Capitulo 14

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Por primera vez en años de los que podía recordar, Tally no hizo ningún esfuerzo por parecer presentable antes de salir de su apartamento. Escapar era lo único que había en su mente.

Vistiendo un par de vaqueros y una blusa de seda color bronce, introdujo sus pies en unas sandalias de cuero y prácticamente salió corriendo de la puerta hasta su coche. Hongki y Jaejin todavía dormían cuando ella los dejó en la cama después de despertarse. Salir de en medio de los dos no fue tarea fácil y sólo lo había podido llevar a cabo bajo la promesa volver a los pocos minutos.

Por suerte, en la habitación libre había ropa más antigua, de la que en raras ocasiones llevaba puesta, y un pequeño cuarto de baño. Después de una rapida ducha, se había vestido, dejándose el pelo húmedo, y había huido. Como la cobarde que era, salió corriendo del apartamento.

¿Así que, a dónde diablos iba a ir ella ahora? Apenas había amanecido en un día laborable, su pelo estaba mojado, no llevaba puesto nada de maquillaje y estaba temblando como una hoja mientras dirigía su coche a las afueras de ciudad.

Todo esto era por culpa de Terrie, decidió con desesperación e infundida por el pánico. Si no hubiera dejado a Jesse elegir a Hongki como el tercer componente de su pequeño ménage, y si no hubiera estado allí en la oficina, entonces Tally nunca habría irrumpido en donde estaban ellos. Nunca lo habría visto, ni se hubiera quedado sobrecogida por su lujuria. No habría visto su polla, gruesa y dura, jodiendo a alguien que no era ella. Sus instintos posesivos no habrían sido despertados, y por lo tanto, su control no habría desaparecido. Su calma no habría sido quebrada. Y no estaría conduciendo por un camino rural casi desierto con el pelo tan mojado que estaba empapando una de sus mejores blusas de seda.

Se sintió perdida. En su corazón y en su mente, había perdido algo que la había mantenido centrada a lo largo de los años, algo que era más que control. Si esto era lo que el amor le hacía a uno, entonces no estaba segura de que valiera la pena. Ella ahora se estaba ahogando en sus propios miedos y demonios.

-Maldita seas, Terrie -se limpió de un manotazo las lágrimas temblorosas que se desprendían de su párpados mientras maldecía a su amiga. Pervertida, depravada moza como era, Terrie había permitido que Jesse la compartiera con uno de los hombres que Tally ansiaba para sí misma.

Era culpa de Jesse. Todo. Ella gruñó silenciosamente ante ese pensamiento. Él sabía que ella no quería que invitara a Hongki a aquel pequeño trío. Al menos lo había sospechado, porque si no nunca le habría preguntado ese día en la oficina si había alguien que no debiera considerar. Él debería haber elegido a algún otro.

Estrechó los ojos mientras tomaba la salida hacia la propiedad Wyman. Ya que todo esto era por su culpa entonces ellos bien podrían compartir su miseria.

Entró en la curva del camino de acceso a la casa Wyman y aparcó el pequeño Lexus antes de salir con movimientos rápidos del coche y dirigirse a la puerta principal. Presionó el timbre con fuerza. Una vez. Dos veces. Luego levantó su puño y aporreó exigentemente el panel de madera.

-Maldicion, Terrie, No me importa lo bueno que sea él jodiendo. Sólo abre la maldita puerta -cuanto más tiempo pensara en eso, más tiempo estaría allí de pie, y más frenética se pondría.

-¿Tally? -La puerta se abrió repentinamente, pero no fue Terrie quien le daba la bienvenida, sino el pecho desnudo de Jesse Wyman, que obviamente estaba de muy mal humor.

-Tú y tus amigos sois una amenaza para la sociedad -ella lo golpeó sobre su pecho desnudo, entre los bordes de su camisa desabotonada, con fuerza, pero no sintió ninguna satisfacción, ya que sus ojos sólo se ensancharon ligeramente y él apenas brincó hacia atrás cuando sintió la aguda uña de su dedo.

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