52. Una simple manta {1887 palabras}

Resumen: Halloween se acerca, y Harry no puede comprarle a su hija un disfraz para salir a pedir dulces, por lo que utiliza una simple manta

Advertencia: OS ligado a la historia "Lo que necesita para comer" tiempo después

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Narrador omnisciente

Es un poco penoso, sí. Años atrás, cuando Noelle apenas tenía unos meses de vida y todo parecía ir espléndidamente bien, Harry sólo pensaba en cosas como Cuando sea su cumpleaños le haré la mejor torta del mundo, o Cuando consiga un trabajo estable nos mudaremos a una casa más grande y miles de cosas que en algún momento alguien piensa, cuando cree que le va perfecto en la vida.

Y de repente, esa perfección se ve corrompida por algo más.

Harry nunca ha tenido la mejor situación económica. Apenas pudo terminar la escuela debido a que sus padres eran alcohólicos y no aportaban nada para que él pudiera estudiar, y también, agregando ese detalle de una bebé cuando él aún tenía diecisiete. Todo se vino abajo luego de la noticia, porque su relación con la mamá de Noelle era de unos dos meses como mucho, y sinceramente, no daba para más. Y aunque intentaron que funcionara, no sirvió de nada porque el cumplir cinco meses, Katya sufría de depresión postparto, agregando las otras razones de la vida personal de ella, y un día decidió poner fin a todo ello, mandando a la mierda tanto a Harry como a Noelle, con una simple acción; drogarse hasta tener una sobredosis.

A Harry no le sorprendió del todo. Katya era impulsiva, y se dejaba llevar mucho por la opinión de los demás, así que era obvio que en un ambiente como el que vivían alguien la arrastraría a ese mundo. El rizado incluso sospecha que ingería drogas durante el embarazo. Antes de Noelle, Katya era una chica valiente y hermosa, que llamó la atención de Harry y por ello comenzaron una relación, relación que después se volvió tóxica, para terminar en nada, en personas que comparten algo en común; una hija.

Suena horrible si se dice de esa manera, pero así es la realidad. Katya desapareció de la vida de Harry y Noelle, y juntos tuvieron que salir adelante. Sin embargo, aquel salir adelante se convirtió en el castaño y su hija viviendo en uno de los barrios más pobres de la ciudad, solo teniendo agua, sin luz, con poca comida que Harry lograba comprar luego de varias horas de trabajo limpiando autos, porque ninguna empresa aceptaba tener a alguien con el aspecto de Harry.

 A pesar de ello, Harry intenta verle el lado bueno. Ama llegar a casa y ver que Noelle le recibe con un abrazo, porque eso le hace olvidar la realidad en la que viven, y pensar que todo el esfuerzo que hace día a día importa porque se trata del futuro de su hija. El futuro de una niña que, por más horrible que esté la situación, le regalará una sonrisa sin dudar. Una niña que aceptará cualquier cosa, hasta usar una manta sucia y fea como disfraz de Halloween.

La venía usando desde hace un tiempo. El primer Halloween que Noelle se dio cuenta de la existencia de la celebración, Harry quiso decirle que no, que ellos no podían hacer aquello porque no tenían disfraz, pero los ojos iluminados de su hija le hicieron agarrar una manta cualquiera, cortarla para hacer agujeros donde irían los ojos, y darle una bolsa a su hija, diciéndole Por supuesto que pediremos dulces, bebé.

En la zona donde vivían, nunca había dulces, y por ello el castaño robaba un poquito de su dinero ahorrado, y tomaba un autobús hacia el centro de la ciudad, porque ni siquiera las deslumbrantes luces de la ciudad dejaban ver lo pobre que era el disfraz de Noelle, y le daban dulces sin importar qué.

Esa es la razón de que se encuentren caminando por la ciudad en plena noche, siguiendo a un grupito de niñitos acompañados de sus padres que al parecer si se dan cuenta de lo horrible del disfraz de Noelle, pero no dicen nada. A Harry no puede importarle menos; su hija está feliz, comiendo un dulce de cereza, mirando todo con ojos curiosos, sin dejar ir su mano por ningún motivo.

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