Capitulo 2: " Los secretos de los inmundos Humanos"

Comenzar desde el principio

―¡Esto es horrible! ―exclamó Talía.

―Es como una tercera guerra mundial ―definió Alan.

―¿Qué se supone que debemos hacer nosotros?, pero más importante, ¿quién eres? ―Abel decidió satisfacer su curiosidad una vez más. Los ojos ámbar de su salvadora, se posaron sobre él, y en respuesta, ella le dijo.

―No hay que ser muy listo para saber que no soy de tu mundo, eso, aunque tenga apariencia humana. La misión que tienen ustedes, es la misma que yo cargo sobre mis hombros. Salvar su planeta. ―hubo una ligera pausa entre todos ellos, y era de esperarse. Se trataba de algo difícil de digerir, es decir, eso de que de pronto se habían convertido en los próximos salvadores de un mundo pos apocalíptico, y no era para menos, cualquier persona de su tipo que había pasado por una vida más que normal, no creería en este tipo de juegos mentales, pero claro, estaban las pruebas tangentes de la tecnología de punta que estaba bien desarrollada en ese fuerte.

―Seguramente se preguntarán dónde están ahora. Se los explicaré, ustedes conocerán el famoso planeta Neptuno, es un planeta que esta complementado por más materiales líquidos que sólidos ―Misa la interrumpió.

―¡Eso es imposible, la presión que hay en el planeta sobre el agua lo hace inhabitable!

―En realidad no, su nave, está compuesta de un escudo que es imperceptible a la vista, además, esté los protege a gran escala de la presión ejercida por este planta.

―Pero también hay otro problema, ¿cómo nos sustentaremos de comida? ―las preguntas de Misa no parecían ser por interés, o con la intensión de cooperar con aquel ser que venía del espacio exterior a cumplir la misión de salvar la tierra, más bien, y probablemente, su objetivo era encontrar alguna excusa eficiente para hacer recaer culpas hacia el sujeto que los había secuestrado.

―De eso no tienen que preocuparse; si ven contra esa pared hay un transportador. Sólo tienen que nombrar el platillo deseado y éste se les será concedido en poco tiempo. El transportador tiene un enlace directo con su planeta, y recogerá los materiales que realmente sean necesarios para su sustento ―el rostro de Misa se deformó y se transformó en frustración, aunque era de esperarse, su plan no había funcionado. Buscarle un fallo a los cálculos de este servicial marciano, parecía que era algo imposible, ya que estaba todo fríamente calculado.
La pelirroja apretó los puños y los dientes, pero antes de que pudiera decir otra cosa, Abel entró al ataque.

―Si todo eso es verdad, entonces por lo menos dinos cómo es que sabes acerca de que todo esto iba a pasar. Pruebas no te puedo pedir, pero si explicaciones, ya que aquí a nuestro alrededor veo muchas pruebas ―él había tocado un punto exacto, no es como si realmente necesitara una evidencia para creer en las palabras de aquella joven. Fue entonces que los ojos de la extraterrestre se movieron hacia la persona que le aplicaba la pregunta, esa acción era casi natural, es decir, era un rasgo que podría considerarse casi humano, no obstante, no dejaba de ser autómata.

―Te sientes de alguna forma bendecido por estar aquí Abel, ¿cierto?, pero déjame explicarte. Ustedes tienen un complicado sistema, el cual a pesar de ser de lo más arcaico ha perdido efecto con los años. Te preguntarás a qué me refiero, no es nada más y nada menos que los llamados "profetas". En cambio es entendible, también hay muchos de los falsos, por eso la creencia de su creador es tan escasa; la falta de fe escasea milagros. Sin embargo, eso no significa que algunos de ellos no sean reales, yo podría decirte que de alguna forma trabajo bajo el mando de tu Dios. No uno inventado, sino aquel que creó el universo, es decir, el Dios verdadero ―¿quién hubiera pensado que todo esto tendría que ver con ese ser supremo?, pero si existe el mal, existe el bien. Es más que obvio, es una ideología antigua, y la respuesta para muchos. Pero claro que la ignorancia de la existencia de un ser divino es más grande, pero cuando llegue el momento del juicio, no habrá como negarse.

Sueños Bajo el Agua ©¡Lee esta historia GRATIS!