Siempre presente

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El viento gélido recorrió la habitación, erizando sus vellos.
Tomó la copa como aferrándose a un bastón capaz de mantenerla firme en la vida. El vino tinto nunca supo mejor. Caminó hacia la chimenea, dando pasos cortos y seguros. La lumbre empezaba a calentar su piel, cuando de repente un ruido fuerte y seco, proveniente del segundo piso volvió a erizar su cuerpo.
A vuelto y está en la casa, o es que nunca se fue. Estuvo siempre oculto en el segundo piso, vigilante, anotando todo lo que ella hacía en aquella habitación frente a la chimenea, observándola mientras se consumía la leña, escuchando sus delirios de vino, sus rezos, sus miedos.

Sobreviviendo a tiDonde viven las historias. Descúbrelo ahora