☣ Capítulo 16 ☣

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Seth Argall

Era extraño el nuevo giro que había tomado mi vida. De estar constantemente rodeado por mis amigos y personas que querían mi atención, pasé a conocer de primera mano lo que era la soledad.

Mis seis amigos, tutores y compañeros ya no tenían tiempo para estar conmigo, ahora parecía que en lo único que podían pensar era en el hecho de que tenían que pasar todo el tiempo posible con la fierecilla¸ y eso comenzaba a fastidiarme más de lo que era correcto. ¡Estaba perdiendo a mis amigos por su culpa! Bien, puede ser que no era realmente todo culpa de ella, ellos también estaban poniendo de su parte para dejarme de lado.

Quizá debía de dejar de pensar en todo esto, quizá simplemente debía concentrarme en el hecho de que, dentro de tres meses, me convertiría finalmente en un lobo. Al fin sentiría en mi propia piel el poder que mis amigos adoraban. La fuerza, la velocidad y quizá una habilidad extra me pertenecerían. ¡Estaba emocionado! Sabía que, al aceptar este poder, dejaría de lado cualquier oportunidad de tener mi propia vida, pero si era realista, yo jamás tuve otra opción.

Mis amigos hubieran podido decidir alejarse de este estilo de vida y decidieron no hacerlo, por ellos, por mí, no importaba, el caso era que habían entregado su vida a Anubis y yo debía hacer lo mismo, de lo contrario estaría faltando a nuestra amistad... porque aún había una amistad entre nosotros, ¿verdad?

"Deja de pensar de forma tan negativa" me regañé y sacudí la cabeza para apartar de mi mente aquellos pensamientos. Ellos seguirían siendo mis amigos no importa la situación, debía estar convencido de ello.

Entré en la escuela y no tardé en ver el pequeño grupo de hombres lobo reunido junto a los casilleros. Mostré una sonrisa y di un paso para acercarme a ellos, pero no alcancé a caminar más ya que noté la presencia de la fierecilla junto a ellos. ¿Es que nunca se les apartaba? Cambié de rumbo inmediatamente y me encaminé a mi primera clase. Ser el menor de todos era problemático, no compartía ninguna clase con ellos y esto sólo ayudaba a que me sintiera más solo si es que eso era posible.

– ¡Oye, Seth! –me llamó Rodrigo, quien se encontraba a mi lado antes de que si quiera lo notara – ¿No saludas? –me preguntó haciendo una mueca con los labios. No me detuve mientras hablábamos, no quería que me llevara hacia el grupo que parecía llamar la atención de todos los estudiantes.

–Los vi algo ocupados, no quería interrumpir. –con mi tono de voz esperaba ser lo suficientemente claro para decir que la situación actual no me gustaba, pero él entendió todo mal.

–Sí, ¿no te parece genial? La fierecilla al menos ya nos habla a Evan y a mí, ¡hoy incluso nos dio los buenos días! –lo miré sin poder dar crédito a lo que escuchaba. ¿Realmente este tipo era el rudo y tosco chico al que yo idolatraba? Al parecer notó mi desconcierto ya que se aclaró la garganta antes de explicarse mejor –Eso sonó mal, lo siento. Pero no imaginas la alegría que sentimos de que ahora ella nos preste un poco de atención que no sea referente al miedo. Creí que este día jamás llegaría. –estaba feliz, eso podía notarlo y yo no pensaba hacer nada que enturbiara su momento de alegría.

Pecar para amar¡Lee esta historia GRATIS!