Capitulo 15

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Hongki desconectó su teléfono móvil lentamente después de una breve discusión con Jesse. Por lo menos sabía dónde estaba Tally, sabía que estaba a salvo. Su mandíbula se tensó de irritación ante la negativa furiosa de Jesse de dejarle hablar con ella.

-Si quieres discutir sobre esa pequeña bruja viperina, entonces llama a mi esposa -lanzó-. Quizá ella pueda hablar de manera razonable -lo que quería decir que Tally estaba allí, al menos. Y evidentemente, de nuevo había introducido el miedo a Tally en el corazón de Jesse. Era una de las pocas personas capaces de hacerlo.

Al otro lado del cuarto, Jaejin miraba fijamente el amanecer de manera silenciosa, pensativo.

-La mujer es un dolor en el culo -finalmente resopló-. Nos has hecho enamorarnos de un monstruo del control con problemas de compromiso.

Hongki se estremeció, pero sonrió. No estaba contento con Tally en ese momento, a decir verdad, pero tampoco estaba exactamente preocupado.

-Y ella piensa que somos unos pervertidos depravados con problemas de compartir -le recordó a su hermano con una risa-. Al menos ella es racional y está a salvo. Podemos tratar con el resto.

Controló su risa mientras Jaejin giraba hacia él con el ceño fruncido.

-Esa mujer nunca es racional -gruñó-. Vil, burlona, psicótica quizá, pero nunca racional.

-¿Y nosotros lo somos? - Hongki estaba tratando duramente de contener su diversión-. Quizá haga falta alguien ligeramente descentrado para apreciar la relación en la que se está metiendo, Jaejin. Dale tiempo, volverá a ser ella misma pronto.

-Sí, eso es lo que me preocupa -Jaejin introdujo sus manos en los bolsillos del vaquero y sacudió la cabeza con exasperación-. Diablos, ella casi me asusta.

Hongki rió ante eso. Tally aterrorizaba malditamente casi a cada hombre que conocía. Podía ponerlos de rodillas con sólo una mirada, o destrozarles con unas pocas palabras cuidadosamente escogidas. Ella los desafiaría, los divertiría, los enfurecería hasta más allá del límite; y él se encontraba a sí mismo deseándolo como ninguna otra cosa.

-Déjale retirarse a su guarida -dijo finalmente encogiéndose de hombros-. Un día o dos y empezará a ver que la pérdida de control no es un problema tan grande como cree. Querrá más entonces. Tally es aventurera, Jaejin, y ha probado la satisfacción ahora. Volverá.

Jaejin dudó mientras se apartaba de la ventana, encaminándose hacia la puerta. Miró hacia Hongki de manera meditabunda mientras una mueca cruzaba su cara.

-Sí, pero, ¿a quién de los dos herirá cuando lo haga? -gruñó-. Le gusta Jesse, admite que lo hace, y lo tiene aterrorizado. Eso no es un buen signo, Hongki.

Hongki rió ante eso mientras golpeaba a su hermano en el hombro.

-No, el simple dolor es demasiado fácil para ella. La castración es más de su estilo. Quizá deberíamos esconder nuestros cuchillos durante un tiempo.

-O mantenerla a ella atada -gruñó Jaejin-. Me gusta mucho más atada y a nuestra merced. Estar a merced de Tally puede ser aterrador.

Hongki contuvo un estremecimiento.

-Ni siquiera lo pienses -no podía imaginarse el horror de eso-. Diablos, me voy a trabajar. Déjale hacer sus pucheros y volver a buscarnos. Maldito sea yo si me dedico a cazarla ni una vez más.

Jaejin gruñó.

-Sí, con un cuchillo. Vigila mi espalda, hermano, y yo vigilaré la tuya; de otra manera, los dos seremos sacrificados a la furia de la dulce Tally.

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