Capítulo 50: No voy a creer nada de lo que dices

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Él teléfono de Scotty suena despertándome.

Él se estira a agarrarlo y contesta.

— ¿Hola? —Dijo adormilado y yo me acurruque en su pecho— ¡Hola, amigo! ¡Sí, estoy aquí! —Dijo emocionado haciendo que me separara para cubrir mis oídos con mi almohada. — ¿En la noche? ¿Dónde? —Lo miré—Ahí nos vemos—Colgó.

— ¿Quién era? —Murmuré y el me abrazo con comodidad.

—Un amigo, nos reuniremos hoy—Asentí. — ¿No tienes problemas con eso? —Negué con la cabeza.

¿Reuniremos? ¿Ellos dos y quien más?

— ¿Habrá alguna chica? —Pregunté sin mirarlo.

—Celosita—Beso mi mejilla.


Scott se terminó de vestir para salir y lo acompañe a la entrada donde su amigo lo vendría a buscar.

Rodee mis brazos por su nuca y el sus brazos en mi cintura.

— ¿Volverás temprano? —Pregunté.

El beso mis labios lentamente.

—Solo me divertiré—Asentí.

Un auto se detuvo y bajo un chico moreno.

— ¡Scott! —Lo saludo sonriente.

— ¡Abraham! —Lo abrazo.

Él me miro sonriendo.

— ¿Y esta lindura? —Arquee una ceja.

—Ella es una amiga...Elizabeth—Me presentó.

Él tomo mi mano y la beso.

Reí.

—Nos vemos luego—Me dijo Scott.

Subieron al auto y yo entre a la casa.

Tengo un raro presentimiento de que sucederá algo.


Escuchó la puerta de la entrada abrirse y corro para ver si es Scott.

Estaba Scott, Abraham y otro chico.

Abraham y el chico estaban ayudando a caminar al borracho de Scott.

— ¿Qué le hicieron? —Gruñí acercándome.

— ¡Oye, bonita! ¡No te enojes! ¡El disfruto mucho! —Movió sus cejas.

— ¿A qué te refieres? —Mire a Scott que le estaba negando con la cabeza para que se callara.

—Nada—Balbuceo.

— ¿Qué hiciste? —Pregunté molesta.

—Nada malo—Hablo el chico—Le invitamos una botella y una cuantas chicas—Intento arreglarlo.

— ¿Qué tu qué? —Le dije enfadada.

—No es eso—Habló rápidamente.

Lo bofetee.

— ¡No puedo creer que me haya creído todo lo que dijiste cuando visitamos a tu padre! —Gruñí.

Los chicos al darse cuenta del problema salieron de la casa.

—No, Ellie...—Lo interrumpí.

— ¡No me digas Ellie, maldición! —Mis ojos se acumularon de lágrimas. — ¡Eres un imbécil!

— ¿Qué ocurre aquí? —Dijo Katherine bajando las escaleras con Christian y Carla.

—Elizabeth—Se acercó a mí.

— ¡No me toques, Scott! ¡¿Cómo quieres que confiara en ti?!

— ¡No te alteres! —Me gritó.

— ¡Si me altero, porque pensé que eres real! ¡No sabía que tenías dos caras...Al menos conmigo! Y pensar que tú podrías sacarme de la oscuridad donde me metí.

—Sabes muy bien que contigo soy el real—Me dijo enojado— ¡Sabes que me gustas como nunca nadie me había gustado! —Negué con la cabeza.

La ira inundaba mi sistema y me estaba cegando... De nuevo.

Quiero matarlo, pero porque siento como mi corazón se rompe lentamente... ¿Por qué permitiste esto, Elizabeth Murphy?

—No quiero saber nada de ti, Scott Dorsey—Gruñí empujándolo y subiendo las escaleras mientras esquivo a Katherine, Christian y Carla.

— ¡¿A dónde vas?! —Me gritó subiendo las escaleras.

—Me voy—Dije agarrando mi maleta y metiendo todas mis cosas rápidamente.

— ¿A dónde?

—Lejos—Dije cerrándola. — ¿Recuerdas cuando te dije que quería huir lejos?

—Lo haríamos juntos.

—No necesito a alguien como tú en mi vida—Arrastre las maletas a la salida y ahí seguían Katherine, Christian y Carla.

— ¡No digas esa clase de estupideces, Elizabeth Margaret! —Me gritó y yo me gire de golpe.

— ¿Estupideces, Scott? —Sonreí falsamente— ¡Solo me estabas usando!

— ¡Sabes que eso es mentira!

—Chicos, creo que deberían...—Estaba hablando Christian pero Scott lo interrumpió.

— ¡No te metas! —Le dijo enojado.

— ¡Scott! —Lo regañó Katherine.

Él suspiró.

—Ni siquiera sé por qué le insistes... Ella no lo vale y es algo del momento lo que tienen ustedes—Dijo la señora.

La golpeare justo ahora.

— ¡¿Acaso estás loca?! ¡Jamás encontrare a alguien como ella! —Me miró. —Ella es perfecta.

—No voy a creer nada de lo que dices—Tomé mis maletas de nuevo y me dirigí a la salida.

—No, Ellie—Murmuró haciendo que todo mi cuerpo temblara— No te vayas sin mí—Suplicó—Por favor... En serio te necesito—Una lagrima rodo por mi mejilla mientras estaba de espaldas a él.

— ¿Por qué? —Hablé enojada.

— ¡Porque te quiero, Elizabeth! —Me gritó con ira.

Yo me giré y estaba más cerca de lo que pensé.

—No puedo creer que puedas mentir con algo así—Él frunció su nariz y tomo mis mejillas fuerte.

—Mírame a los ojos—Habló enojado— ¿Piensas que podría decir eso sin sentirlo?

—Si—Mascullé.

—Entonces no me conoces lo suficiente—Suavizo su agarre en mi cara y acaricio mis mejillas—No soy muy bueno con esto...Pero si de algo estoy seguro es que te quiero—Toco mis labios—Y no sería capaz de dejarte—Me miraba con preocupación—Si te vas en este momento voy a seguirte—Besó la punta de mis labios con cuidado y yo rodee mis brazos por su nuca acercándolo más, él sonrió en mis labios.

— ¿Por qué lo hiciste? —Susurré y levante mi vista a sus ojos.

—Porque tengo miedo—Acaricio nuestras narices—Tengo miedo de lo que siento por ti...Estoy tan acostumbrado a mi infierno personal que tener uno para nosotros dos se me hace raro... Nunca sentí algo parecido—Beso mis labios de nuevo. —Perdóname.

—Está bien—Asentí.

Él me abrazo.

—Vayan a dormir—Dijo Katherine rodando los ojos y vi a Carla limpiando una lágrima falsa.

Yo reí.

Subimos de nuevo y él se quitó la ropa para acostarse a mi lado.

Abrace su torso y el empezó a hacerme caricias en la espalda baja.

—Scotty—Susurré.

Hizo ese sonido varonil con la garganta que me vuelve loca.

—Yo también te quiero—Subí mi mirada a sus ojos y el beso mis labios sonriendo.

Internada Con El Diablo¡Lee esta historia GRATIS!