08.

3K 138 3

Estabas acurrucada en el sofá viendo una serie mientras esperabas a que Niall llegara a casa.
Se había ido temprano en la mañana pues mencionó que tenía una reunión muy importante con los socios de Modest Golf o algo así. Así que mientras Niall estaba trabajado, tú decidiste tener un día relajado en casa ya que últimamente te habías sentido demasiado cansada... y más teniendo 6 meses de embarazo.

Tenías contigo un bote de helado de chocolate y un pequeño recipiente con pepinillos dulces, eran cosas de las que habías tenido demasiado antojo últimamente. La idea de comer esas dos cosas juntas hacia que Niall casi vomitara, pero para ti simplemente era delicioso.

Estabas vistiendo tus pantalones de pijama favoritos juntos a una sudadera de Niall y cubierta con una frazada.

Ibas a mitad de la serie cuando la sala fue iluminada por algunas luces que provenían de la ventana, sonreíste sabiendo que se trataban de las luces del auto de Niall. Finalmente había llegado.

Unos minutos después, escuchaste la puerta que se encontraba en la cocina y que daba paso al garage de la casa, ser abierta, para después escuchar el sonido de las llaves al ser dejadas sobre la isla de la cocina.

—¿Amor? Ya estoy aquí.— Niall llamó desde la cocina.

—Estoy en la sala.— Contestaste mientras te sentabas en el sofá.

Sonreíste cuando miraste hacia atrás y visualizaste a Niall. Él también sonrió y se acercó a ti.

—Hey, nena.— Niall saludó mientras se acerca más a ti y se agachaba un poco, recargando una de sus manos sobre el respaldo del sofá y juntando sus labios con los tuyos.— ¿Estás comiendo pepinillos otra vez?— Preguntó al separarse de ti.

—Pepinillos con helado de chocolate. —Corregiste mientras le sonreías.

—Amor, eso es asqueroso.— Niall dijo mientras se sentaba a tu lado en el sofá y de inmediato puso su mano sobre tu vientre abultado.

—Tal vez suene asqueroso pero te juro que sabe muy bien. La bebé y yo lo amamos.— Explicaste poniendo tu mano sobre la de Niall que seguía en tu vientre.

—No puedo esperar a que nazca para que así todos estos antojos raros de chocolate y pepinillos termine, es asqueroso y me hace querer vomitar.

—Niall, no puedo evitarlo. Sabes que mi cuerpo me pide ciertas cosas.

—Ciertas cosas que resultan asquerosas cuando las juntas.

Sonreíste y recargaste tu cabeza sobre el hombro de Niall a la vez que él pasaba su brazo por tu espalda. Continuaron viendo la serie antes de que un sonido proviniera de tu estómago.

—Al parecer alguien tiene hambre.— Niall dijo mientras te veía con burla.

—Sí, la tengo. ¿Puedes traerme más helado de chocolate, por favor?

—Está bien, ya regreso.

Niall se levantó de su lugar en el sofá y caminó directo a la cocina. Un par de minutos después apareció con una cerveza en su mano, una bolsa de frituras y un bote de helado. De vainilla.

—Niall, te dije helado de chocolate.— Te quejaste mientras lo mirabas con una mueca.

—Ya no tenemos, todo lo que hay es vainilla.

Se sentó de nuevo en el sofá y se puso cómodo a la vez que le daba un trago a su cerveza y tomaba algunas frituras entre sus dedos.

Suspiraste y miraste el bote del helado de vainilla. Decidiste darle una oportunidad, tal vez sabría bien... Estabas equivocada, no estaba ni cerca de tener buen sabor como el chocolate.

—Amor.— Murmuraste a la vez que mirabas a Niall.

—¿Mmh?— Niall contestó sin despegar la vista de la televisión.

—¿Tenemos chocolate líquido?

—Creo que había un poco en el refrigerador.

Sonreíste y miraste el helado. Momentos después fijaste tu vista en Niall. Estabas demasiado cómoda en el sofá y tus pies te estaban matando, realmente no querías levantarte e ir por el chocolate.

Niall notó tu mirada sobre él y te miro mientras sonreía por un segundo antes de regresar la mirada a la pantalla. Pero después notó que seguían mirándolo por lo que volvió a mirarte.

—¿Qué?— Preguntó

—¿Puedes traerme el chocolate, por favor?

—¿Es en serio?— Cuestionó.

—Mis pies me están matando, Niall.— Explicaste mientras lo mirabas con una cara de perrito pues sabía que era algo a lo que Niall no podría decirle que no.

—No, estoy cómodo aquí y además acabo de llegar a casa y quiero descansar. Tú puedes ir por él.— Declaró regresando la vista a la televisión.

—Por favor.— Pediste haciendo un puchero.

Niall te miró fijamente por un par de segundos antes de suspirar y dejar su cerveza en la mesita del centro.

—Bien.

Sonreíste, Niall se levantó y caminó hacia la cocina, segundos después regresó con el bote de chocolate líquido en su mano. Te lo tendió y volvió a sentarse.

—Gracias.— Dijiste y él te miró mal, haciéndote reír.

—Tienes suerte de que te ame.

—Yo también te amo, mi amor.— Contestaste mientras esparcías el chocolate sobre el helado de vainilla.

Imaginas | Niall Horan¡Lee esta historia GRATIS!