—¿Cuánto llevas despierto?—Una sonrisa afloró de los labios de JiMin, llegó hasta la cuenca de sus ojos los cuales se abrieron algo perezosos pero felices.



—Lo suficiente para saber que llevas bastante tiempo perdido en no sé donde.—YoonGi rió por lo bajo algo avergonzado. Demonios, ¿Por qué ni siquiera había notado que JiMin estaba despierto?



—Estaba admirando lo lindo que te ves dormido... bueno, lo lindo que te ves fingiendo estar dormido.—El menor rió, una suave melodía que YoonGi ya conocía a la perfección, JiMin se abrazó más hacia su cuerpo aún adormilado.



—Me gusta verte así.—YoonGi frunció el entrecejo sin entender.—Tan concentrado, con ese cabello todo rebelde y tus ojos más pequeñitos.—El pelinegro gruñó, no estaba acostumbrado a los halagos de JiMin, es decir, cada que el menor le decía algo así se avergonzaba pero intentaba ocultarlo.—Oh, ¿Min Ego Yoongi está avergonzado?


YoonGi aún con el brazo de JiMin aferrado a su cintura se giró, intentó darle la espalda a JiMin a modo de juego, el menor volvió a reír mientras seguía bromeando más no soltó su agarre de su cuerpo.


—Yah, no estoy avergonzado... No, no, Park, ¡JiMinnie basta!—Las manos de JiMin comenzaron a hacerle cosquillas, YoonGi soltó una risa más fuerte y ambos comenzaron una guerra entre risas bajas, murmullos de JiMin con más cosas sobre su rostro adormilado, sobre lo lindo que le parecía mientras YoonGi se quejaba y negaba todo; de un momento a otro YoonGi tenía a JiMin sobre sus caderas, éste lo miró y fueron segundos en los cuales YoonGi admiró a su linda estrella muy sonriente, con el pelo rubio algo desordenado y el aura tan dulce y relajada que lo encantó.


—Buenos días~—JiMin alcanzó sus manos para entrelazarlas con las suyas, YoonGi no pudo hacer más que mirar a JiMin como si fuera lo más bonito que había visto en su vida.



—Buenos días.—JiMin se agachó hasta que sus rostros quedaron a nada de distancia, rieron por lo bajo y rozaron sus narices.—¿Por qué eres tan lindo Mochi?—Susurró el mayor antes de que JiMin se encogiera de hombros y besara sus labios con una sonrisa muriendo en ellos.



YoonGi podría vivir así siempre, despertando al lado de JiMin, compartiendo sonrisas, besos, con la sensación de paz y amor que tal vez lo aturdía pero que lo hacía feliz, solo con ese chico, JiMin.


—¡YoonGi!—Pero no todo era eterno, el mayor frunció el entrecejo ante el llamado sin dejar de besar a JiMin.—¡Sé que están despiertos!—Goeun tocó la puerta de la habitación y JiMin rió aún sobre sus labios.—¡Voy a entrar si no bajan ahora mismo a desayunar!



YoonGi con una queja se separó solo un poco de JiMin, le miró a los ojos y fue consciente de todo, de la posición en la que se encontraban, de que tal vez Goeun si era capaz de entrar por la puerta y si los veía así la mujer mal interpretaría todo, sería un caos y de avergonzarían demasiado; JiMin tal vez también se percató de todo, sus mejillas se colorearon un poco y su sonrisa fue un poco tímida. YoonGi no quería incomodarlo por lo que soltó sus manos y con cuidado abrazó a JiMin logrando que este escondiera su rostro en su cuello.



—Será mejor levantarnos.—JiMin asintió, suspiró aún sobre su cuello y dejó un pequeño beso ahí, YoonGi se giró logrando que JiMin cayera a su costado.



—¡Min YoonGi!—El mayor bufó algo hastiado ante el grito de su cuñada.



—Dios, ¿Por qué tiene que ser tan escandalosa y molesta?—JiMin rió de nuevo solo que esta vez terminó envolviendose entre las cobijas como un pequeño gatito buscando calor y un lugar cómodo para dormir.—Eish, flojo, levantante ya~


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