El griterío en las gradas antes de que empezara el partido, era abrumador.

Era viernes, lo que significaba que el equipo de futbol tenía un partido.

Lo que la gente todavía no sabía era que el chico nuevo oba a estar mucho más “enfocado” de lo que pensaban. Le había pedido a Jake el uniforme de Louis y, como buen amigo, me lo había proporcionado. También había podido teñir su uniforme de color rosa, quedando de un rosa fosforito que, personalmente, lo amaba.

La parte difícil fue escabullirme antes que Louis en el vestuario y poner su uniforme tal y como debía estar. El vestuario de hombres era repulsivo. Podías encontrarte hasta sujetadores en las duchas.

¿Es que los necesitaban ellos? Pensé, intentando no encontrarle un doble significado al asunto.

Bien, volviendo a la realidad, los gritos de los seguidores de nuestro equipo y el visitante resonaban en mi cabeza. Era impresionante que, siendo solo un partido entre instituto, la gente estuviera tan excitada por tal evento. Sabía que desde nuestra escuela tenían muchas posibilidades de convertirse en profesionales, más que en cualquier otra doscientos quilómetros a la redonda, pero seguía siendo solo un juego en el que, principalmente, le tenías que dar a un balón y, literalmente, no había más complicaciones que eso.

¿Tan importante era eso para la gente? ¿Es que no tenían nada mejor que hacer que ir a ver a unos chicos meterle patadas a un balón? Bien, no podía compartir esos pensamientos en voz alta, ya que, literalmente, todo el equipo de animadoras me aniquilaría. Sin ninguna piedad.

Podía ver como los ojos de prácticamente todas las chicas se iluminaban cada vez que teníamos que animar al equipo. Sí, un poco patético, pero no podía esperarme mucho de esas chicas, así que eso era lo máximo de emoción por alguna actividad no relacionada con… eso. Sí, a veces mi inocencia daba un poco de miedo.

Los tamborileros de la banda empezaron a tamborilear. Esa era la señal que indicaba que el equipo estaba a  punto de salir al campo. Nos colocamos cada una en su puesto, tampoco nosotras habíamos salido todavía, así que todo el mundo nos esperaba con ansias, puede que más de las que algunos padres deberían.

-         ¿Preparada, July? –me preguntó Kitty medio sonriendo un poco cómplice-.

-         Nací preparada –le respondí, justo antes de entrar al terreno de juego-.

Puede que no fuéramos las mejores del mundo, pero teníamos un buen ritmo y buenas chicas. Había en el equipo cuatro chicos también, pero éstos solo se presentaban a los partidos. Digamos que les habían obligado a elegir otra actividad escolar que no fuera el futbol y, ¿qué mejor que estar todo el día con las manos en los muslos de las chicas?

Típico de los chicos, lo sé.

Yo era una voladora. La típica chica que los chicos lanzaban al aire y hacía un par de poses, aunque también me mantenía en equilibrio en sus manos muchas veces, así que creo que mi trabajo era algo difícil. Tuve que practicar con Liam más de un mes para no caerme al suelo. Lo recuerdo perfectamente, fue la primera vez que una de primer año conseguía ser una voladora. Todo un récord para el mundo.

La gente siempre nos juzgaba por nuestro comportamiento, pero casi ninguno podía decir que no nos entregábamos a fondo en nuestro trabajo de animadoras. ¿Cómo decir eso si pasábamos más tiempo practicando que en clases?

-         Vamos. Tigres. Somos invencibles. Las bengalas serán quien los encenderán. No dejéis de luchar, los vamos a patear –empezamos a cantar nuestra ronda de cancioncitas de apoyo a pleno pulmón-.

Blue, Deep and Yours |Louis Tomlinson|¡Lee esta historia GRATIS!