Capitulo 3: "Residuos en el agua"

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Los días pasaron tranquilamente, unos eran aburridos y otros un tanto tediosos. Sin embargo, no todos conocían el límite de sus capacidades con respecto a la convivencia. No obstante, era un alivio disponer de tanta tecnología, eso hacía más fáciles las cosas.
La primera interacción con el aparato de alimentos fue todo un fracaso, después de todo nada era como en la tierra. Los que allí estaban presentes, algunos sabían cocinar, otros no, pero los que sí, extrañarían incluso la experiencia más simple como batir un huevo para hacer un pastel.

Las amistades empezaron a entablarse, y tal vez para Abel era la primera vez que reía tanto en mucho tiempo. De alguna manera se sintió aceptado, por lo que quizás no estaba del todo equivocada Seitán. Historias de terror, películas, había de todo. Pudieron entretenerse antes de que la tormenta los azotara. Pero por ahora, todo empezaría con un tradicional desayuno americano.

―Esto no está tan mal como yo creía ―evidentemente la diversión de estos últimos días hizo que Misa se sintiera más segura, por lo que tal vez la reina del grupo iba a retomar su lugar de calma, aunque era poco probable, en cualquier caso, por lo menos los miedos de ésta se habían despejado, pero quién sabe si realmente en algún instante volverían.

―¡Lo sé!, sin dudas no fue una mala idea aceptar ―Yamil estaba muy contento aunque no fuera por ahora la aventura que el mismo esperaba.

Todos estaban charlando alegremente, pero enseguida hubo señal en la pantalla que hizo que los allí presentes voltearán. Y una vez más, la joven de cabellos nívea se manifestaba.

―Buenos días, veo que ya están con sus estómagos llenos, es bueno saberlo. Hoy les encomendaré su primera hazaña, por lo que deberán ir al transportador para ello, y mientras llevan a cabo su misión, la nave permanecerá en este planeta. Pero debo pedirles que se coloquen estos relojes ―en la mesa, en uno de los espacios, se desplegó un trozo de la madera y se corrió a un lado, de ahí surgió desde abajo un pequeño ascensor, a continuación al llegar a su punto máximo, sus puertas al abrirse despidieron algo de vapor helado, y dejó entre ver unos cinco relojes, y todos poseían un color azabache―. Sus uso es variado: podrán comunicarse, mandar señales de emergencia a otras galaxias, e incluso con oprimir el botón que está incorporado a su izquierda en la esquina inferior, se lograran trasportar a la nave de regreso.

Todos quedaron sorprendidos con la herramienta, ¿pero podría hacer más cosas además de comunicar y teletransportar?, probablemente no, pero cabía la posibilidad.

―Sé que muchos de ustedes no están al tanto sobre en qué consiste la tarea que les encomendaré, y les advierto, esto no es una práctica. Tendrán que arriesgar sus vidas, pero tampoco voy a dejar que estén desprovistos de lo que necesiten para sobrevivir a éste nuevo reto que se les ha presentado —la imagen de la muchacha se hizo un poco más pequeña sólo para dejar ver en su lado izquierdo como surgía una nueva captura, mostrando así, una foto de unas ruinas egipcias.
Las pirámides, junto con las esfinges, parecían normales a pesar del desastre que estaba ocurriendo, pero eso sólo era una pequeña muestra.

Estoy segura de que conocen este lugar, a pesar de que ahora mismo cambió demasiado el mismo retrato se desvirtuó, ahora las pirámides parecían estar manchadas de una especie de grumo violáceo. Si se observaba más detenidamente, se podría entender que era una filmación, y una muestra de ello, fue el momento en el que una de las esfinges perdió su cabeza desparramando grandes escombros a su alrededor. El aire parecía estar siendo consumido por una especie de bruma antinatural, ésta tenía el mismo color que la extraña concentración que estaba sobre aquellas obras arquitectónicas.

¿Qué es lo que le ha pasado al planeta? exclamó Misa, quien ahora sentía como su alma temblaba otra vez.

Tiene que ser una bromamurmuró para sí mismo Alan.

Eso de limpiar... no parece una tarea fácil viendo como se está cayendo todo. ¿Y qué es esa cosa que está flotando en el aire?señaló Yamil con su dedo completamente incrédulo.

Son restos de una bomba biológica le explicó la muchacha, y les señaló otra imagen que aparecía en la palma de su mano. Allí, podía verse innumerables cuerpos de soldados acompañados de civiles, todos tenían malas formaciones, incluso algunos perros y animales que habían quedado atrapados en la zona . Muchas personas han muerto por estás armas, hay pocos supervivientes, y estos están en refugios especiales. Pero no les servirá esconderse por mucho tiempo. Las armas biológicas no tardaran en contaminar el suelo y traspasar las capas más profundas de la tierra; no importa que tanto se escondan, los alcanzarán el horror se plantó en las caras de todos, entonces... ese terremoto que sintió Abel, ¿era una bomba biológica que había sido lanzada no muy lejos de él?

¡Cómo vamos a enfrentar eso si no existe ningún equipo que nos permita sobrevivir a eso! Misa estaba desesperada, temía fallecer consumida por esa pandemia que su maldita raza habían creado.

Tranquila, Misa, no creo que ella nos mande a un lugar tan peligroso sin protección trató de tranquilizarla la joven Talía. Al parecer la compañía de todos había hecho que ella lograra entrar un poco más en confianza, pero eso no significaba que ella estuviera ajena a la situación, por lo que también su interior se desgarraba.

¡Tú no entiendes lo que esto significa, por algo estamos en otro planeta! señaló a la chica que estaba en la pantalla. Seguro que ella es la culpable de todo esto. ¡Quizás ella misma empezó todo y por eso ahora tenemos que limpiar nosotros su desastre arriesgando nuestras vidas para ello! la joven parecía estar enloqueciendo.

¡Ya tranquilízate Misa, quizás no sabemos bien por qué ella nos eligió, pero puedo asegurarte que no es la culpable de esto! Abel encaró a su compañera queriendo defender el idealismo por el cual luchaban, pero no sólo ese ideal, sino también a la chica que los había salvado.

Sueños Bajo el Agua ©¡Lee esta historia GRATIS!