¡Por todos los cielos, Jofiel! ¿Qué te ha pasado? —Había sido su pregunta.

El ángel cayó de rodillas a sus pies, y se abrazó a él, rompiendo en un llanto desconsolado.

¡Jofiel!

El mejor amigo que había tenido en su vida ahora tenía las alas prácticamente destrozadas. En un intento por evitar el cambio, en un rapto de desesperación, se había arrancado las plumas oscuras; todas ellas. Y las había arrojado al mar con la esperanza de verlas desaparecer para siempre bajo el furioso oleaje.

No había logrado nada.

Las plumas negras continuaron creciendo y esparciéndose por donde antes habían estado las más radiantes y hermosas plumas que cualquier ángel pudiese poseer.


No puedo más, Ben. ¡Mírame! Ya no soy un ángel. Ya no más. Se derrumbó como un castillo de naipes. No podía siquiera mantenerse en pie. Su voz no era más que un simple susurro lastimero y no hacía otra cosa que temblar, embargado por el dolor.

Todavía estás a tiempo. Puedes revertirlo, mientras aún tengas una pluma blanca. Y la tienes. El anciano señaló con optimismo una pequeña y brillante plumilla que todavía se mantenía en su lugar. La única que no había caído. Mientras la tengas, tienes salvación. No debes rendirte. Tu luz todavía no se ha extinto. Puedo verla. No puedes permitir que desaparezca. Todavía tienes mucho bien por hacer. No pierdas las esperanzas.


El anciano sabía que ya no le quedaba tiempo. ¿Cómo se había acelerado tanto su transformación? ¿Sería debido a los impulsivos deseos de Jofiel por ser un humano? ¿Por querer vivir todo lo que se había perdido?

Sí, se había sacrificado por él pero ¿a qué precio? Lo había perdido todo. Nunca había podido experimentar la vida. Siempre había creído que el tiempo era algo que tenía de sobra. Dejaba todo para después. Había aplazado su vida y ese después jamás llegó.

Había muerto demasiado joven.

Pobre Edgar. Pobre muchacho.


Ben, no quiero ser un demonio. Tengo mucho miedo. ¿Soy tan malo?

No eres malo. Tu único pecado ha sido aferrarte demasiado a la vida. No me parece que debas convertirte en un demonio por eso. Es tan injusto.

No... es por eso le aclaró Jof. Había algo que su amigo no sabía. Algo que a nadie le había confesado.

¿Cuál es el motivo?

Te decepcionaría si te lo dijera.

Creo que te decepcionas a ti mismo. Tienes que decirme, Jof. Soy tu amigo y nadie te entenderá mejor que yo. Te conozco mejor que nadie. No me gusta verte sufrir en silencio. Tú no eres así.

Es por el odio, Ben. Todo se debe al odio que ha estado creciendo en mi interior sin que yo quisiera. Se ha extendido por todas partes como una enfermedad, y ya no sé cómo detenerlo.

¿Odio? ¿Tú?

Sí.

Se me hace imposible que puedas sentir eso. ¿A quién odias?

No es ninguna persona. Y eso es lo que más me asusta. Se supone que somos enemigos naturales, entonces, ¿Por qué me ocurre esto? Se miró con repugnancia. ¿Por qué él es bueno? No lo entiendo. ¿Eso me hace el malo?

¿Es quien yo creo? El ángel dijo que sí.

Dante anunció con gravedad. Lo odio porque tiene lo que yo siempre he querido.

No, Jof, te equivocas. Tú eres quien tiene lo que Dante más desea. Lo que nunca podrá tener Trató de apaciguarlo el anciano.

Tal vez ha llegado la hora de intercambiar los papeles. Claro está que somos seres opuestos. Es lógico pensar que si él se ha tornado bueno, yo deba volverme malo. ¿No funciona de esa manera?

Estás confundido. No puedes dejarte llevar por ese tipo de emociones. No todo debe ser blanco o negro. Tú me lo has dicho siempre. Tienes que luchar, no puedes dejarte ganar. Ese no es el Jofiel que conozco.

Es que... ¡no sé cómo! Me siento tan débil. Traté de no sentir. ¡De veras lo intenté! exclamó, con desesperación.

Te creo.

El ángel permaneció de rodillas.

Por favor, ayúdame.

Haré todo lo que esté a mi alcance.

Gracias.


¿Qué podía hacer un hombre como Benjamin para evitar que el mal se apoderara del corazón de Jofiel?

Absolutamente nada.

Ahora, su amigo se la pasaba recluido, encerrado. Ya no brillaba. Estaba acurrucado en un rincón, en las penumbras, envuelto con sus alas negras como la noche con la esperanza de detener el paso del tiempo; con la esperanza de no perderse a sí mismo. Solo un milagro podría ayudarlo.

*******************************

Perdonen por no haber publicado el viernes. Fue una semana de locos :P

Espero que les haya gustado el capítulo!!!

Please, comenten qué les pareció. Me encanta leer sus comentarios :) 

El ángel de la oscuridad¡Lee esta historia GRATIS!