39. Abandonado en la primera cita

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Sus pasos le dirigen a la puerta del restaurante, y una vez que está afuera, no duda en decir:

"Nunca más"

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"Te lo juro, Liam, fue horrible" Gruñe, abriendo la puerta de su nevera y echando un vistazo. No hay casi nada de comer, así que la cierra, topándose con una nota pegada en la puerta que dice Comprar leche y verduras "Es la última cita a ciegas que dejo que me hagas. Sufrí mucho ayer; encima, llegué a casa a las una de la mañana por el tráfico y la señora Collins no dejaba de regañar a su perro por haber meado en mi alfombra de entrada, tuve que aceptar que me la lavara"

"¿Siquiera llevaste a Harry a su departamento?"

Niall abre los ojos, creyendo que Liam está loco por pensar aquello.

"Joder, no. No podría soportar otra hora con él, al igual que las otras personas que me presentaste" Murmura, y abre su despensa, buscando algo que comer "De todas formas, ¿en quién piensas cuando buscas gente para mí? ¿En tu madre, tus hermanas? ¿Tú? Pareciera que solo te fijaras en las personas que tienen un cartel en la cabeza que dicen No recomendados para Niall"

"Deja de quejarte. Intento buscar chicos y chicas con distintas personalidades"

"Oh, vaya. ¿Te cuento algo decepcionante? Todas las que me has elegido tienen algo en común; su ego"

Se escucha a Liam suspirar por el otro lado de la línea. El rubio no se queja por ello; ya está acostumbrado a esos suspiros.

"Pensé que quizá te atraían los que están seguros de sí mismos..."

"Que me hayas gustado cuando era un crío no quiere decir que todos los que me gusten sean como tú, Liam" Niall rueda los ojos, cerrando la despensa. Cambia de tema rápidamente, porque está cansado de hablar de sus citas "Por casualidad, ¿comiste mis galletas y mis cereales?"

"Cuando me quedé allí comí un poco, sip"

"Joder, gracias. Ahora iré a la universidad sin haber comido ni un poquito..."

"Tus clases empiezan a las tres, no te quejes, dios mío"

El timbre suena, y Niall detiene sus insultos hacia su mejor amigo, confundido. No espera a nadie, y no cree que la señora Collins esté allí para darle su alfombra; la mujer duerme hasta las cinco de la tarde, más o menos.

"¿Viniste a mi casa?"

"Te voy a ver en clases, ¿porqué querría verte más veces en un día?"

El rubio gruñe, caminando dudoso hacia la entrada. Una vez allí, observa por la mirilla quién ha tocado su timbre, y se aleja con los ojos abiertos.

"Vale, Liam" Susurra, rascando su nuca "Creo que me hiciste una cita con un lunático"

"¿Qué? ¿Quién?"

"Harry tocó el timbre"

Se escucha la risa de su mejor amigo, y Niall frunce el ceño.

"No es gracioso, joder. ¿Qué hace él aquí? ¿Querrá otra cita?"

"Pregúntale"

"Y una mierda. No le abriré"

A diferencia de la primera vez, ahora se escuchan los nudillos de Harry chocar contra la puerta. 

"Joder"

"Ábrele, Harry es inofensivo. Lo conozco desde hace tiempo, y quizá ladra pero no muerde"

"Te puedo escuchar, Niall" Se oye desde el otro lado, a lo que el rubio da un salto, asustado "Solo vengo a hablar"

"¿Ves? Va a hablar contigo"

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