Fuego contra Fuego

6.5K 50 27

Ascenderá de nuevo de entre las sombras

el dragón de fuego

chispa de la vida

y portador de la esencia

de la materia oscura

madre de toda magia

y poder.

Si al dragón  tú quieres invocar

nunca ates sus alas

déjale volar libre

y veras el camino  en las estrellas

marcado con su fuego divino

y el aliento de los tiempos.

Un día como otro

Era un día extraño, todos estaban revolucionados y excitados, todo eran risas y corredizas en el pasillo del instituto. La taquilla de mi compañera resonó junto a mí oído y yo parpadeé volviendo más o menos a la realidad.

Esos ojeadores de Nigerview llevan varios días aquí – me dijo Caterina aunque yo seguía ausente - ¡Eo! Aterriza… ¡¿Eh, os habéis enterado?, los rastreadores de Phyre  siguen aquí también! – se acerco a la carrera Irene - ¿No es genial? Están buscando a alguien… he oído por casualidad como algo así de una persona especial o la portadora del fuego no se...

Caterina bufo poniendo los ojos en blanco pero esto no sirvió para apagar el entusiasmo de la otra.

Anda, vamos a clase – suspiro de nuevo cogiéndome de la muñeca y nos alejamos en dirección al aula de la última clase - ¿Qué tal el viaje? Genial – sonreí alzando la vista al techo recordando los preciosos paisajes verdes y los arboles. Suspiré sin poderlo evitar y Caterina se echo a reír. Ya, ya… tu y lo verde ¡te veo viviendo sola como una vieja ermitaña gruñona! Mira a tú alrededor Kit, estamos en el siglo XXI, eres joven pronto iremos a la universidad... ¡joder diviértete como el resto de seres humanos! Ahora que digo eso – se interrumpió ocupando su mesa y dejando la carpeta encima – Mañana hay una fiesta  en el club. ¿Vas a venir, no? Estarán todos ¡Y también Oscar y su grupo! – se mordió el labio para reprimir un gritito de emoción. Está bien, iré ¿Cuándo me he perdido una fiesta? – suspiré sin poder resistirme a sus ojitos de cachorro abandonado.

Ella se echo a gritar y volvió a sentarse de golpe cuando el profesor entro. Este no tardo en darle el toque por que seguía hablándome en voz baja.

Señorita Caterina, sin tan poco interés tiene en mi clase puede salir a tomar el sol. ¡Oh vamos profe! Son los últimos días – dijo ella encantadora. Sí, sí, ya lo sé, no hacéis más que hablar de esas malditas fiestas de fin de curso. Un par de días más de clases no os mataran. Exacto, un par de días y luego ya no nos vera más, si me echará de menos y todo – rió traviesa. Miedo me da, pobre universidad la que la haya elegido – dijo teatralmente él. Profesor M… ¿se sabe ya si han escogido a alguien o a quién buscan? – saltó Irene.

El rostro del señor M se ensombreció y negó con la cabeza volviendo a retomar el hilo de su explicación de modo tajante. Irene y Caterina intercambiaron unas miradas encogiéndose de hombros.

Cat escribió una rápida nota en un trozo de papel y me la paso mientras yo ponía los ojos en blanco, lo leí y me deshice de la notita mientras alguien picaba a la puerta.

Un atractivo chico delgado y alto entro por la puerta, su piel era de un blanco inmaculado, se movía de una forma tan liviana que casi parecía bolar, no hacía falta hacer grandes esfuerzos por imaginarle subido a la copa de un árbol con un arco apuntado, casi parecía Legolas, el del Señor de los anillos. Este se acerco al profesor y le dijo algo en una voz tan suave que ninguno alcanzamos a oír nada. El hombre mayor asintió y cuando el chico ya se giraba para irse sus ojos se quedaron clavados en mí y os juro que me quede sin aliento, no podía moverme, estaba atrapada en esos ojos azul-grisáceos y todo pareció detenerse. Inevitablemente todas las cabezas se volvieron hacía mí y yo deseé que el pupitre se me tragase inmediatamente ¡qué vergüenza! 

Fuego contra Fuego¡Lee esta historia GRATIS!