Capítulo nueve.

Alguien se aclara la garganta y aprovecho para alejarme de su agarre. Frente a mí aparece un pastel de vainilla cubierto de crema junto a algún jugo natural que no reparo en este momento en el que me siento ansiosa.

—Espero y lo disfruten— anuncia el mesero.

—Gracias, lo haremos—responde Dexter.

Permanecemos en silencio y en automático doy un trago de un jugo que resulta ser de durazno, puedo sentir su mirada ¿Por qué tenía que recordarme?

Esto es un tanto complicado, la idea de aquella noche era no verlo nunca más, desahogarme y renunciar a cualquier cadena para ser escuchada, comprendida y consolada.

—Por eso te me hacías conocida ¡Sabía que esos jodidos ojos asombrosos los conocía de algún lugar!

—Dijiste que no recordarías—soy consciente de que suena como un reproche.

—No lo prometí. Jodidamente estaba ebrio, eso no significa que un día no iba a recordar ¿No ibas a decírmelo?

—No. Y no hablemos de ello...Por favor, se supone que ese día nunca existió ¿De acuerdo?

— ¿Por qué?

Estoy conmocionada de su pregunta, no tiene sentido que siquiera lo pregunte, pero entonces considero que puede recordarme a mí o unas pocas cosas, pero hay grandes cosas que aún no ubica. Aclaro mi garganta.

—Demasiadas reglas rotas. Vamos a enfocarnos en el motivo de esta reunión.

—Está bien.

La tranquilidad de su estar de acuerdo me alerta, pero decido solo sacar los papeles de mi bolso y comenzar a decirle todo el proceso que se avecina. Él me escucha y hace preguntas que gracias al cielo soy capaz de responder.

Es tan genuino sobre su deseo de adoptar a Skylie que creo que adquiero esto como un compromiso personal de ayudarlo porque hace un tiempo, cuando creí que en una noche el mundo se me venía encima, él me ayudó a buscar otra perspectiva.

—Voy a ayudarte, Dexter.

— ¿Por qué?

—No tiene que haber un por qué.

—No acepto ese jodido cliché como respuesta. Dame más, Elanese.

—Porque Skylie es una niña maravillosa que merece más de lo que ha obtenido en su corta vida, estudié esto para ayudar a niños como ella y no voy a rendirme.

» ¿Y honestamente? Tienes un buen corazón Dexter, quizá una boca sucia muy peligrosa pero eso no quita la esencia de quién eres.

— ¿Y quién soy?

No puedo evitar inclinarme hacia él y sonreír.

—Eres nada más y nada menos que Dexter Jefferson.

—Ahora el mundo es un lugar jodido pero más claro para mí, gracias—bromea antes de sonreír— ¿Quieres que te advierta algo, Elanese?

— ¿Lo quiero?

—De igual manera te advertiré—susurra inclinándose más—. No vamos a ser más profesionales, si quisiera que fuera jodidamente profesional nunca te hubiese llamado ni mucho menos admitido que besé tu tatuaje ¿Por qué ambos coincidimos en que lo hice, verdad?

»Entonces, te advierto que cuando esto termine, no será la última vez que nos veamos, de ninguna jodida manera. Cuando Skylie tenga mi apellido entonces te llevaremos a comer un helado y te darás cuenta que esto fue más que una jodida ayuda para hacer a Lucecita feliz, confía en mí. Es algo más.

La D no es por Dexter (BG.5 libro #4)¡Lee esta historia GRATIS!