Recta final.

2.7K 279 11
                                                  

                             Stiles

Hoy es buen día.

Para atropellar a alguien.

Bueno, esa expresión tendría sentido si el Jeep no se hubiera descompuesto a medio camino hacia la casa Hale. Una de las cosas que odio con toda mi alma es que el Jeep se averíe a medio camino cuando voy a un evento importante. Hoy es el cumpleaños de Derek y voy tarde a su fiesta de cumpleaños y como si eso no fuera poco ha comenzado a llover.

Han pasado cuatro semanas desde lo de mi papá y por mal que suene, el incidente de mi padre ha ayudado a que nuestra relación haya mejorado mucho. De vez en cuando caminamos con nuestras manos entrelazadas por los pasillos o cuándo salgo del entrenamiento de Lacrosse —y como ya deben de saber que soy muy exagerado para algunas cosas—y no quiero caminar por lo que me quedo en las gradas a descansar, Derek me carga hasta llegar a los vestidores para que pueda tomar una ducha y cambiarme.

Ya estamos en la recta final y cada vez se está llegando el momento de decir adiós a Beacon Hills, ya que yo iré a la academia del FBI en Virginia, Derek irá a Stanford, al igual que Lydia y Scott. Isaac aún no se decide, tal vez un poco más adelante se atreva y se vaya conmigo a la academia, pues había dicho que quería ser parte del FBI y realmente espero que así sea. No quiero estar sólo ahí. El padre de Scott ha conseguido que yo entre y dijo que podría también aportar algo para que Isaac tenga un lugar ahí.

Aún no puedo creer que haya pasado casi un año desde que Derek entró de lleno a mi vida.
No puedo creer que alguien se haya metido tan profundo en mí; si bien, no siempre fueron buenos momentos los que pasamos, pero no me arrepiento de haber desafiado a Harris ese día, porque de no ser así, nunca hubiera cruzado palabra con Derek y a éste punto de mi vida no me imagino cómo sería sin Derek. Él ya es una parte esencial de mí.

—Vamos, Scotty. Contesta.—murmuro esperando que apenas vaya saliendo de su casa, porque sino estoy perdido. Uno... dos... tres timbres y no contesta.—¡Vamos!

Aviento el celular al asiento trasero y echo mi cabeza hacia atrás, restriego mi rostro con mis manos y suelto un resoplido de frustración. ¿Por qué las cosas nunca salen como las planeo? Parece que cada vez que voy a hacer algo importante, el destino parece conspirar en mi contra.

El sonido del claxon hace que gire mi cabeza hacia la dirección en la que sonó y puedo divisar a través de las gotas que resbalan por la ventana un auto blanco. Lydia.

Me estiro hacia los asientos traseros para tomar mi celular, quito las llaves de la entrada y bajo corriendo del Jeep para subirme lo más rápido posible al auto de Lydia.

—Te he dicho que ese auto ya no sirve.—replica en cuanto entro al auto.—¿Pero me haces caso? No, no lo haces es por eso que te sigues quedando a medio camino todo el tiempo.

—Digas lo que digas no remplazaré a mi preciado Jeep.—repongo rodando los ojos.—¿Nos vamos ya?  Puedo pedirle a mi padre que venga por él.

—Claro.

Lydia comienza a conducir hasta llegar a la casa Hale, en el camino hablamos de muchas cosas, Lydia me cuenta a cerca de la Stanford y lo grande que es, ya que ella, Derek y Scott ya fueron a ver el campus hace unos días. Yo iré a la academia en un par de días, a conocer las instalaciones, no es necesario pero yo he querido ir.

Me pone triste saber que muy pronto ya no los veré muy seguido, que ya no veré las locuras que hacen juntos; porque cuando Lydia, Derek y Scott se juntan son una especie de bomba nuclear.
Pero bueno, al menos estaré con bufanditas y así podemos hablar con el sarcasmo latente en todo momento sin que nos callen los demás.

Me gustas... Stiles [Sterek] Donde viven las historias. Descúbrelo ahora