—Gra-gracias—su caballerosidad me hacía sentir ha gustó.

—De nada ¿Te veo luego?

—Creo haberte dicho que si nos veríamos. —En ese momento veo que Camilo viene saliendo de unos de los lados de la casa. Al ver al hombre que me acompañaba su rostro torno a volverse seria.

— ¿Por qué andas con ese tipo? —mira molesto a chico—Además ¿Qué haces tú aquí?

—Disculpa ¿Nos conocemos? —le pregunta con duda, por qué camilo tomaba esa actitud ¿Sería por celos o por otra cosa?

—Camilo cálmate, no seas grosero, él me ayudo atraerme aquí...y entre otras cosas. —le dije dudoso si lo que había dicho fue lo mejor.

— ¡¿Qué?! Te hizo daño este tipo acaso, dime y acabaré con él, no es más que un mentiroso y estafador.

—Ah ya recuerdo, tú eres el camarero del restaurante SilverBullet al que le ayude dándole un pequeño apoyo monetaria, y a mí parecer creo que te había quedado claro que no era necesario agradecerlo aunque tampoco me esperaba que fueses tan maleducado.Bueno creo que mi presencia esta demás, me iré. —subiéndose a la limo nuevamente.

El auto se marchó, yo tomé a Camilo por el brazo y le pedí que me acompañase a dentro, necesitaba hablar con él seriamente, también de que me diese una explicación de que fue todo ese que sucedió ahí afuera, y el por qué estaba tan lastimado, busque un par de vendajes para ponérselos y tratar sus golpes.

— ¡Aish! Duele...suave si—dice quejándose, yo solo le mire algo molesto.

—Camilo ¿Por qué hiciste todo ese escándalo allá fuera?

—No quiero que vuelvas a ver a ese tipo, queda claro ¡Au!

—Oye primero responde mi pregunta, es más ¿Cómo es que tienes esos golpes?—le reclame.

—El tipo con el que estabas hace rato es el culpable de todo esto, el mando a sus matones a darme una advertencia, por ello no quiero volver a ver que estas cerca de ese tipo. —acariciando mi rostro.

— ¿Por qué? ¿Acaso les debes algo o es qué estás en negocios sucios? —le mire preocupado, me imaginaba lo peor.

—No cómo crees, es una historia algo complicada, pero dime que no te acercaras a él, por favor. —me mira fijamente, preocupado.

—Bien...pero luego deberás explicarme porque te hicieron esto ¿Ok?

—Bien lo haré. —Me da un beso en la frente—Dime ¿Qué fue lo que hiciste hoy?

—Pues bueno, cosas... Te tengo un regalo, pero primero cierra los ojos.

—Bueno está bien.

—No hagas trampa—fui a mi cuarto a buscar el collar y se lo puse—. Ya puedes abrirlos.

— ¿Un collar? ¡¿De perro, enserio?!

—Ahora eres mío y de nadie más—le guiñe un ojo y le saque la lengua como gesto de niño pequeño.

—Sabes muy bien que esto se va romper no.

—No pasara, tu amigo Daniel me ayudo a encantarlo para que eso no pasase, también me dijo que te sería útil para protegerte de ti mismo o algo así.

—Gracias pero no soy tu perrito así que no pienso usarlo me veo estúpido con el... ¡Aish! Me queme—trato de quitárselo pero no pudo— ¿Qué es lo que pasa? ¡Ahhh!

—Mmmm no contaba con que no te lo pudieses quitar, mejor para mí—toque el collar y a mí no parecía tener ningún efecto de lastimarme o algún otra cosa—. No siento nada, creo que yo puedo quitártelo, pero no lo hare.

Mi Hombre Mi lobo¡Lee esta historia GRATIS!