Cap. 5

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Glimmer y yo nos conocimos cuando tuvimos 14 años, ella era rubia, de ojos color esmeralda y delgada. Era la diosa de las diosas, era perfecta por fuera. Pero por dentro, era un alma que se había roto ya hace años.

Me contó que sus padres eran los peores, la maltrataban y le pegaban cuando a ellos les iba mal en el trabajo o algo así. Las palabras que sus padres repetían: <<ELLOS ME CAGAN EL DIA Y YO CAGO EL TUYO>> ese sonido repetía en mi mente de cuando Glimmer me contó, ella pensó demasiada veces en suicidarse. Pero le dije que ya faltaba poco para entrar a la universidad, que seria libre y que nunca mas volvería con sus padres.

Pero sabia que algo hoy cambio, porque hasta ahora ella era feliz con su vida. Algo había pasado, lo presentía.

Después de la llamada de Magde, corrí hacia Peeta y le dije que debíamos de ir al edificio THG que esta al costado del palacio del Capitolio. El me dijo que no podía, que era demasiado tarde y todas excusas que se pudo inventar. Le dije que esto era demasiado grave, que algo muy malo había pasado. Me miro 5 segundos antes de agarrar mi mano para comenzar a correr costa abajo, hacia el estacionamiento. Ahí, señalo una camioneta y me hizo subir a ella, arranco demasiado rápido y comenzó a pasarse semáforos y señales de alto.

Llegamos como en 5 minutos al edificio THG, no se si fue un impulso o algo por el destino, pero salí corriendo de la camioneta hasta llegar a la puerta del edificio.

De pronto, un guardia no me dejo pasar porque estaban los peritos de criminalista examinando el apartamento de Glimmer. Entonces decidí hacerme 2 pasos atrás y regresar a la camioneta para calmar mis emociones.

Divise una ambulancia que cargaba una bolsa negra con un cierre hasta arriba. Supe que contenía esa bolsa <<CADAVERES>> no me importo nada y corrí hasta ahí, los policías y los paramédicos me impedían llegar, pero llegue hasta la bolsa. La abri y ahi la vi: su cuerpo tan pálido, sin vida y con una marca de soga en el cuello. Comencé a llorar demasiado fuerte, agarre su cuerpo y lo abrace fuertemente a mi pecho. Era algo de dos cosas: llorar y abrazar.

Peeta me agarro de los hombros y me cargo contra mi voluntad hacia su camioneta. Cuando llegamos, el me deposito en el asiento de atrás y me inyecto algo, solo vi que había una jeringa en su , antes de inyectarla en mi brazo. Después de eso, todo fue oscuridad.

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Los rayos del sol pasaban por mi ventana, un rocío irreconocible hacia brillar las plantas, técnicamente, era un día perfecto. Peor no era así, Glimmer se había suicidado el día anterior y nadie detuvo el hecho, Peeta me drogo para tranquilizarme y ahora me levanto en mi cuarto.

Esperen, mi cuarto no tiene paredes naranjas ni sabanas a rayas. O estaba en el cuarto de Marvel o el cuarto de...Peeta. Me levante rápidamente y corrí hacia abajo. Al llegar, me encontré con Haymitch, Finnick, Peeta y Annie mirándome con cara de sorprendidos. Corrí hasta Haymitch para abrazarlo, y cuando lo hice, el me devolvió el abrazo. Annie también me abrazo y repitió lo mucho que sentía la muerte de mi amiga. Cuando llegue al lado de Peeta me sentía extraña y angustiada, por como me había visto ayer estaba segura de que pondría una orden de alejamiento a su persona, pero en cambio me abrazo y solo escuche que en susurros decía <<GRACIAS>> . Haymitch dijo que se hospedaba en el hotel de la vuelta de la casa de Peeta y que Finnick volvería al distrito 4, ya que, dejaron a su hijo con su abuela ya mayor Mags. Annie se quedaría conmigo en mi casa y Peeta...el bueno, estaba sucumbido entre sus pensamientos mientras todos hablaban. Al terminar de hablar, Annie fue a acompañar a Finnick a la estacion de trenes, Haymitch regreso al hotel. Cuando todos se fueron, quedamos nosotros dos: Peeta y yo. El solo me miro ahí, atónito, parado y con esos ojos azules tan penetrantes que atraviesan mi alma. Yo también lo miraba con mis ojos grises.

Se acerco de poco a poco hasta estar a una distancia en donde podía oír su respiración, el acuno mi cara con sus manos y me dio un beso, uno corto, pero lleno de esperanza. Entonces llevo sus manos a las mías y las entrelazo. Pregunto:

-¿Que te paso anoche?

-Te juro que yo tampoco sabría decir

-Te pusiste tan...mal e histérica. Sabia que las mujeres eran así, pero tu, tu si me sorprendiste.

-Yo también -un leve sonrojo se noto en mis mejillas-

-Gritaste e hiciste un gran escándalo, agarraste un cadáver y lo abrazaste. La sociedad ahora piensa que estas loca

-Lo hice porque a ella la quería demasiado, la idea de que ahora no la tendré para que me consuele cuando me pelee contigo -dije y de pronto puse la mano en mi boca-

-¿Conmigo? -pregunto-

-Me refiero a cuando pelee contigo en la oficina como mi jefe y yo como tu fiel trabajadora.

-Ya me había echo ilusiones, pero continua -dijo eso y entrelazo sus dedos con los míos de nuevo-

-El punto es que...es que ella me hizo lo que soy ahora. Ella me llevo a las entrevistas de trabajo, ella me enseño que la mejor oportunidad de trabajar seria en el Capitolio, ella me encontró este departamento y me hizo lo que soy ahora. Si ella nunca me hubiera traído a esta entrevista nunca te hubiera conocido, nunca hubiera conocido tu historia, ahorita no estarían nuestras manos así, juntas y entrelazadas.

-Le debo demasiado entonces a ella

-Si, mucho

Looking for a Murder¡Lee esta historia GRATIS!