Sufrimiento.

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Alegre. Tranquilo. Amable. Sonriente. Un chico sin problemas. Un chico feliz.
Así es como las personas suelen describirlo. Como alguien que es feliz consigo mismo, que no tiene tantos problemas como el resto, como alguien que no sufre. Oh, que equivocados estaban todos. Nadie sabía lo que en realidad sentía ese joven hijo de Apolo. Nadie se había dado la molestia de ir un poco más allá de esa sonrisa tan brillante como el mismísimo sol, de esas alegres conversaciones, de esa amable personalidad. Nadie salvo unos pocos.
Will Solace, hijo de Apolo, consejero de la cabaña 7, encargado de la enfermería y uno de los concejeros del campamento. Siempre tan bueno, tan jovial y servicial, sabía cómo esconder sus sentimientos muy bien. Estaba roto. Se sentía solo, impotente e inútil. No importaba cuantas veces hiciera algo bueno, cuántas vidas haya salvado gracias a sus habilidades como hijo del dios de la sanación, Will nunca sintió que era digno de toda la devoción que sus compañeros le brindaban. Sí, había salvado vidas. Había arriesgado la suya propia en las guerras al tratar de salvar a otros y siempre estaba dispuesto si alguien necesitaba ayuda; pero él no creía que eso fuera suficiente, no creía que eso fuera algo memorable. No es como si él quisiera ser recordado o algo así, es solo que muchas veces se sentía un inútil, incapaz de hacer algo bien, algo que valga la pena. Incluso a sabiendas de que no tenía por qué sentirse así, no podía evitarlo.
Solo había unos cuantos a los que les tenía la suficiente confianza como para contarles sus más íntimos y oscuros secretos, dos de los cuales ya estaban muertos. Antes de llegar al campamento ya había tenido varios problemas; problemas que un niño de 8 años no debería de tener, pero aun así.
Odiaba que la gente actuara de esa forma como en la que Percy Jackson estaba actuando ahora mismo; como si el no supiera lo que el sufrimiento significara. Estaba empezando a molestarse, a enojarse. Y eso no era bueno, porque sabía que si seguía por ese camino acabaría enfureciéndose de verdad y nunca es bueno controlando su ira. Después de todo, era hijo de Apolo, cuya ira era incontrolable y ningún Dios era capaz de detenerlo, salvo por su padre y madre. O eso era lo que se decía (lo cual los hijos de Atenea consideraban un 95% probable), ya que Quiron no había confirmado (o negado) nada aún.
Todavía recordaba esa vez luego de la muerte de su hermano menor por parte materna cuando él tenía casi 9 años y uno de los niños mayores de su escuela le dijo algo que jamás olvidara. “Tu hermano murió por tu culpa. Porque fuiste un estúpido inútil que no pudo evitar que se quedara donde debía”. Durante mucho tiempo pensó que así fue, e incluso hoy en día lo piensa. Y la culpa… oh la culpa, como le dolía. Cada día era más duro que el anterior, pero al mismo tiempo más sencillo. Porque cada día, un poco de esa culpa disminuía y eso le hacía bien. Obviamente que cierto chico de ojos negros, cabello negro y piel realmente blanca conseguía darle un poco de alegría a sus días ayudándole a sobrellevar todo ese dolor sin que él lo supiera, pero eso era otro tema.
Volviendo a Percy… esto fue más o menos lo que pasó:
El hijo de Zeus y el de Poseidón habían llegado a la enfermería un poco más lastimados de lo normal luego de haber entrenado con las espadas, como cada día. Pero ese día había algo diferente, Will pudo sentirlo en cuanto los vio. Más específicamente en Percy. Decidió no darle importancia y atenderlos como era debido. Pero luego de unos momentos en los que ambos estaban callados se preocupó un poco; Percy estaba demasiado callado para ser él, con la mirada gacha y perdida; Jason también se encontraba callado, pero este miraba al pelinegro realmente preocupado, así que decidió arriesgarse y preguntar. Lo cual fue un error.
- Em, no quiero entrometerme pero, ¿está todo bien? –preguntó el rubio llamando la atención de los chicos, siendo el hijo del dios del mar el que contestó.
- Sí, claro Will.
- ¿Seguro? No luces muy bien –vio como Percy bufaba algo molesto, lo cual sorprendió tanto a Will como al otro rubio que dio al chico una mirada que Will no fue capaz de descifrar.
- Acabamos de llegar de entrenar Will, luchamos con espadas, por supuesto que no luzco bien.
- No me refería a eso –contesto el rubio con voz calmada mientras desinfectaba un corte en el brazo de Percy-. Tal vez no sea de mi incumbencia pero, sabes que si lo necesitas puedo intentar ayudarte.
- Dudo que puedas ayudarme con esto. No lo entenderías.
Pero Will entendió. Pesadillas. Cada vez era la misma mierda. Claro, Will Solace no puede tener pesadillas ¿no? Por supuesto que no. Él es el perfecto hijo de Apolo que siempre estaba alegre y feliz y tiene la vida perfecta y hecha ¿no?
- Déjame adivinar… ¿pesadillas? –Jason miro a Percy como si quisiera asesinarlo, por lo que dedujo que su tono no había salido exactamente como él quería. Este se sorprendió un poco, pero ni vio a Jason (que estaba detrás del de ojos verdes) ni intento disimular el desprecio en su voz.
- No actúes como si lo entendieras Will, no quiero tu lastima –termino dándole una mirada de advertencia al rubio, mirada que el ignoro.
Sentía la ira creciendo en su interior. -¿Lastima? –Percy lo miro con enojo. Lo cual solo hizo que su propia ira incrementara.
- Eres Will Solace…
- Percy… -dijo Jason en tono de advertencia pero éste lo ignoro.
- El perfecto hijo de Apolo. Jamás entenderías lo que se siente.
- ¿Si recuerdas que las pesadillas son parte de la vida de los semidioses verdad? Y también que yo soy uno de ellos, ¿no? –se estaba enfadando demasiado. Estaba harto de que todos actuaran como si él no supiera lo que es sufrir, como si él de verdad no sufriera. Escuchó a Jason suspirar y levantarse de donde estaba, dándole una mirada de sincero arrepentimiento, como si fuera él quien le haya prácticamente insultado. Creyó que iba a decir algo pero en realidad no lo hizo. Por supuesto que no, no iba a defenderlo a él, si total, Percy no estaba haciendo nada malo. Él definitivamente no estaba actuando como un grandísimo idiota.
- Si Will, como digas. ¿Sabes qué? Tienes razón. Esto no es de tu incumbencia, así que solo limítate a hacer lo que tienes que hacer y ya.
- ¡Percy Jackson!
El grito de Jason pareció traerlo de vuelta. Como si despertara y se haya dado cuenta de lo que en realidad había hecho y dicho. De que había actuado como un idiota con alguien que solo quería ayudarlo. Iba a decir algo, pero Will lo hizo primero. Realmente harto, no iba a dejar que nadie más lo tratara de esa forma. Como si no valiera nada.
- Tienes razón. No es de mi incumbencia. Pero ¿sabes qué Jackson? No me interesa quien en Hades te creas que eres, no me das órdenes. Así que mejor te buscas a alguien que te cure tus estúpidas heridas mientras yo me largo antes de que pueda golpearte tan duro que no quedara ni pizca de tu maldito ego y arrogancia –lo dijo con el tono más frío y distante que el enojo le permitió.
Y eso fue lo que pasó. Y, así es como salió de la enfermería dejando a unos chicos realmente sorprendidos y, para qué mentir, bastante asustados. Jamás nadie (o al menos nadie lo había mencionado) había visto a Will Solace enojado, así como realmente enojado.
No quería dejar que todo lo que pasó ese día le afectara, pero no podía evitarlo. Al parecer, Percy y Jason habían hablado sobre lo que pasó con sus novias y Piper, se había sentido con el derecho de contarle a toda su cabaña. Bueno, tal vez no toda pero si a algunos y ellos habían hablado haciendo que todos se enteraran. A decir verdad, no tenía nada en contra de la chica, de hecho, eran amigos; pero le molestó que lo haya contado como si fuera la noticia del año (aunque probablemente lo era). De Annabeth no podía quejarse, ella siempre había guardado sus secretos. Ahora todo el campamento sabía que el perfecto y amable Will Solace había amenazado al gran héroe de Percy Jackson. Éste y Jason se mantuvieron alejados de él durante esa semana que le siguió y estaba agradecido por eso. Pero por lo que no estaba agradecido es con que lo hayan divulgado; ahora la gente lo veía raro, cada vez que pasaba por algún lugar los demás susurraban, como si no pudieran creer que alguien como él haya sido tan… tan… ahgg, ni siquiera podía encontrar la palabra correcta para lo que pasó.
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Sábado.
Una semana antes, Will había estado esperando ese día ansiosamente. ¿Ahora? Bueno, ahora ya no tanto.
Se suponía que ese día Nico Di Angelo volvería del Campamento Jupiter de visitar a su hermana y sus otros amigos. Habían pasado dos meses y medio desde que la guerra terminó, desde que él y Nico se hicieron amigos y desde que se enamoró de él. Así es. Will Solace, hijo de Apolo dios de la luz y el sol, estaba enamorado de Nico Di Angelo, hijo de Hades dios de los muertos y el inframundo. No era algo muy común, pero aun así sucedió. Y ni siquiera él sabe cómo exactamente. El rubio no es alguien arrogante o vanidoso, pero estaba un 85% seguro de que Nico sentía algo por él, no iba a decir que el pelinegro también lo amaba, pero sí que tenía sentimientos hacia él.
Como sea, sábado. Nico volvía. Se supone que tendría que estar feliz, es decir antes lo estaba, pero ahora no ya que desde su pequeña discusión con Percy las cosas han estado bastante complicadas en el campamento, especialmente con –léase bien- el primer amor del pelinegro y su mejor amigo, o sea Jason. Así que cuando se diera cuenta seguramente tendrá que explicarle que es lo que sucedió y el realmente no quería hacer eso. Porque tal vez parezca como si estuviera tratando de ponerlo de su lado cuando en realidad no era así.
Estaba recostado contra el puño de Zeus. Los campistas ya no iban ahí, creían que daba mala suerte. Pensó que en ese lugar estaría tranquilo, pero claro, la suerte nunca estaba de su lado.
- ¿Will?
Miro al lugar de donde provino la voz. Y lo vio. Estaba parado a unos metros de él, podía ver la preocupación en sus ojos y eso le pareció tierno. Will sonrió, como siempre hacía cada vez que lo veía.
- ¡Nico! Volviste –trato de darle la mejor de sus sonrisas, pero había algo que hacía que Nico supiera cuando algo estaba mal, no importaba cuanto sonriera. El pelinegro se acercó a su lado y se sentó junto a él -. ¿Cuándo volviste?
- Hace una hora y media más o menos. La primera media hora estuve hablando con los chicos y la siguiente hora la pasé buscándote por todo el campamento.
El rubio alzo su cabeza hacía Nico, con los ojos bien abiertos. Este, por su lado, mantenía su mirada llena de preocupación. Will la aparto.
- Lo siento. No me di cuenta de que… bueno… lo siento.
- No lo sientas, está bien. ¿Pero vos?
- ¿Qué?
- Qué si vos estás bien.
- Sí, claro ¿por qué no iba a estarlo?
- No lo sé. Estás raro.
- Solo estoy cansado Nico.
- ¿Sólo es eso?
- ¿Por qué tantas preguntas?
- Te estas irritando –el hecho de que Nico lo estuviera afirmando más que diciéndolo hacía que se irritara aún más. Porque sí, se estaba irritando. No quería hablar sobre eso en ese momento, o nunca si era posible, y a Nico se le daba por hacer de reportero de sentimientos o algo así. Suspiró.
- Mira, estoy cansado ¿sí? Últimamente no he dormido muy bien y tengo más trabajo que de costumbre. Es todo.
- ¿Estás seguro? Will, sabes que si…
Pero no lo dejo terminar.
Lo besó. Dioses, como extrañaba besarlo.
Oh, tal vez se había olvidado mencionar que ya se habían besado un par de veces antes, por lo tanto, no sería su primer beso, pero si el primero en dos semanas. Will realmente extrañaba a Nico.
Sintió los delgados dedos del pelinegro enredarse en sus cabellos, mientras él, con sus manos en su cintura, lo atraía más cerca. Se separaron solo un momento, se miraron a los ojos, sonrieron y se volvieron a besar. Los labios de Will fueron dejando pequeños besos por su mandíbula mientras hacían su camino hasta su cuello, donde comenzó a besar con más fuerza, dejando pequeñas marcas. A Nico se le escapo un gemido entretanto apretaba el agarre en su cabello. La mano de Will hizo su camino hasta el borde de la camiseta del pelinegro para luego empezar a acariciar el torso y espalda de Nico.
Volvió a besarlo, con mucha más pasión que antes. En un momento de este, Nico empujo a Will contra la roca, mientras se sentaba sobre él, con una pierna a cada lado. Metió sus manos por debajo de su remera, tocando  cada parte de su formado pecho al tiempo que dejaba su boca para iniciar a chupar su cuello haciendo que Will empezara a soltar pequeños suspiros y gemidos cada vez más altos. El rubio sentía como si estuviera a punto de explotar; la forma en la que Nico lo hacía sentir con cada uno de sus toques, hasta los más mínimos, era increíble. Se sentía tan bien estar con él, y no hablaba solo de lo físico; él lo hacía sentirse bien consigo mismo, como si todo fuera posible, invencible, en paz, feliz. El pelinegro apoyó la cabeza en su hombro tratando de regular su respiración. Will dejaba pequeños besos en su cuello y lo que había a la vista de su hombro.
- Si… definitivamente te extrañé –dijo Will haciendo a Nico soltar una pequeña risa. Este, por fin levantó su rostro dejando a la vista unas perfectas mejillas coloradas. Sonrío y restregó suavemente su nariz sobre las mejillas de Nico una y otra vez; él seguía riendo.
- También te extrañe –dijo una vez Will paró y le dio un casto beso en los labios. Luego dijo: pero ni creas que he olvidado el tema principal –Will bufó apartando la mirada.
- Se supone que soy yo el que siempre arruina los momentos. 
El menor estaba por decir algo cuando se escuchó el sonido de un cuerno. El hijo de Apolo escondió su rostro allí donde el cuello y el hombro de Nico se unen y lo abrazó con fuerza.
- Todo estará bien –había dicho Nico.
- Lo está.
- No me mientas Will. Sé que no lo está, también sé que tuviste una discusión con Percy y Jason –se tensó bajo los fríos brazos de Nico -. Si esos idiotas te hicieron algo…
- No. No, no. Solo… no quiero hablar del tema.
- Will…
- De verdad que todo está bien –para este punto, Will estaba haciendo su mejor esfuerzo para no llorar.
- No eres el único que sabe cuándo el otro está mintiendo.
- Mierda Nico. Solo déjalo ¿sí? –Nico intento separarse pero el rubio solo lo apretó aún más fuerte.
- ¿Todo esto es por su culpa?
- No sé –la voz de Will no era más que un susurro.
Nico se apartó suavemente de Will, lo suficiente para ver su rostro. Y, para su disgusto, lagrimas rodando por sus mejillas. Con delicadeza las fue secando, apartándolas de su rostro sin importar que estas siguieran cayendo. Ninguno alejó la mirada en ningún momento.
La voz de Will seguía siendo un susurro cuando volvió a hablar.
- Estoy tan cansado. A veces siento que ya no puedo más. No sé qué hacer, estoy harto de que todo el mundo me trate de la misma forma; me molesta que me hablen como si yo no supiera lo que es estar mal. Sé que es estúpido, pero no puedo evitarlo.
Mientras hablaba, lagrimas seguían cayendo de sus ojos. Nico acariciaba su mejilla con el pulgar, y no aparto su mirada. Cuando Will no dijo nada más cerro sus ojos fuertemente, entonces, el pelinegro se acercó tan solo un poco más y rozó la nariz de Will con la suya para luego dejar un pequeño beso en el mismo lugar. Will sonrió. Y ser tan malditamente cursi realmente valió la pena.
- Entiendo cómo te sientes. Y sé que te molesta. Pero, ¿sabes qué? Que se vayan al tártaro –Will rió, como que realmente rió, y Nico no pudo evitar la sonrisa en su rostro -. Sé que duele, pero en serio, tienes a tus amigos y hermanos, esa gente que se preocupa por vos y sabe realmente cómo te sientes. Esa que está dispuesta a conocer todo de vos, absolutamente todo. Las partes buenas y las partes malas y, aun así, decide quedarse a tu lado. Y aunque duela y sea difícil, tienes que seguir adelante; no solo por ellos, sino también por vos.
Nico pensó que Will diría algo, lo que sea, pero en vez de eso solo lo miro, le sonrió luego de unos segundos. Termino con la diminuta distancia que había entre ambos y lo beso. Sabía que probablemente no debería de hacerlo, pero trato de transmitirle todo lo que sentía con ese beso. Todo el cariño, el agradecimiento y el amor que sentía por él. Nico, en ningún momento se alejó, sino que le correspondió.
Will rompió el beso. Separándose lentamente, miro a Nico a los ojos. Este se veía bastante confuso.
- Lo siento –dijo el rubio agachando la mirada.
- No lo sientas. Es solo que… -la vacilación en su voz solo incremento su miedo.
- Lo siento –volvió a decir. Seguía evitando su mirada lo cual era un poco difícil ya que Nico seguía sobre su regazo.
- El almuerzo ya debe de haber terminado –dijo el pelinegro luego de unos momentos.
- Si, supongo.
No sabía qué hacer. Estaba por pedirle perdón otra vez pero pensó que tal vez no debería. Por suerte para él, Nico volvió a romper el silencio, aunque solo hayan pasado unos cuantos segundos.
- ¿Tienes hambre?
- No, en realidad –volvió a vacilar.
- ¿Puedo…? ¿Puedo preguntarte algo? –Mierda
- Claro, supongo.
- Hoy… escuche un par de cosas.
- ¿Cosas? –Nico asintió -. ¿Qué cosas? –Nico suspiro, como si se estuviera resignando.
- ¿Conociste a alguien, Will?
- ¿Qué? -¿conocer a alguien? De dónde Hades había escuchado eso. Obviamente no era cierto. Se lo iba a decir pero Nico lo interrumpió y realmente no supo cómo sentirse respecto a sus palabras.
- Está bien.
- ¿Qué?
- Sí, quiero decir, está bien. Si conociste a alguien. No es como si estuviéramos saliendo o algo así –“No es como si estuviéramos saliendo”. Eso le había dolido. Sí, sabía que no estaban saliendo pero pensó que al menos significo algo para él.
- Así que… ¿no te molesta? –preguntó con cautela.
- No, como dije, puedes estar con quien quieras –lo dijo con tanta despreocupación que en vez de sentirse mal se sintió molesto. Nico seguía sentado sobre él, por lo que intentó moverse un poco pero él no se movió.
- Entonces, quieres decir que… que todo esto –dijo señalándose a ambos-, ¿no significó nada para vos? –el tono herido de su voz debió de delatarlo porque Nico levantó su cabeza y la sorpresa más confusión de sus ojos era palpable.
- Yo… Will yo no… -se sintió como un idiota. Todo ese tiempo había pensado que Nico sentía aunque sea una cuarta parte de lo que él sentía. Se sintió tan frustrado que intentó alejarse mientras se cubría el rostro con sus manos –Will –Will quería alejarse, pero Nico no lo dejo.
- Así que ¿nunca fue real? –Nico seguía sobre su regazo pero un poco más alejado. Su mirada mostraba arrepentimiento y dolor, pero a Will no le importó. Prosiguió antes de que le interrumpiera-. Nunca te importe ¿verdad? ¿Fue todo parte de un juego? ¿Una distracción?
- Will basta.
- ¿Basta? Me acabas de decir que lo que… sea que tuvimos en realidad no fue nada, que no te importa si estoy con alguien más…
- ¿Y qué quieres que te diga?

Silencio.

Nico supo que la había cagado en cuanto lo dijo. Y Will no pudo evitar las lágrimas que cayeron por su rostro.
- Will… Will, yo lo siento ¿sí? Perdón, no quise decir eso yo…
- No. ¿Sabes qué? En realidad ya no importa. Permiso.

Nico se levantó de encima de él pero en lugar de dejarlo ir se arrodillo a su lado tomando sus manos –Will, por favor. Escúchame, eso no es lo que quise decir.
- ¡Entonces qué quisiste decir, Nico! –grito mientras se zafaba del agarre del otro y se ponía de pie –Dime, explícame que quisiste decir entonces porque la verdad es que no entiendo. ¿Y qué es eso de que conocí a alguien? ¿Se puede saber de dónde tártaros sacaste eso?
- ¡Tu hermana me lo dijo! –esta era la primera vez desde que empezaron  a discutir que Nico gritaba -. Tu hermana me dijo que vos le habías dicho que conociste a alguien y que al parecer era uno de los chicos nuevos que habían llegado antes de que llegaras este verano.
- Yo ni siquiera me refería a eso maldita sea.
- ¿Entonces por qué me lo dijo?
- ¡Porque cree que estás enamorado de mí! –el pelinegro se quedó en silencio con los ojos bien abiertos. Para este punto, a Will ya no le importaba nada, solo quería sacarse de encima ese peso que sentía, quería poder decirle a Nico lo que sentía por él sin importarle que posiblemente todo el campamento escuche sus gritos, y luego, que sea lo que los dioses quieran, pensó Will -. ¿Y sabes qué? Yo también quería creer que era cierto, quería creer que de verdad me amabas, quería creer que aunque sea sentirías por mí la mitad de lo que yo siento por vos. Quería creer que todo esto era real; todos los besos, las caricias, los abrazos, todos esos momentos que compartimos significarían algo porque estoy completamente enamorado de vos maldito idiota.
Se dio la vuelta para irse, pero entonces Nico se le acerco, lo agarró por el cuello de su remera y lo beso. Will quiso alejarse pero Di Angelo era más fuerte de lo que parecía. Posó una de sus manos en el cuello del rubio mientras que con la otra seguía agarrando su remera en un intento desesperado de que Will no intentara alejarse otra vez. No lo hizo. Atrajo al hijo de hades por la cintura y le devolvió el beso con la misma intensidad. De pronto, Nico se separó, solo un poco para verlo a los ojos. La mano que aún seguía en la remera de Will, lentamente hizo su camino hacia la mejilla del mismo, quien cerró sus ojos disfrutando del contacto. Sentía el pulgar de Nico acariciando suavemente.
- Lo siento –no abrió los ojos -. No me di cuenta de que te estaba lastimando. Yo jamás haría eso; y tampoco está bien. No habría podido soportar el verte con alguien más –ante esto, el hijo de apolo abrió sus ojos con sorpresa -. Pensé… pensé que tal vez… ni siquiera sé en qué estaba pensando Will. Pero todo lo que dijiste… todo eso que hemos vivido… significo mucho más de lo que crees –entrelazó sus manos detrás del cuello de Will y junto sus frentes -. También te amo, Will. Jamás he sentido esto por nadie. Te necesito.
- También te necesito –susurró en respuesta el rubio antes de juntar sus labios con los de Nico.

- Entonces… -dijo luego de unos minutos sentados juntos, uno al lado del otro.
- Entonces…-respondió Nico de la misma forma.
- ¿Esto significa que estamos saliendo, verdad?
- No lo sé. ¿Lo hace?
- Yo digo que sí.
Nico lo miro sonriendo -¿Ah sí?
- Yo digo que si –repitió Will. Se acercó más al otro, sus narices ya se tocaban. Ambos sonreían –Yo digo que ya eres mi novio.
- ¿Así qué somos novios?
- Así que somos novios.
- De acuerdo.
Y se besaron.
Pasaron la tarde juntos en el puño de Zeus, hasta que se hicieron las cinco. Entonces decidieron ir a los campos de fresa por un rato. Jason y Percy se acercaron a ellos junto con las chicas y ambos se disculparon con Will. Especialmente Percy. Cuando Nico escuchó lo que el hijo de Poseidón le había dicho al rubio se enfadó y estuvo a punto de mandarlo al tártaro otra vez pero entonces sintió la mano de Will sobre la suya; lo miro y estaba sonriendo como siempre. Entonces, miró a Percy y le dijo:
- Te perdono. Y espero que también puedas perdonarme. No quise… emm, bueno… hablarte así.
- Honestamente, no tienes que disculparte. Es más, si antes hubiera sabido que podías llegar a dar tanto miedo hubiera tratado de controlar mi temperamento un poco mejor antes de entrar a la enfermería para no hacerte enojar o algo así.
Todos rieron ante eso, incluso Nico y Will. Aunque este último estaba un poco avergonzado; sabía que podía llegar a ese punto, y a veces le era muy útil (con hijos de Ares), pero no significaba que le gustara.
En fin, puede decirse que tomaron un par de horas para que todo el campamento se enterara de que Will y Nico eran oficialmente pareja.


Okeeeey.
Me di cuenta de que tenía este capítulo en borradores desde hace muuucho tiempo y ni enterada. Es bastante largo peeero, ojalá les guste.

Byeeee

Solangelo One ShotsDonde viven las historias. Descúbrelo ahora