SETENTA Y OCHO

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Me fue a buscar a mi casa, el ya conocía a mis padres así que me dieron permiso de volver más tarde.

Fuimos a un restaurant que queda cerca de una playa, no sé cual exactamente. El lugar estaba rodeado de velas y de flores, nunca pensé que Ian seria tan romántico. Me dio el mejor beso de todos los que me había dado (se que suena raro o cursi).

Paseamos por la playa y fuimos a unos juegos que quedaban por ahí. Nos encontramos con nuestros amigos, pero continuamos los dos en todo momento.

Me fue a dejar a mi casa al rededor de la 01:00 de la madrugada. Y antes de irse me regalo los aretes con los que estoy todos estos días. Hace un tiempo que volvía a sentir algo por él.

-Bella

La chica de los dientes de lata¡Lee esta historia GRATIS!