Capitulo 17

741 48 0


-¡Estáis jodidos! -Jesse se sentó en la pequeña mesa que estaba en un extremo del salón principal del Club y miró fijamente a Hongki y a Jaejin con sublime diversión-. Sabéis, yo os compadecería si no pensara que vosotros mismos os lo habéis buscado. ¿No os advertí sobre ella?

Hongki terminó su bebida y lanzó a su amigo una mirada meditabunda. A su lado, Jaejin gruñó como si se sintiera enfermo. Tally no había ido a trabajar ni había respondido a los mensajes que le dejaron en su contestador ni en el buzón de su móvil. Ninguno de los dos estaba de humor para soportar la sonrisa burlona de Jesse.

-¿No tienes cosas mejores que hacer que acosarnos? -le preguntó Jaejin-. Pensaba que tenías una esposa a la cual mantener bien follada. Ve a tu casa y haz tu trabajo.

Jesse rió suavemente.

-Ya he tenido lo mío hoy. Y vosotros, ¿lo habéis tenido?

En los ojos de Hongki se vislumbró la promesa de una venganza.

-¿Qué diablos haces aquí de todos modos? -Gruñó Jaejin-. ¿De repente se te echó a perder el matrimonio?

Jesse se rió otra vez y sacudió la cabeza.

-Parecéis un par de osos con la pata dolorida. Sé con absoluta certeza que ella va a estar en casa esta noche. Deberíais regresar y darle una lección, pero esta vez que sea la correcta, así no estará tan impaciente por crearos problemas.

Hongki pensó que Jesse estaba verdaderamente encantado de atormentarlos. Jesse no era más necio que cualquiera de ellos. Aunque, sexualmente, todos eran muy conscientes de su vínculo con Terrie, y del de ella con él.

Miró con aire taciturno alrededor del salón. ¿Había sido su sexualidad lo que había impulsado a Tally a huir? Su relación no sería un ménage ocasional, sino un compromiso de por vida con dos machos dominantes. Dos hombres cuya conducta sexual era considerada por la sociedad como depravada. Cada uno de sus deseos sexuales dependía de la satisfacción final de su mujer, cualquiera que ésta fuera. Ellos animaban a sus mujeres a abandonar todas sus inhibiciones, a ceder incluso ante los placeres más exigentes.

-Jesse, esta noche estás alterando mis nervios -dijo Hongki finalmente, con un intento de sonrisa-. Tu dicha matrimonial me ofende.

-Bien, tener a vuestra mujer amenazando mi vida esta mañana no fue lo mejor que me podía pasar, que digamos -les informó Jesse frunciendo el ceño-. Y yo estaba intentando ser agradable con ella.

-Eso te enseñará -masculló Hongki, todavía sin saber exactamente en qué se habían equivocado con Tally.

Era obvio que Jesse estaba disfrutando a expensas de los hermanos. Hongki se hizo la promesa mental de devolverle el favor a la primera oportunidad que tuviera.

-¿Habéis pensado que tal vez la llevasteis demasiado lejos? -les preguntó con seriedad.

Hongki suspiró, movió la cabeza y se reclinó en su silla. Ésa era una pregunta que él y Jaejin se habían estado haciendo toda la tarde.

-Diablos, Jess - Hongki respiró fatigosamente-. Las mujeres en la actualidad están tomando el control en muchos ámbitos. Que me condenen si entiendo cómo diablos trabaja su mente.

-Yo podría haberos advertido de eso -gruñó Jesse-. ¿Por qué pensáis que le dejé creer que me tenía controlado? -Inquirió con seriedad-. Tally funciona con la mayor eficiencia cuando tiene todo bajo control. Vosotros no podéis conquistarla. Tenéis que seducirla. Es un juego completamente diferente al que habéis estado jugando.

Perversas intenciones¡Lee esta historia GRATIS!