Capitulo 18

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La cabeza de Tally giró, sus dientes se cerraron sobre el pulgar de Hongki, su lengua golpeándolo, caliente y provocativa mientras inclinaba su cabeza contra el hombro de Jaejin, arqueando su cuerpo hacia Hongki al sentir la lengua de Jaejin recorriendo su oído.

Tally podía sentir la mirada de los otros hombres, ocupando sus asientos en la habitación con todos los ojos clavados en ellos. No era la primera vez que ellos habían vuelto loca a una mujer delante de otros miembros de Club, ella lo sabía. Terrie le había dado toda la información que tenía, aunque hubiera sido incompleta en el mejor de los casos. Ella sabía que lo que pasase esta noche sería su elección. Sabía que al dar este paso, se hacía parte de las vidas de Hongki y de Jaejin de un modo del que nunca podría arrepentirse.

- ¿Tienes idea de lo excitante que esto puede volverse, Tally?- Hongki le preguntó suavemente -Todos los ojos están sobre ti, mirándote, esperando ver el momento en el que no puedas soportar más el placer y todo dentro de ti explote. Esto es lo que el Club es, nena. Esto es lo que somos. Lo que somos. Lo que seremos. El disparador que transforma el clímax de una mujer en una explosión diferente de cualquier cosa que ella haya conocido jamás. Sus deseos más oscuros, sus necesidades más profundas. Nosotros sólo satisfacemos el deseo y lujuria en ellas.

Ella deseó gritar ante su declaración, deseó o bien enfurecerse con ellos por aceptarla tan bien, o bien gimotear sumisamente. Y aquella necesidad de gimotear la devolvió a la realidad. Ella se haría con el control aquí. No ellos. Ellos aprenderían que ella podría ser tan dominante, tan agresiva, como cualquier Troyano existente.

Ella se inclinó apartándose de Jaejin, pasándose la lengua despacio sobre sus labios carmesíes mientras sus manos se deslizaban sobre los brazos de Hongki que la miró estrechando los ojos. Oh sí, le gustaba eso. Él no estaba seguro de qué esperar, de lo que ella haría. Permitió que sus dedos se posaran sobre su pecho, enredándose en los bordes separados de su camisa.

Un tirón rápido y botones se dispersaron. Detrás de ella, Jaejin gimió, sus manos apretando sus caderas mientras ella recorría con sus labios la amplia extensión de carne musculosa. Su lengua rodeó sobre un duro y plano pezón masculino al tiempo que su otra mano se movía más abajo, enredando los dedos alrededor de la rígida longitud de la polla de Hongki, que aumentaba en demanda bajo sus pantalones.

-¡Joder! -Sus caderas corcovearon contra la repentina caricia al tiempo que sus manos agarraban su cabeza e inclinaba los labios sobre los de ella.

Ella lo encontró con sus dientes. Un pellizco fuerte en la curva hambrienta lo hizo retroceder, mirándola fijamente con la cara enrojecida de deseo.

- Chico malo - espetó ella para luego gemir, un bajo suspiro de placer al sentir los dientes de Jaejin en su cuello. Raspando, advirtiendo.

Hongki rió peligrosamente.

-Nosotros somos dos, tú una -le recordó oscuramente.

-Es verdad -sus dedos se movieron a su cinturón, aflojándolo con los movimientos rápidos y deliberados de sus dedos-. La próxima vez, tal vez use las ataduras con vosotros.

Un segundo más tarde la polla de Hongki era libre. Tally no le dio tiempo a tomar represalias. Se dobló por la cintura, sus nalgas presionando los muslos de Jaejin mientras su boca cubría la amplia cabeza de la carne que sobresalía del cuerpo de Hongki. Él llenó su boca, estirando sus labios, quemando su lengua con el calor de su polla.

-Tally - Hongki gruñó cuando su lengua rozó la carne en forma de zeta, parpadeando al sentir que su boca lo succionaba profundamente, moviéndose sobre la punta de su erección con golpes estables mientras ella sentía las manos de Jaejin deslizarse bajo el dobladillo de su vestido, alzándolo.

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