Título completo: La ducha; dedicado a Almavi.

Ese día por la mañana Bryan había venido a mi casa a desayunar.

—Creo que te estás aprovechando de que somos amigos, ya no sales de mi casa —chasqueé la lengua y él rió divertido por mi comentario—. Lo próximo será que vengas a ducharte, vamos...

Seguimos con la conversación hasta llegar al instituto, fingiendo indignación por mi parte. Al llegar nos reunimos con Ally.

—¿De qué habláis? —preguntó.

—De que Bryan está invadiendo mi espacio personal —me crucé de brazos aunque sin poder evitar sonreír.

—Vosotros siempre igual... —dijo riendo—. Pero oye, la verdad es que podríamos hacer algún tipo de fiesta de pijamas los tres en tu casa —se animó y yo negué rápidamente con la cabeza.

—Ya sé como son tus fiestas de pijamas. Alcohol, música, humo y drogas si cuelan debido al montón de adolescentes agrupados en un espacio más bien reducido.

—Aburrida... —se quejó Ally murmurando más cosas por lo bajo.

Bryan y yo la seguimos sonriendo y juntos fuimos hasta nuestra primera clase.

A la hora de comer ocupamos nuestra mesa de siempre y nos levantamos a por nuestras bandejas. Cuando cogí la comida escuché como alguien me llamaba. Era Kellan.

—Hey, Vicky.

—Hola —sonreí al verlo, aunque un poco sorprendida. Se podría decir que Kellan y yo éramos amigos. Antes de que me fuese jugábamos juntos. Me caía bien, simplemente no se metía conmigo.

—Me preguntaba si... ¿este fin de semana estás libre? —dijo al fin con una sonrisa, pero antes de pudiese contestar Ally lo hizo por mi.

—Vamos a hacer una fiesta de pijamas, aunque si quieres venir...

Abrí la boca para protestar pero apareció el que faltaba.

—Además tiene que hacer un trabajo conmigo —dijo Daniel divertido al pasar a nuestro lado con su bandeja.

Los miré a ambos frunciendo el ceño. Siempre hacían lo mismo, de pequeña alejaban a la poca gente que se acercaba a mi. Ally a la cara y Daniel desde las sombras. Siempre tan sobreprotectores... Ally lo seguía siendo, pero en realidad sabía que Dan lo hacía solo por fastidiarme. Suspiré y miré a Kellan sonriendo a modo de disculpa.

—No pasa nada, otra vez será —se fue con su bandeja y yo me dirigí a mi mesa con Ally y Bryan.

Después de comer y de que Ally hiciese planes que no se iban a cumplir, no iba a dejar que montase una fiesta en mi tranquila y pacífica casa, volvimos a clase.

Al terminar, Ally nos acompañó a Bryan y a mi hasta nuestro edificio. El rubio se despidió diciendo que tenía entrenamiento y yo me quedé con Ally viendo capítulos repetidos de The Vampire Diaries.

—Joder, que bueno está Damon... —me mordí mi labio divertida.

—No estoy de acuerdo, mira a Stefan —resopló teatralmente y no pude evitar reír.

—Dejémoslo en que los Salvatore son irresistibles.

—Como otro que me sé yo —dijo ella divertida.

—¿Quién? —pregunté acercándome a ella.

—Uhmmm... pues.... —dijo con una pícara sonrisa en el rostro—, dentro de exactamente —miró el reloj—, una hora, Daniel vendrá a hacer un trabajo de biología contigo —rodé los ojos y la golpeé con una almohada.

Izquierda o derecha ©¡Lee esta historia GRATIS!