Capítulo 29.

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Esto debe ser una broma, el jodido corpiño es una talla menos y me quedaba realmente apretado, quizás esto había sido la idea de Niall. Suspiré profundamente acomodándolo una vez más y soltando un espacio del broche para que no me cortara la circulación.

El miércoles había llegado jodidamente rápido y con Sara aún no nos hablábamos, y necesitaba su ayuda para llegar al departamento de Niall, era más que obvio que ella sabia donde vivía.

Deslice mi dedo pulgar por la pantalla del celular y suspiré, pasando el dedo una y otra vez por el nombre de Sara, ambas éramos orgullosas y se enojaría aún más al saber que solo quería algo de ella.

-¿Qué quieres? -escuché su voz, estaba disgustada. Asustada, miré el teléfono. De tanto pasar la manos sobre el, la acción de llamada se había accionado sola.

-Sara, hola -tartamudee, llevando el teléfono hacia mi oído, pensando bien las palabras que le diría.

-Hola, ¿qué quieres? -preguntó de nuevo y suspiré.

-Bueno yo.... Em, bueno -oí sus uñas golpear una superficie plana, quizás madera y eso significaba dos cosas: o estaba impaciente o se moría por arreglar las cosas. Así que opté por la segunda y se me ocurrió una buena idea.

-Sabes que no me gusta estar enojada contigo y me gustaría que vinieras para que arreglemos las cosas. Sé que me porté mal y quería pedirte una disculpa -mentí, bueno, en parte. De verdad quería arreglar las cosas con ella aunque aún me doliera que me haya ocultado una cosa tan importante como la de que pasó por la cama de Niall.

Suspiré a través del teléfono, crucé mis dedos esperando a que accediera.

-Vale, estaré allí en diez minutos.

-Gracias -murmuré cortando la llamada, sonriendo.

Me senté y puse la caja sobre mis piernas, tomando las cosas que había allí además de la ropa que usaría para esta noche.

Veinte minutos después, Sara estaba frente a mí, así que la abracé fuertemente, jamás me había gustado que nos peleáramos y menos que duráramos tanto tiempo sin hablarnos. Siempre necesitaría a mi mejor amiga y más en momentos como estos.

-Lamento de verdad no habértelo dicho, pero, prometimos que jamás hablaríamos sobre eso o le diríamos a alguien más.

-¿Ni siquiera me dirías a mí? -pregunté y ella negó con la cabeza mirándome arrepentida.

-Quería decírtelo, de verdad, pero lo prometimos y no sé porque él abrió la boca. Si debías enterarte, me hubiera gustado que hubiera sido por mí -ví la honestidad en sus ojos y solo la abracé una vez más.

Ningún hombre podría saber sobre nuestra amistad. Ni siquiera un sexy, caliente y perfecto sexólogo que traería loca a quien se cruzara en su camino.

Jugué con los dedos de mis manos, habían pasado diez minutos desde nuestra reconciliación y no sabía como preguntarle si sabía la dirección de Niall, aunque claramente lo hacia.

-¿Y esa caja? -preguntó levantándose para mirarla. Abrí los ojos rápidamente y la seguí, arrebatándola de sus manos.

-Nada, sólo, un vestido hace tiempo -murmuré nerviosa y ella me miró con desconfianza.

-Un vestido -murmuró y asentí -¿puedo verlo?

-Claro, pero esta en mi habitación, dejé la caja aquí porque iba a botarla -dije rápido, intentando aparentar que realmente era eso.

Para que no dudará de mí, tiré la caja en el basurero de la cocina, procurando que las cosas que había dentro, no emitieran ningún sonido. Ella dejó de fruncir el ceño y tomó una patata frita del plato y se la llevó a la boca.

-¿Y, cómo vas con Niall? -preguntó temerosa, le sonreí.

-Pues bien, hemos hecho un par de cosas para, ya sabes, ver que haremos cuando el momento llegue -ella sonrió y siguió comiendo. Bueno, era el momento perfecto -. Hablando se Niall, de casualidad ¿sabes dónde vive?

-¿Dónde vive? -preguntó, atragantándose con la comida.

-Sí, me dijo que quería que lo visitara algún día y bueno, no me dio su dirección -respuesta *beep*. Ella frunció el ceño y busco algo nuevamente en su teléfono.

-Primero que nada ¿para qué querría él que tú fueras a su departamento?

-No lo sé -me encogí de hombros. Ella me descubriría -. Sólo, dijo que sería bueno tomar algo algún día.

Suspiró.

-Esta es -me ofreció su teléfono celular y lo tomé. La dirección estaba justamente debajo de si número telefónico.

Sonreí anotando en el mío.

Charlie la había llamado, al parecer, lo habían ascendió por fin de puesto y quería celebrar, así que la invitó a un lujoso restaurante. Agradecí mentalmente a Charlie y fui a mi habitación pata vestirme rápido. Eran las siete y media y debía estar allí temprano, así que tomé mi auto y conduje hasta su departamento, con los nervios impidiéndome siquiera conducir bien.

El edificio era sorprendente, los vidrios que lo rodeaban tenían aspecto de espejo, la entrada adornada por una alfombra color caoba y un toldo del mismo color. Pasé por la recepción, nos cuales inmediatamente me dejaron pasar, diciéndome que él me esperaba en su piso.

Acomodé una vez más el corpiño. Al fin y al cabo, había decirlo usado de todas maneras, aunque me molestara un montón, él lo había comprado por algo. El ascensor marcó el piso veinte en menos de cinco minutos.

Mis labios se secaron y mis dedos y mis manos comenzaron a temblar con nerviosismo. Toqué la puerta número doscientos treinta y esta se abrió enseguida, dejando ver a un despreocupado y a la vez sensual y caliente Niall Horan.

-Hola -saludo y sonrió pasando la mano por su cabello, apartándose del camino para dejarme entrar.

-Hola -contesté admirando el lugar, el cual era cinco veces más grande y lujoso que el mío.

-Llegaste temprano.

-Sí, es que no me dijiste la hora y pensé que esta sería la más adecuada -sonreí, mirándolo avergonzada.

-Pues sí, es la más adecuada ¿un trago? -preguntó y el olor a vodka inundó mis fosas nasales. Asentí tímidamente y él sirvió un pequeño vaso.

Luego de un rato de conversación y de un poco de vasos de tragos, me extraño que ningún chico a parte de él saliera de alguna de las habitaciones o estuviera con nosotros.

-¿Y el chico misterioso?

Él sonrió y me hizo estremecer.

-No hay ningún chico misterioso, _____.

-¿Y entonces? ¿con quién... -me atragante y boté toda la bebida alcohólica de mi boca en su alfombra al darme cuenta de sus palabras.

-Conmigo.

...
Esté es el capítulo más largo hasta ahora.
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Directioner13963.

Virgen a los 25 (nh)¡Lee esta historia GRATIS!