11.

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Niall me había llamado hace una hora diciéndome si podría encontrarme con él en el estudio ya que no se sentía nada bien. Al instante le dije que estaría ahí lo más pronto posible, tomé un taxi y al llegar al lugar encontré a Niall sentado en una silla con los ojos cerrados y un ceño fruncido, me acerqué a él y me senté a su lado poniendo una mano sobre su muslo, haciendo que abriera los ojos y me mirara.

—Hey, amor. ¿Qué pasó?— Pregunté mirándolo preocupada.

—No me siento bien.— Me miró por un momento antes de despegar la mirada de mí y cerrar los ojos de nuevo.— Mi estómago está dando vueltas y mi cabeza está a punto de explotar.

—Ay, amor. —Lo miré haciendo un mueca.— Vamos a casa para que puedas descansar y tomar algo de medicina.

—Está bien.— Soltó un suspiro antes de ponerse de pie.— ¿Puedes conducir tú?— Mencionó sacando las llaves de su bolsillo trasero y tendiéndomelas.

—Sí, Niall.— Las tomé y caminamos hacia la Range Rover negra de Niall.

Llegamos al estacionamiento y abrí las puertas, Niall subió al asiento del copiloto y yo me adentré en el asiento del piloto, me puse el cinturón de seguridad y Niall al instante se acomodó en el asiento y cerró los ojos de nuevo.

Pasó un rato y despegue la mirada de la carretera por un momento para mirar a Niall quien estaba recargado en el respaldo y sus ojos cerrados todavía, no sabia si estaba dormido o sólo tenía los ojos cerrados.

Un par de minutos después Niall comenzó a quejarse de nuevo.

—Amor, ¿puedes orillarte, por favor?— Pidió de repente mientras con prisa desabrochaba el cinturón de seguridad.

Orillé el auto y Niall al instante abrió la puerta, asomando tan solo su cabeza y comenzando a vomitar. Lo miré con preocupación y una vez que terminó cerró la puerta y me miró, sus mejillas estaban rojas y su cabello un poco despeinado.

—Lo siento.— Mencionó.

—Niall, no seas tonto. No tienes por qué disculparte. ¿Te sientes mejor ahora?

—Siento que hayas tenido que ver eso y sí, sí me siento un poco mejor.

—Está bien, Niall.— Mencioné encendiendo el auto de nuevo.— Deberías ir al doctor, bebé.

—No creo que sea necesario, tan solo debí de haber comido algo malo.

—Aún así deberías ir.

Niall no dijo nada más, sabía que no era muy fanático de ir al doctor y simplemente prefería tomar algo de medicina.
Emprendimos camino a casa de nuevo y una vez que llegamos, me encargué de cuidarlo lo mejor que pude, pues necesitaba a mi Niall saludable de vuelta.

Imaginas | Niall Horan¡Lee esta historia GRATIS!