EPÍLOGO

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Ya me llegó tu carta y no puedo creer que hayas estado enferma todo este tiempo. Te veías tan bien, pensé que esos cambios eran cosas normales pero no, tenías cáncer.

Te amo Bella y me duele saber que no di todo de mí, sabes quien soy desde hace un tiempo y agradezco que hayas vivido en la misma burbuja que yo.

Mi chica de dientes de alta, nunca te olvidaré y  serás la chica que me ha mantenido como un loco llorando y amando a una chica de esta magnitud.

Por último he venido al lugar donde estás sepultada y te he traído girasoles, tus flores favoritas.

Tú primer amor, Ian Queen.

La chica de los dientes de lata¡Lee esta historia GRATIS!