Capítulo 31

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AVISO: Este capítulo es +18 así que aquí pondré la parte que se puede leer del capítulo :) 

Peero no me matéis x.x tengo una solución para que podáis leer esa parte que seguro que os interesa: Os dejo el enlace de mi página de escritora en mi perfil y allí subiré lo que queda ^^

Espero que lo entendáis, no la he añadido en contenido para adulto para que pueda subir en el ranking y que se haga más conocida, si añado este capítulo explícito adiós ranking jajaj

Y os aconsejo leer esto hasta el final porque si lo ignoráis os vais a perder cosas interesantes ;)

Con amor;

Karlee D.

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Al final terminé aceptando la invitación de Azucena sobre ir de compras con ella, después de la conversación con Daniel tenía curiosidad por saber qué había pasado entre ella y Sergio, sí...yo y mi famosa curiosidad, no sé estar callada.

Nos paramos en una tienda de ropa interior y Azucena me sonrió, animándome a entrar. Estuvimos un largo rato mirando unos sujetadores hasta que me atreví a preguntar.

—¿Sabes qué...?

—Sí, sé quién eres.

—Daniel me dijo que eres la ex de Sergio —contesté sin rodeos.

—Sí... —suspiró—. Hace tiempo ya.

—¿Puedo preguntarte qué pasó exactamente?

—Daniel me había dejado tocada al dejarme, dejé de verme guapa, incluso me veía gorda — sonrió amargamente—. Acabé metida en una enfermedad por provocarme los vómitos y mi familia, preocupada, decidió llevarme a vivir un tiempo con mis abuelos en Asturias, allí conocí a Sergio.

—¿Lo superaste? —pregunté preocupada.

—Sí. Sergio me ayudó el tiempo que estuve con él hasta que... un día por la calle le vi besándose con otra chica. Fue muy humillante, esa chica era mi mejor amiga. El caso es que caí en depresión y volví a Barcelona, Daniel me consoló día y noche y me apoyó para que no volviera a caer en la bulimia, trató de animarme como pudo, fue muy —suspiró—. Amable.

—Vaya... no sabía eso.

—No pasa nada, eso es pasado. Volvamos al presente —contestó sonriendo y me guiñó un ojo —. Vamos a comprarte un conjunto.

—¿Un qué? —pregunté arrugando la frente, con miedo a qué se le podía ocurrir. Me parecía surrealista que la ex de Sergio y Daniel estuviera comprándome ropa interior tan contenta, yo no podría hacer eso, desde luego.

—Venga tonta, seguro que estás deseando que Daniel te coma con la mirada.

Me sonrojé al pensarlo, me daba mucha vergüenza que Daniel pudiera verme así y además temía hacerme recordar imágenes del pasado, no sabía si estaba preparada para eso.

No pude hacer mucho para negarme, Azucena hizo oídos sordos y acabó comprándome uno, me lo regaló. Avergonzada, le di las gracias casi entre susurros.

Al volver a casa busqué a Daniel, encontrándolo en la habitación. Cerré la puerta dejando caer las bolsas en el suelo, estaba irresistible tumbado en la cama leyendo un libro.

Al verme se levantó de la cama, sonreía con picardía, luchando por ver qué había en esas bolsas. Parecía un niño luchando por una golosina.

Le miré, en el fondo sabía que se me estaban revolviendo las mariposas del estómago y aún sentía cosas por él. No podía evitarlo, cada vez que me miraba y me sonreía se me encogía el corazón. Me sentía como una tonta, aunque intentaba demostrar indiferencia no podía evitar que me temblaran las piernas, ya con estar cerca de él me sentía pequeña, frágil.

Sombras Partidas (✔)¡Lee esta historia GRATIS!