Nuestra Familia

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Se removió incomodo, libero un suspiro mientras cambiaba de lado tratando de acomodarse en vano, su boca estaba seca y la garganta le ardía. No quería levantar a Otabek, pues el día que se le avecinaba a su amado era pesado; ahora que habían decidido abrir su propia pista de patinaje estaban sumamente ocupados.

Contuvo una arcada mientras trataba de hallar la mejor posición para dormir.

Respiraba con profundidad, quería dormir.

Y trató de hacerlo.

Cuando sintiendo el vómito en la garganta, botó las sabanas que lo cubrían y sin tiempo a colocarse las pantuflas corrió al baño, con brusquedad levanto la tapa del escusado y sin tiempo a nada más comenzó a devolver lo poco que había en su estómago.

Otabek; quién despertó por los ruidos, camino hacia el baño preocupado, grande fue su sorpresa al ver a su esposo arrodillado en el retrete. No lo pensó cuando corrió a apartar los mechones rubios que caían mientras acariciaba la espalda del omega.

─Yuri ¿Qué paso? ¿Necesitas algo? ─

─No, tranquilo algo debió caerme mal anoche─ Respondió mientras se acercaba al lavadero y asea su boca tratando de alejar aquella asquerosa sensación.

─Llevas varios días así, no creo que sea solo por la comida─

─Que si Otabek, anda ya no te preocupes, quizá y también es debido al cansancio. De hecho te he levantado antes de tiempo─

─Para nada─ Beso la frente del omega mientras lo ayudaba a regresar a la cama. ─ Iré a prepararte algo leve, será mejor que descanses ─ Yuri arrugo el entrecejo preparándose a refutar siendo silenciado por el alfa ─ Es lo mejor y lo sabes Yuri, te vas a quedar en casa hoy yo volveré enseguida, solo tengo que ver los arreglos y quizá algunas consultas, la pista ya está casi terminada cariño, debes estar bien para su inauguración─

─ ¿Será que existirá alguna manera para que deje de ser tan sobreprotector señor Altin? ─

─Contigo, imposible─ Soltaron fuertes carcajadas mientras el alfa acomodaba a su omega y lo arropaba con cariño. ─ ¿Algún encargo en especial? ─

─ ¿Qué me dejes ir contigo? ─

─Yuri...

─Está bien tú ganas hoy─ Acaricio la mejilla morena mientras descendía llegando a la barba medio crecida, su mano raspaba y entonces lo supo ─ Aféitate esa barba Otabek, espantaras a los niños en la pista─

Otabek acaricio su rostro notando lo áspero que se encontraba aquella zona. Sabía que el tema de los niños solo era una excusa para pedirle que se afeitara, Yuri no había cambiado en todos los años que llevaban casados; claro que físicamente si, ahora su amado ruso era mucho más alto que él, quizá unos diez centímetros más alto, con un cuerpo firme y esbelto gracias al patinaje, sus rasgos definidos pero delicados y su larga melena rubia. Había pasado cerca de tres años desde que decidió dejarlo crecer, ahora ostentaba una larga cabellera que llegaba hasta su cintura, una gran diferencia ya que antes lo llevaba sumamente corto.

Pero a pesar de todos los cambios que se había hecho, para Otabek no había dejado de ser hermoso, ni por un solo instante.

─Si eso es lo que deseas, está bien lo haré─ Se acercó a besar los labios contrarios ─ Ya regreso─

Yuri suspiro cual enamorado viendo a su esposo alejarse, cada día que pasaba sentía que lo amaba más.

¿Acaso era eso posible?

~A.G.A.P.E~An angel gets an empty promise #PremiosKatsudon2017Read this story for FREE!