Dreams

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La música resonó con fuerza en sus oídos y sintió como si su sangre ahora caliente corriera por sus venas con rapidez. El chico de cabellos azules se sintió totalmente excitado y emocionado. No pudo evitar dejar salir un suave jadeo al sentir aquel cuerpo desnudo debajo de él entre la obscuridad, las luces de neón, la música que aceleraba su pulso y los débiles gemidos que escapan de aquellos redondos y exquisitos labios húmedos. Sus labios acabaron atrapados en los del otro.

El beso entre los dos comenzó a ser bastante desesperado y salvaje, iba en contra de muchas reglas que el mayor de los dos había firmado hace unas cuantas horas. Aun así para el chico de sonrisa bonita, ojos castaños, labios hinchados por las mordidas y cuerpo glorioso. No le molestaba para nada, hasta estaba disfrutando pasarse de los límites con su último cliente después de años de verse obligado a trabajar como acompañante en las noches.

Sin embargo, aunque Park Jimin no estuviera avergonzado de exponer su cuerpo desnudo a un extraño, lo que sí le apenaba era revelar su rostro. De allí la razón por la cual la única prenda en su cuerpo que ocultaba su lado más oscuro y corrompido, era un antifaz de encaje negro que se abstenía de quitar.

Las pálidas y fuertes manos del peli-azul llegaron hasta la nuca del rubio y poco a poco separando sus labios de los de él. Subió su mano hasta la cabeza del menor y entre sus cabellos trató de desatar el nudo del antifaz que ocultaba la identidad de aquel chico. Sin embargo, el fuerte agarre del menor se lo impidió y lo jaló del brazo para atraerlo hacía él y caer sobre su propia espalda en el colchón.

— Oh...creo que no sería una buena idea hacer eso, Daddy. — susurró Jimin con una sonrisa y un tono sumamente inocente que simplemente sacaba los miles de demonios dentro de YoonGi y lo ponía aún más.

El peli-azul pasó saliva nervioso y se relamió los labios — Oh vamos, bebé. Quiero ver tu lindo rostro. — pidió casi en un jadeo de súplica. Aunque su bebé no cedió.

— No lo creo. — la dulce risa de Jimin resonó en los oídos de YoonGi y este se mordió el labio con fuerza al ver que su pequeño tenía uno de esos dulces de corazones que decían "California" en su lengua.

El mayor se dejó llevar y besó de vuelta al menor con mucho más anhelo, intercambiando entre sus bocas aquel dulce sabor que lo hizo sentir fuera de este mundo. En el que ya había superado sus límites con aquel chico desconocido. Aunque para Park Jimin, Min YoonGi no era sólo un desconocido.

-~*'¨¯¨'*·~ Dos horas antes ~*'¨¯¨'*·~-

El chico de piel morena estacionó el Camaro rojo frente aquel establecimiento que después de unos largos minutos de viaje le costó llegar allí. Aquel letrero con el cual se había familiarizado se encontraba colgado alumbrando con un gran resplandor sobre aquel edificio blanco de apariencia limpia y lujosa.

Aunque despistara a las personas ignorantes haciéndose pasar por un hotel o por un lugar para niños por sus diversos colores llamativos y luces de neón, aquel lugar era para nada inocente. Min Namjoon emocionado se quitó los lentes de sol y observando el letrero que decía "California Dream", sonrió para sí mismo como si estuviera orgulloso de conocer un prostíbulo bastante excéntrico. Aunque su hermano Min YoonGi no pudo evitar mirarlo con rareza y disgusto.

— Oh por Dios. — comentó YoonGi al ver el letrero sobre ese edificio, percatándose de donde se encontraba — Por favor Namjoon, no me digas que aquí es donde desperdicias el dinero de nuestros padres.

El moreno rió mostrando unos hoyuelos en sus mejillas y guardó sus llaves en el bolsillo de su pantalón — Vamos, somos millonarios ¿Cómo no voy a gastar mi dinero en diversión?

California Dream Daddy| YoonMin¡Lee esta historia GRATIS!