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JiMin sentía que todo estaba mal. Es como cuando construyes una casa de naipes, pones cada carta con cuidado, llegas a la cima y te sientes feliz de crearla y de pronto se derrumba y la felicidad de haberla construido se termina. Así es como se sentía en esos momentos.


Había muchas cosas que no entendía, la principal y la más importante ¿Qué había sucedido? Un momento estaba viendo a un YoonGi genuinamente feliz y sonriente y de pronto vio a un chico que lucía devastado y perdido.


Estaba viviendo una situación complicada en la propia casa de YoonGi, con su familia. Tenía ganas de gritar, sentía tanta desesperación e impotencia por no saber qué hacer y estaba tan preocupado por el mayor.


Dolió es escuchar la manera en la que le gritó, dolió que lo alejara pero una parte de JiMin lo entendía mejor que nadie. Conocía a YoonGi, claro que lo hacía, pero todos tenemos facetas que no queremos que nadie vea, todos somos débiles alguna vez y muchas veces nos avergonzamos de ello. YoonGi no era la excepción.


JiMin dijo que apoyaría al pelinegro en todo y lo haría, aunque se sienta triste y confundido debía mantenerse estable, YoonGi ha hecho por él tantas cosas que ni siquiera es por un deber, es algo que le nace del corazón, porque Min YoonGi es todo para él y ni siquiera quiere imaginar cómo se siente el mayor. Lo mata lentamente, lo tiene tan mal que quiere correr y volver a tocar esa puerta sin parar hasta que YoonGi acepte su presencia, sin embargo está esperando por una taza de té que la madre de YoonGi le prepara.


La señora Min y él se encuentran en silencio, toda la casa se encuentra en un denso silencio y toda el aura hogareña y de felicidad quedó oculta como el cálido sol en un día nublado en verano.


—Aquí tienes cariño.


JiMin asintió cabizbajo, la taza azul con la bebida humeante reposó frente a él pero ni siquiera tenía ganas para beberla. La madre de YoonGi sirvió otra taza para ella y dando un largo suspiro se sentó del otro lado.


JiMin estaba tratando de en encontrar las palabras exactas para poder preguntarle a la madre de Yoongi qué era lo que sucedía pero no encontraba siquiera algo que decir sin sonar asustado o triste, por lo que agradeció silenciosamente que Min EunSung hablara primero.


—JiMinnie... Sé que te has de estar preguntando qué fue lo qué pasó, tal vez en este momento desearías estar con YoonGi, sé que deseas verlo pero conozco a mi hijo...—La mujer sonó melancólica, JiMin compartió ese sentimiento.—Él... ha pasado por mucho, sé que lo sabes...


Claro que lo sabía, al menos un poco. Hubo un día en el que ambos estaban en el apartamento del mayor, habían visto una película que los había hecho reflexionar inconscientemente. JiMin fue el primero en hablar, habló un poco sobre sus padres, le contó al mayor sobre algunos de sus miedos, sobre lo mal que lo pasó los primeros semestres en su carrera y después YoonGi habló, habló sobre algunos problemas que tuvo cuando iba en la preparatoria, habló de la vez que salió corriendo a las once de la noche hacia un lugar solitario sólo para no escuchar como su padre y su madre discutían, le contó la vez que se presentó en un recital en la preparatoria donde tocó el piano y su padre no se presentó para verlo... Le contó muchas cosas y JiMin se sintió tan triste, tanto que lo único que pudo hacer esa tarde fue abrazarlo y decirle que lo quería, y no fue suficiente porque YoonGi se merecía muchas cosas, tanto que le dolía el hecho de saber o pensar en lo duro que fue para él esos días estando solo en Daegu.


—Agradezco mucho que cuides de él, hablaba en serio cuando te dije todas esas cosas en el restaurante... Sé qué tal vez puedas sentirte un poco herido porque YoonGi te gritó y te alejó pero esto lo hace por tu bien...


Tinder ◈ YoonMin¡Lee esta historia GRATIS!