Capítulo 17. I want you to stay

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Ocho malditas llamadas perdidas, en total.

Cinco; en el móvil de ________ y tres; en el de Harry.

Perrie estaba sentada fuera del comedor del hotel, en un pequeño rincón, tecleando un mensaje.

Tranqui, papi. Estoy cenando en el hotel, todo ha ido bien pero estoy cansada, hablamos mañana :)  besos para ti y Abbie  xx

La rubia rezaba en su interior porque aquello fuese suficiente por el momento, para tranquilizarlo y que dejase de intentar hablar con su hija, al menos, hasta que se le ocurriese algo mejor.

Y ahora, ahí estaba con el iphone de Harry en sus manos…¿qué iba a escribirle a la madre de éste? ¿Cómo debía llamarla?  ¿Mamá? ¿Mami?

<<Oh, dios>> exclamó en su interior.

Mientras pasaba una mano nerviosa por su cabello, no podía dejar de recriminarse a sí misma y decirse lo estúpida que había sido por encubrir a sus amigos, pero ¿qué estaba pensando? ni siquiera podía considerar a Harry como su amigo.

¿Y si los dos le habían mentido?

En realidad, apenas les habían dado razones del por qué no iban al viaje.

“Para ayudar a alguien” había dicho su amiga, pero ayudar ¿a quién? ¿por  qué era aquello tan importante?

Entonces, una idea repentina pasó por su mente ¿y si ________ y Harry se habían fugado juntos?

Imágenes de ambos en Las Vegas y una boda oficiada por un Elvis gordo cruzaban como flashes por su mente, mientras susurraba un:

-Oh, dios ¿en qué me he metido?

El sonido de una voz a sus espaldas, hizo que diese un respingo.

-¿Perrie?¿Estás bien?

La chica levantó la vista, encontrándose con los ojos de Louis que la miraban preocupados.

-Sabes que puedes confiar en mí ¿no?- dijo, mientras se sentaba a su lado, poniendo una mano sobre su brazo para animarla a compartir con él la causa de su ansiedad.

Durante unos minutos, que parecieron una eternidad, ambos guardaron silencio, mirándose a los ojos.

Louis suspiró, finalmente  resignado y preguntó con una sonrisa confiada:

-Ok, cariño ¿vas a decirme dónde están ________ y Harry en realidad o prefieres que hablemos a tu repentina afición a coleccionar teléfonos móviles?

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Comenzó a abrir lentamente los ojos. Unos débiles rayos de sol entraban por la pequeña ventana de madera y una ráfaga de aire que le hizo sentir un repentino escalofrío.

Luchaba  por volver a la realidad, al tiempo que se giraba hacia la puerta,  acomodando la manta para que cubriese bien su cuerpo.

Cuando, de pronto, vinieron los recuerdos a su mente, abrió sus ojos asustada y se sentó de forma repentina, recordando entonces su sueño y aquella caricia suave en su pelo. Con temor y aferrándose a la manta se recreó en el sentimiento de calidez que le transmitió los dedos trazando un suave camino por su piel y cabello, cerró los ojos y casi pudo revivir el momento, teniendo la impresión de que había ocurrido, apenas cinco minutos antes de despertar. Definitivamente su imaginación le había jugado una mala pasada; a veces, los sueños pueden parecer tan reales, como si de espejismos se tratasen… volvió a relajarse y comprobó la hora en su reloj de pulsera.

Una puerta entre dos mundos (Harry Styles, Marcel y TÚ)¡Lee esta historia GRATIS!