06.

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Eran casi las 03:00 a.m. y Niall no había llegado a casa aún. Sabía lo que estaba haciendo, pero no quería aceptarlo. Había estado siendo demasiado paciente con él. Le había dado todo, sacrifiqué demasiadas cosas, ¿para qué?, para alguien a quien simplemente ya no le importaba. Y siendo honesta no sabía por qué. Habían notado la manera en la que poco a poco se estaba distanciando de mi pero pensé que era el estrés de todo lo que estaba haciendo en su trabajo. Así fue durante meses. Traté demasiado mantener esta relación en buenos términos pero ya no podía más. Me había quedado en silencio durante mucho tiempo; cuando le llegaban mensajes a su celular o llamadas a media noche y él decía que era management, yo no le decía nada. Cuando podía oler un perfume diferente en su ropa, no se lo cuestionaba. Incluso cuando había encontrado manchas de labial en el cuello de sus camisas no le había preguntado nada. Sabía muy bien lo que estaba pasando, no era ninguna idiota.

Me senté en las escaleras, esperando a que Niall llegara a casa. Ya no podía más con esto, estaba harta.

Escuché el motor de su auto y mi corazón comenzó a latir con fuerza. Abrió la puerta principal y se tropezó un poco, no sabía si estaba borracho o era solo el hecho de que estaba oscuro y no podía ver bien. Me estiré un poco y encendí la luz, Niall dio un brinco y se dio vuelta para mirarme aún sentada en las escaleras.

—¿Qué haces despierta todavía?— Preguntó mientras se quitaba su chaqueta. Ni siquiera había hecho contacto visual conmigo o algo.

—¿Quién es?— Pregunté ignorando su pregunta.

Me miró confundido y pudo notar que había estado llorando. Bajo la mirada mientras negaba y se quitaba sus botines.

—¿Quién es ella?— Repetí.

—No sé de qué estás hablando.— Mencionó mientras se sentaba en la silla que estaba a lado de las escaleras.

—No soy estúpida, Niall. Sé qué hay alguien más. ¿Quién es? ¿La conozco?

Él recargo sus codos sobre sus rodillas mientras negaba con la cabeza. Eso hizo que sintiera como si me hubiera dado un golpe en el estómago; sabía que algo estaba pasando pero no quería aceptarlo. El chico del que estaba enamorada, el chico con el que quería pasar el resto de mi vida, me estaba engañando. Me levanté y me paré enfrente suyo pero él simplemente no levantaría la mirada.

—¿Por qué? ¿Qué fue lo que hice mal? ¿No fui lo suficientemente buena?— Traté de evitar que las lágrimas salieran de mis ojos pero fallé, algunas ya estaban rodando sobre mis mejillas.

Niall simplemente no contestaba.

—Niall, solo dímelo. ¿Por qué ella?

Él se acomodó un poco en la silla antes de responder.

—No lo sé, ella me entiende, siempre estuvo para mi.— Explicó.

Eso fue suficiente para que el enojo llegará a mi, pero no iba a perder mi temperamento.

—¿Ella te entiende? ¿Ha estado siempre para ti?— Pregunté, aún manteniéndome bajo control. Niall seguía sin levantar la mirada.— Contéstame está pregunta, Niall. ¿Quién estuvo para ti todas esas veces en las que estuviste realmente enfermo? ¿Quién estuvo cuidando de ti? ¿Quién ha estado para ti las veces en las que has llorado? Porque no he visto a nadie más aquí a excepción de mi. Así que ¿para que ha estado ella exactamente? ¿Estuvo contigo cuando tu abuela falleció?"

—No.— Murmuró.

—¿Quién estuvo para ti entonces?

—Tú.

—Exacto, siempre he estado aquí para ti, Niall. He estado aquí incluso todas las veces en la que tú estabas con ella. ¿Realmente pensaste que me creía la historia de que saldrías con los chicos? A menos que uno de los chicos haya empezado a usar labial y perfume de mujer, me la creería. No soy idiota, Niall.

Él dejó aparecer una sonrisa burlona cuando escuchó mi comentario del labial. Eso hizo que me molestara más.

—Detente, Niall. Esto no es ninguna broma. ¿No te importa el hecho de que estás lastimando?

—Sí, me importa.— Levantó un poco los hombros con desinterés.

—¿Entonces por qué haces todo esto? ¿Ya no me amas?— Las lágrimas comenzaron a caer con más prisa cuando terminé esa pregunta.

—No sé, ________. Necesito tiempo.— Contestó pasando las manos por su cabello en una señal de desesperación.

—Oh. ¿Necesitas tiempo? Está bien, tómate todo el tiempo que quieras, Niall, pero no esperes a que esté aquí porque no lo voy a hacer.

Niall finalmente levantó la mirada y se enfocó en mi. Me miró fijamente, ahora sí tenía toda su atención sobre mi.

Era mi oportunidad de dejar todo claro.

—Te he dado todo. Me separé de mi familia para poder estar aquí contigo y a ti parece que simplemente no te importa. No puedo seguir dándote un 110% de mi si tú no vas a darme nada de ti. Estoy cansada de ser tu segunda opción. Te amo demasiado, Niall. Muchísimo, pero ya no puedo seguir haciendo esto. De verdad y de todo corazón te digo que espero que ella valga la pena, y también espero que te ame tanto como yo lo hago.— Me detuve un momento y limpie mis mejillas.— Me quedaré con Ana esta noche, regresaré por mis cosas mañana, solo mándame un mensaje cuando no estés aquí y... yo vendré por ellas.

Tomé la pequeña mochila que había preparado antes y camine hacia la puerta.

Niall se puso de pie y pude notar la manera en la que sus ojos estaban rojizos.

—Entonces, ¿esto es todo? ¿Simplemente vas a renunciar a esto?

Me di vuelta y lo miré sorprendida.

—Yo no fui la que renunció. Tú lo hiciste cuando decidiste engañarme.

—¿Crees que podemos arreglar esto?— Preguntó con desesperación. Estaba a un paso de comenzar a llorar él también.

—Lo que creo es que necesitas reexaminar tus prioridades. Estás perdiendo a personas que realmente se preocupan por ti. Solo enfócate en ti mismo, aunque al parecer eso es lo que has estado haciendo.— Tomé la que solía ser mi llave de esta casa y la deje sobre la mesa. Miré una última vez a Niall quien estaba tratando de esconder sus lágrimas de mi vista.

Estaba con la cabeza agachada y tenía el ceño fruncido a la vez que apretaba su barbilla en un intento de detener el llanto.

Verlo llorar casi me hizo perder todo y correr a sus brazos, pero recordé la manera en la que me había estado tratando desde los últimos meses y solté un sollozo.

—Adiós, Niall. De verdad te deseo lo mejor y que seas muy feliz con ella.— Salí de casa y caminé hacia mi auto.

Me dediqué a pensar en todas las cosas que le había dicho mientras conducía hacia la casa de Ana, mi mejor amiga. Solo esperaba que él se diera cuenta de lo hermoso que era lo que teníamos juntos y la manera en la que había sido un idiota por tirar todo a la basura.

Imaginas | Niall Horan¡Lee esta historia GRATIS!