Capítulo VI: Enlace

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(...) Durante la creación de la raza de los Loup-Garou, las tres diosas que controlaban el destino, decidieron agregar algo especial a parte de los poderes ya asignados: Un "enlace".

El "enlace" surgía al momento de que un lobo encontrara a su alma destinada. Aquella alma que lo acompañaría por el resto de su vida como compañero y amante, y el instinto de unirse a ella entraba en conflicto y lucha con la razón. El "enlace" podía surgir entre dos lobos o entre un lobo y un humano, dependiendo de su jerarquía, y la reunión de ambas mitades generaba cosas maravillosas para ambas partes.

Sin embargo, la existencia de un enlace muchas veces era inaceptable por la diferencia entre los clanes, por lo que los lobos dejaban ir a su alma destinada para permanecer en el ámbito de lo conocido y por temor a ser castigado por los suyos.

Como castigo por el rechazo ante tan precioso regalo que habían diseñado para ellos, Destino, decidieron castigar a la raza de Loup-Garou reduciendo la posibilidad de hallar a su otra mitad.

...Y si alguno lo hallaba, las probabilidades de consumar la relación serían casi nulas (...).

Recopilación de leyendas sobre los hombres lobo a través de la historia, Autor: Sebastian Jones.

Recopilación de leyendas sobre los hombres lobo a través de la historia, Autor: Sebastian Jones

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Tres años atrás

—¡Estaba intentando protegerme! ¡No es su culpa!

Emmett Wolfgang la sujetaba de ambos brazos como si estuviera tratando con una gata salvaje en plena lucha, y arrastrándola dentro del gran despacho de la mansión Wolfgang, la ocultó de los ojos inquisidores y deseosos de los múltiples sirvientes que observaban la escena. Dylan estaba al fondo, con un brazo herido y los seguía con la mirada azul cargada de preocupación. Sin que pudieran hacer nada más, la puerta se cerró con fuerza frente a ella.

—¡Estaba ayudándome!

—Lo sé.

—¿Entonces por qué no me dejas curarlo? ¡Está herido! —Molly Stuart se giró sobre sí misma y sacudió su brazo del agarre del patriarca del clan Wolfgang, aunque había estado luchando ávidamente contra él, solo hasta ahora el hombre le permitió liberarse. Un profundo dolor de cabeza se había instalado entre sus cejas, y el peso de su corazón al ver a su gemelo herido, era más fuerte que ella.

El hombre mayor la miraba con atención.

—Esto no puede continuar así, Molly —Habló con voz queda y severa, quizás con un poco de demanda en su tono —, te he dado el tiempo suficiente, pero ya eres una adulta. Tienes que buscar una pareja.

El horror y el peso de ser un lobo tipo omega, pesaba de nuevo en su espalda. Los omegas eran de suma importancia para una manada, debían de ser protegidos y bendecidos como beldades, o eso le habían enseñado sus padres. Eran especiales, podían aligerar los poderosos vientos de tempestad entre los miembros, además que... tenían un don (1).

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