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—¿Crees que deberíamos ir a buscar a Jo? Subió hace un buen rato —dijo Evan, llevándose un buen rozo de pizza a la boca.

—No sé. Tal vez deberíamos dejarla hablar con Dante. Seguramente tienen mucho de qué conversar.

El muchacho la miró con interés.

—Cierto que tú no sabes nada —manifestó ella.

—Infórmame. ¿Qué pasa entre ella y el demonio? ¿Acaso le vendió su alma o algo parecido?

—No exactamente. Dante es algo así como su novio. Eso es desde mi punto de vista, claro. Seguro que si le preguntas a ella, te dirá que no. ¡Cómo quisiera poder verlo! ¿Tú qué opinas al respecto? ¿Te parece bien?

Evan había quedado con la boca abierta.

—¿Evan? —Lo sacudió para hacerlo reaccionar.

—Sí, ehhhh... —Él se rascó la cabeza—. No sé qué decirte. ¿Estás hablando en serio? ¿Ese demonio y mi prima? ¿Están juntos? ¿En serio? ¿Juntos como pareja?

Ella dijo que sí.

—Parece una de esas películas que te gustan.

—¿Verdad que sí? Yo lo comparo con City of angels. Esperemos que tenga un final feliz.

Él hizo una mueca.

—Y ¿es bueno? Quiero decir, se trata de un demonio, ¿no? ¿O me equivoco? ¿No son criaturas de las tinieblas?

—Según lo que ella me ha dicho, antes solía ser humano. Supongo que eso es algo a su favor, y que por eso no es malo. Podrías hablar con él, si quieres. Preguntarle qué intenciones tiene con tu prima, como si fueras su estricto hermano mayor o su papá. —Se rió en voz baja.

—¿Y qué hay de ese Jofiel? ¿También anda detrás de Jo? Porque me pareció que la miraba con bastante interés.

—Ay, ¡no seas bobo! No creo que a los ángeles se les permita tener amoríos. Eso va en contra de su naturaleza incorrupta.

La joven sonrió y emitió un suspiro.

—No me digas que ya te estás imaginando cosas cursis —se quejó él.

—Ajá. —La conocía bastante bien. Había tenido que aguantarla desde hacía años.

—Eres increíble. Bueno, mientras no esté yo involucrado en ellas...

—¡Eso quisieras! Para tu información, mi querido Evan, ya no te veo de esa forma. Desde ahora, eres solo un hermano más para mí.

—Si eso dices.

—¡Por supuesto!

—Entonces, supongo que no te afectará que yo haga algo como esto. —Le acarició suavemente la mano con uno de sus dedos y después la levantó con la palma vuelta hacia arriba, para darle un tierno beso en la muñeca.

—Para nada —respondió ella, con el corazón latiéndole a mil por hora. ¿Podría ser capaz de continuar engañándolo? ¿Qué cuernos estaba planeando ese chico? Seguro quería desenmascararla, el muy sinvergüenza. ¡Hacerse el galán con ella! Ese sí que era un golpe bajo. Incluso para Evan.

Él entrecerró los ojos y le lanzó una mirada suspicaz. ¿En serio ya no estaba interesada en él?

Acercó su silla a la de ella.

—¿Qué estás haciendo? —Violeta sospechaba que se traía algo entre manos.

—Nada. —Encogió los hombros—. Es que estábamos demasiado lejos para mi gusto.

El ángel de la oscuridad¡Lee esta historia GRATIS!