Capítulo 26

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Siii, seré buena :) Espero que lo disfrutéis  y me dejéis muchos votos y comentarios <3

Con amor,

Karlee D.

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Daniel iba como una moto por casa preparando todo. Me había amontonado mucha ropa encima de la cama diciéndome que me pusiera algo oscuro con capucha o algo para taparme y gafas de sol, pues le daba miedo que alguien se diera cuenta de que era yo, aunque estas alturas todo el mundo estaría buscándome.

Él estaba haciendo la maleta metiendo sus pertenencias más importantes, mientras me miraba con preocupación la cerró bajo presión, no me había explicado que era lo que estaba pasando pero tuve suerte de haber conversado con Cristofer antes, sino estaría completamente confusa y aterrada. El problema era Ana, miraba a su hermano muy preocupada, sin entender nada, seguro que la pobre niña estaba muy asustada.

Me puse la ropa velozmente, cogiendo una gorra que no era demasiado llamativa y unas gafas de sol que me quedaban bien, me hice una coleta para recoger el pelo que lo tenía algo alborotado y me subí a un coche que estaba en el garaje. Era tarde, pronto iba a oscurecer, parecía que íbamos a cometer un atraco. Daniel, después de meter todos los bártulos en el coche, lo arrancó mientras miraba su móvil tecleando un whats a una velocidad asombrosa. Pisó el acelerador mientras se adentraba por la autopista y puso música para distraer algo a Ana, era la radio y le gustaba. Yo, aunque preocupada por lo que podría pasar ahora, estaba feliz de poder cambiar algo de aires, aunque no supiera a dónde íbamos.

Me dio por mirar el marcador de la velocidad y me arrepentí al instante, casi me desmayé del susto, Daniel iba a 200 km/h. En ese momento escuché el sonido de una sirena de policía, me dio por mirar por el retrovisor y vi a un coche patrulla atrás nuestro a toda velocidad, yo estaba ya santiguándome mientras él aumentaba algo la velocidad moviéndose entre el resto de coches, en cualquier momento iríamos a chocar. Incluso podía olerse la goma gastada de los neumáticos, mi vida pasaba segundo a segundo como si fuera una película.

Adelantó varios coches hasta dejar atrás el coche de policía, entonces hizo una especie de sonido de satisfacción, riéndose a carcajadas de su peligrosa hazaña.

—¿Has visto nena? Soy mucho más rápido que ellos.

—Estás loco, Daniel, completamente loco. ¡Tienes en el coche a una niña de doce años, por Dios! —chillé nerviosa.

—Dani, tengo miedo, vas muy deprisa y escucho el sonido de las sirenas ¿qué está pasando? —preguntó Ana angustiada.

—No te preocupes princesa, lo tengo todo controlado, no nos va a pasar nada ¿vale? —intentó consolarla Daniel.

Miré a Ana preocupada, aún estaba tratando de reponerse del susto que estaba pasando. Además de peligroso, Daniel era un adicto a la adrenalina, «no le falta nada» pensé. De todas formas, tenía que admitir que estar en una situación así le hacía más guapo, aunque estuviera preocupado sonreía por la seguridad de tener todo bajo control y le salían unas arrugas en la frente por la concentración, que le daban un aspecto más masculino.

Al poco rato Ana se durmió, seguramente cansada por el tiempo que llevábamos en la carretera. La policía parecía que nos había perdido el rastro, así que no había ningún rastro de sonido de sirenas.

Bajó algo la velocidad al meterse por un camino algo gastado que daba lugar a asfaltos dificultosos y sin construir muy bien, los baches hacían que diéramos pequeños saltos y mi estómago se removía entero como si fuera una lavadora centrifugando.

—¿Falta mucho? —Pregunté deseando que fuera una respuesta negativa.

—Bueno, unos quince minutos más o menos.

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