Capitulo 16

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-¿Estás segura que quieres hacer esto, Tally? -Terrie hizo una pausa frente al armario, su mano buscando dentro mientras miraba sobre su hombro y encontraba la mirada de Tally.

Tally rechazó acobardarse o comportarse como una gallina. Esto era el resto de su vida. No era un esquema, ni un juego, esto no era una pequeña estimulante aventura. Era la ruptura final con un pasado que nunca debería haberle afectado del modo en que lo había hecho.

-Estoy segura -asintió con la cabeza firmemente. Lo estaba. Segura.

Hasta que Terrie sacó la ropa del armario.

Plástico transparente protegía las prendas y no escondía nada a la vista. Eran inocentes. Una simple falda roja que hubiera llegado a las rodillas de Tally cuando era mucho más joven pero que llegaría a medio muslo ahora. Una camisa de algodón blanca de manga corta. El uniforme de colegio de una muchacha católica muy propia. Pulsó una cuerda de miedo en su pecho tan fuerte que ella casi tembló ante su visión.

Sólo eran ropas, se dijo siendo realista, pero sabía que su subconsciente lo veía como mucho más.

Terrie dejó el conjunto en la cama. Tenía más de diez años y debería encajar en lo que Tally requería. Tenía que exorcizar los fantasmas que las buenas monjas de la academia habían colocado en su interior, y ¿qué mejor manera de hacerlo que dando ese primer paso hacia su nueva vida vestida como la persona que había sido tanto tiempo atrás?

-Será más corto -advirtió Terrie-. Y más cómodo. Pero debería quedarte bien.

Tally tragó fuertemente.

-Servirá perfectamente.

Contempló la ropa extendida como si fuera una serpiente, enrollada y lista para atacar. Desde muchos puntos de vista lo era.

-Tally, no tienes por que hacer esto -dijo Terrie-. Sabes que Hongki y Jaejin te aman...

-No es por Hongki y Jaejin -ella sacudió su cabeza despacio, todavía contemplando las inocentes prendas de vestir-. Es por mí. Necesito medias blancas. De esas que quedan justo sobre la rodilla -le dijo a su amiga ligeramente-. ¿Tienes zapatos que sirvan? No me atrevo a volver todavía al apartamento.

-Tengo todo lo que necesitas -Terrie asintió mientras pasaba su mano sobre el plástico-. Hubiera deseado que hubiéramos estudiado juntas, Tally. Quizá podría haberte hecho las cosas más fáciles.

Tally sacudió su cabeza un poco. Nada podría haberlo hecho más fácil; nada podría haber cambiado a los padres que nunca supieron amar a la niña salvaje a la que habían dado a luz.

-Esto realmente no debería ser un asunto tan grande -Tally dijo suavemente-. Soy una mujer adulta, Terrie. No una niña. Debería haber afrontado esto hace tiempo. No sé por qué he luchado tanto.

-Quizá porque nada mereció el riesgo hasta ahora -sugirió Terrie suavemente-. Has cambiado desde que vas a la oficina de Hongki, Tally. Te pareces a esta llama brillante; donde antes una vez brillaste, ahora resplandeces. El amor te cambia. Te lo dije antes. Quizá, Hongki y Jaejin simplemente te dieron la fuerza que necesitabas para afrontarlo.

Tally sonrió casi burlonamente. ¿Era verdad? En ese momento, ella no tenía ni idea. Todo lo que sabía era que de repente nada más importaba que el cambio de curso que su vida había tomado.

El vacío y frío apartamento. La vida sin amor. El escalofrío que sintió cuando la oscuridad cayó y ella se dio cuenta de lo vacía que estaba su cama. Cuando se dio cuenta de que sólo podía visionar a dos hombres dentro de esa cama con ella. Hongki y Jaejin.

-¿Ellos estarán allí esta noche? -preguntó a Terrie rápidamente para evitar contestar a su anterior declaración.

Terrie asintió con la cabeza, una sonrisa de conspiración cruzando sus labios.

-Hablé con Jesse hace unos minutos. Él se juntará con ellos para tomar unas copas esta tarde después del trabajo. Él ha estado haciendo esto mucho últimamente -frunció el ceño-. ¿Qué demonios hacen ellos allí de todos modos?

-¿Joden a las esposas de otros? -le preguntó Tally con una sonrisa divertida-. Según tengo entendido, los Troyanos casados sólo pueden joder a sus propias mujeres allí, nunca a las de los demás. Reglas de la casa -puso sus ojos en blanco ante ese pensamiento.

No es que ella quisiera que Hongki y Jaejin tocaran alguna vez a otra mujer. Ella tendría que cometer un asesinato si aquello alguna vez ocurría, pero la regla parecía diseñada para mantener a los miembros casados en un estado constante de lujuria mientras estaban dentro de las sagradas estancias de su apreciado Club.

Terrie resopló ante aquel pensamiento.

-Mejor que Jesse nunca sugiera tal cosa. Creo que ni él mismo podría soportarlo.

-¿Él ya no te comparte? -Tally sabía que estaba retrasando desesperadamente el momento de descubrir ese maldito uniforme.

Terrie frunció el ceño.

-No desde hace un tiempo. Él amenaza con... -ella se encogió de hombros-. Él parece disfrutar de ello. Pero supongo que ha estado ocupado...-su voz se disipó.

-Los hombres consiguen satisfacerse, te lo dije -Tally la advirtió distantemente.

-Hmm. Ya veremos -dijo Terrie pensativamente, aunque sus ojos brillaban con la luz de la batalla.

Otro punto para Tally contra Jesse, ella rió silenciosamente. De momento, ella estaba por delante en el marcador y Jesse estaba muy, muy lejos.

-¿Tally? -la voz tranquila de Terrie hizo que desviara su mirada hacia el uniforme, y luego de vuelta hacia su amiga.

Terrie la miraba con un ápice de compasión, de preocupación. Tally podía ver la preocupación en sus ojos ahora, el conocimiento de que ella tenía que juntar valor incluso para tocar la ropa, por no hablar de ponérsela.

-Realmente debo amarlos -Tally reflexionó con una pequeña sonrisa humilde-. Porque sólo el amor puede hacer que me ponga estas ropas -alzó la vista a Terrie, arqueando su ceja en tono burlón-. ¿Qué hacemos si me arrancan la ropa?

Terrie se encogió de hombros con indiferencia.

-Yo lo consideraría un sacrificio digno entonces -se rió-. El uniforme no me importa particularmente, Tally. Quémalo cuando ya lo hayas utilizado para lo que lo necesites. Considéralo un regalo de bodas.

Regalo de bodas. Tally trago fuertemente.

-Sólo un paso por vez por ahora -aspiró profundamente y con fuerza-. Paso a paso, lento por ahora.


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