Capítulo 23

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«Dios sí, por fin» chillé para mis adentros, completamente emocionada.

Hoy era el día del concierto, el día que disfrutaría como una loca al lado de Daniel, Cristofer y Ana. Por fin vería a DHITS, el grupo que me encantaba y me sabía todas sus canciones.

Me cambié feliz, tarareando la melodía de "El beso oscuro del deseo", una de mis canciones favoritas. Sabía que iba a pasar calor y seguramente el lugar estaría abarrotado de gente, menos mal que era un espacio abierto.

Cuando salí de la habitación, ya preparada, contemplé entusiasmada a mis tres acompañantes. Daniel iba guapísimo, tenía que admitirlo, con una camiseta que le favorecía un montón y unos pantalones cortos, cómodo pero sexy. Además, se había echado el perfume de la otra vez, ese que me atraía hacia él como si fuera un imán.

Cristofer también iba muy guapo, llevaba el pelo más alisado y se había dejado algo de barba, estaba muy varonil. Incluso la camisa de palmeras y flores que llevaba le favorecían, resaltando el color de sus ojos, sus vaqueros eran ajustados y marcaba bastante bien su cuerpo cuidado.

Por último, Ana. Qué decir de la hermana de Daniel, estaba guapísima con ese vestido rojo que había decidido ponerse, a juego con sus zapatos. Había definido los rizos de su pelo castaño con la espuma, dejándolo suave como la seda y sus ojos marrones brillaban, tan entusiasmados como los míos, también adoraba ese grupo.

Allí nos dirigimos los cuatro, dejando al pobre Brutus en casa mirándonos con cara de pena y con ganas de acompañarnos. Cristofer y Ana estaban muy habladores, la niña nos contaba entusiasmada sus planes de futuro a largo plazo y el monólogo que se había aprendido recientemente para un casting que iba a tener dentro de poco.

El que estaba bastante callado y serio era Daniel, parecía que estaba en la luna. Aún con esas facciones duras se le veía muy atractivo. Suspiré, su mirada estaba perdida y solo asentía de vez en cuando con la cabeza.

La verdad es que, pensándolo bien, ya llevaba así varios días, sus bromas habían disminuido y sonreía menos, estaba empezando a preocuparme. Me acerqué a él sin decirle nada, solo quería reconfortarle con mi presencia, y mi mano rozó la suya sin quererlo, generando un chispazo.

Dentro del sitio nos costó encontrar un hueco, casi no se podía ni respirar. Conseguimos colocarnos en un sitio bastante bueno para ver en toda su plenitud el escenario, el cual no tardó en poner las luces y soltar esa humareda que parece niebla.

Cuando apareció Gabriela, la cantante del grupo todo el mundo comenzó a aplaudir, Ana y yo incluidas, hasta podían oírse silbidos y unos sinceros "guapa".

El concierto comenzó con "Por la música", una canción que cuenta lo que siente al cantar y el amor que tiene hacia la música. Las luces iban cambiando mientras la cantante se movía por el escenario, favoreciendo su imagen gracias a los colores que iban transformándose de rojo a verde, de azul a amarillo... la guitarra eléctrica llenaba el ambiente a través del equipo de sonido y el bajo y la batería hacían a la gente saltar y bailar como podían.

Siguieron con "No lo pienses más", una canción que sin duda me hacía mirar hacia Daniel de soslayo. Era una canción de amor, de sentimientos y de distancia, me recordaba a cuando hablaba con Daniel hacía ya unos años, cuando estaba completamente enamorada de él. "Quiero tenerte a mi lado una y otra vez, corre hacia mí. Estás por mí y yo por ti, no lo pienses más, serás feliz" qué razón tenía Gabriela, cada vez que lo veía me sentía cegada por él, con mi corazón latiendo a mil por hora cada vez que me tocaba, que me susurraba al oído, cada vez que me sonreía de esa forma tan suya...me temblaban las piernas por completo, como si fuera gelatina.

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