10.

3K 134 4

Niall y tú acaban de terminar una discusión.

Antes de que todo empezara tenían planeado salir a un club esta noche con algunos de los amigos y primos de Niall y a pesar de la discusión no querías arrepentirte de no ir. Estabas extremadamente enojada con Niall y querías tomar un poco de venganza.

Habías escogido el vestido más ajustado y corto que tenías, llegaba un poco más arriba de la mitad de tus muslos y el escote hacia ver tus pechos increíbles, simplemente se ajustaba a tu cuerpo en los lugares correctos.

Caminaste escaleras abajo para encontrarte con Niall quien te estaba esperando en la puerta, estaba enfocado en su celular escribiendo algún mensaje, cuando notó tu presencia, elevó la vista y sus ojos se abrieron cuando notó tu vestido.

—No vas a usar eso.— Declaró.

—Sí, lo haré. No tengo tiempo para cambiarme, vámonos o llegaremos tarde.

Atravesaste la puerta principal y Niall te siguió, cerrando la puerta detrás de él. A pesar de que le había molestado el hecho de ver tu vestido, no siguió discutiendo.

Llegaron al club y de inmediato los amigos de Niall y sus novias se acercaron a saludarlos, también podías sentir la manera en la que los chicos que se encontraban alrededor te miraban. No le hacías mucho caso a Niall y tiempo después caminaste directo a la barra, dispuesta a sacar tu enojo con un par de bebidas.

Después de tu cuarta o quinta bebida Deo se acercó a ti.

—________, deberías ir más lento. Niall está realmente preocupado por ti.— Mencionó mientras tomaba asiento en el banco que se encontraba a tu lado.

—No me importa lo que Niall diga, ven, ¡vamos a bailar!— Dijiste con entusiasmo, pues el alcohol se estaba apoderando de tu cuerpo.

Tomaste a Deo de la muñeca y lo llevaste a la pista de baile. Él estaba siendo cuidadoso de no tocarte en algún lugar equivocado e incluso estar demasiado cerca de ti. Niall era su mejor amigo y sobre todo su primo. Pero tú querías que se acercará más.

—Vamos, Deo. ¡No puedes ser así de aburrido!

Seguiste bailando y un momento después diste una vuelta y terminaste encarando a Niall, quien estaba parado justo enfrente de ti. Estaba furioso. Tomó tu mano y te llevó hacia afuera del lugar. Caminaron hacia el estacionamiento del lugar y una vez ahí, recargó tu espalda sobre el coche.

—¿Qué crees que estás haciendo?— Preguntó con enojo.

—¡Me estaba divirtiendo!

—¿Repegándote en mi primo?

—Sí.

—Nos vamos a casa.— Mencionó mientras abría las puertas de la Range Rover negra.

—¡No! Quiero quedarme aquí y bailar con Deo.

—No, ya tuviste suficiente.

Trataste de hacer tu camino de vuelta hacia el club pero el alcohol se apoderó de tus sentidos haciendo que tropezaras con tu propio tacón y cayeras al piso. Niall soltó una maldición antes de acercarse a ti para ayudarte a ponerte de pie.

Te metió en el asiento del copiloto y condució a casa. Pronto el sueño y cansancio se apoderó de ti al punto de que estabas más dormida que despierta cuando llegaron a casa. Niall bajó del auto y camino hacia tu puerta, la abrió y puso sus brazos debajo de ti para cargarte y llevarte dentro.

Te llevó hacia la cama y te ayudó a quitarte el vestido y ponerte una de sus camisetas simples para que pudieras dormir. Niall te cubrió con las cobijas y posteriormente se quitó la ropa, poniéndose un pantalón de chandal y metiéndose a la cama justo a tu lado.

•••

Despertaste en medio de la noche y corriste directo al baño, sentiste una presión en el estómago y pronto todo el alcohol que consumiste subió por tu garganta. Habías estado en el baño alrededor de 5 minutos cuando Niall entró, se acercó a ti y retiró tu cabello de tu cara a la vez que daba pequeñas caricias en tu espalda. No sabías por qué estaba siendo tan bueno contigo después de todo lo que habías hecho. Eventualmente habías vomitado todo lo que había en tu estómago y regresaron a la cama.

•••

La mañana siguiente despertaste con el olor de algo delicioso proviniendo de la cocina. Saliste de la cama y caminaste hacia la cocina para encontrar a Niall cocinando.

—Buenos días, Niall.— Mencionaste avergonzada.

—Buenos días.

Te tendió un plato en el que se encontraban algunos pancakes con un par de huevos y algunas tiras de tocino.

—Gracias.

—De nada, nena.

Los dos se sentaron en la mesa y comenzaron a comerse su desayuno, ninguno de los dos mencionaba nada.

—Niall...— Lo llamaste.

—¿Sí?

—¿Por qué eres tan lindo conmigo?— Cuestinaste. —Yo me comporté de una manera terrible anoche y tú estuviste cuidándome todo el tiempo.

—Porque me preocupo por ti y sabía que no podrías cuidar de ti misma en ese estado.— Explicó.

—Pero me merecía estar así de miserable sin poder parar de vomitar.

—Te emborrachaste porque estabas enojada conmigo. Fui un imbécil contigo ayer y tú solo estabas tratando de olvidarte de eso. No puedo molestarme contigo sabiendo que soy el culpable de que esto haya pasado, en primer lugar.

—Lo siento por todo; la pelea, el vestido provocativo, por coquetear con Deo, por estar tan ebria y no poder siquiera caminar...

—No tienes que disculparte, fue mi culpa. Te amo.

—Yo también te amo, Niall.

—Ven aquí.— pidió mientras tomaba tu mano y te llevaba hacia la sala, hizo que te sentaras en el sillón junto a él y pasaste el resto del día acurrucada en él al mismo tiempo que esperabas a que desapareciera la horrible resaca que te estaba matando.

Imaginas | Niall Horan¡Lee esta historia GRATIS!