cajones.Algo llamó su atención,pues había una caja de color rojo,unos planos y una pequeña botellita de medicinas.

    Al instante se dio cuenta de todo lo que aquello era.Espero tres horas mientras entrenaba duramente.tres hora serían suficientes,una vez que la máquina hizo un pitido suave,se dio cuenta que ya estaba lista.Tomó las cosas que encontró en el viejo cajón,tomó su vieja espada que también yacía en otro de los largos cajones del escritorio,se despojó de su chaqueta y subió rápido a la máquina y puso las coordenadas de su destino.

    La máquina se encendió y con ella,el corazón del último saiyajin.El último día de su vida…

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