Capitulo 27 - Los días después de aquel día.

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PARTE I

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Queridos 5 lectores, hoy tenemos doblete, así que no se pierdan más tarde la publicación de la conclusión de este capítulo.

Feliz domingo a todos, gracias por sus comentarios, la próxima semana me pondré al día en las respuestas.

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Quién iba a pensar que una riña iba a sacarme de la invisibilidad e inseguridad de la adolescencia para ponerme en el escaparate de la popularidad. De un día para el otro pasé de sentirme incómoda por el escaneo de unas cuantas miradas de los hombres a sentirme peor, como una radiografía pública a la que incluso las mujeres se sentían con el derecho de examinar. Si antes era blanco de los mirones por los cambios que atravesaba mi cuerpo, ahora lo era también debido a la fama inesperada.

En el colegio en el que asistía se habló por semanas sobre mi pelea con "La Garrocha" en el baño de mujeres. Ella era una adolescente como yo, excepto que imponente y temida por casi cualquier chica de la escuela. Sin embargo, para mí fue solo el primer peldaño hacia la mujer en la que me convertiría luego de aquella primera noche en el estudio de mi padre. Un evento que para bien o para mal, torció mi destino para siempre.

La etapa después de esa pelea fue compleja porque me debatía entre intentar ser la chica racional de antes o en dejarme seducir por las tentaciones de ser popular. En mi cabeza comenzó una batalla que no terminaría sino hasta años después, cuando por fin aceptara a la mujer en la que me convertí por fuerza y elección. Porque así sucede con los hechos que nos afectan la vida, podemos culparlos del daño o dolor que nos causaron, pero jamás de lo que sucede después, esa nueva vida es por completo nuestra elección.

Esto fue lo que yo elegí.

El destino presentaba ante mí, una disyuntiva en la que podía sentirme superada por mis circunstancias, dejar que mis miedos e inseguridades me convirtieran en un fantasma o en su lugar, aprender a sacar provecho de lo que papá despertó en mí. En ese primer año, no me detuve demasiado en analizar ciertos detalles de mi nueva existencia. Siento que cuando al fin dejé atrás la percepción de sentirme culpable por ser mujer y lo que conllevaba serlo en mis circunstancias, mi verdadera esencia afloró a la superficie y seguí de manera inconsciente mi curiosidad e intuición; me esperaba tanto por descubrir y explorar.

El primer paso fue dictado por el enojo, peleé por defenderme de una acusación falsa y lo usé como una válvula de escape a lo que pasaba en casa. Pero el segundo paso fue por diversión y por ceder a la tentación del poder sobre los demás, de su necesidad de ídolos y la debilidad de los chicos ante el encanto de una mujer. Si antes del intercambio de cachetadas, el galán de "La Garrocha" no me interesaba, menos lo hizo después. Porque a partir de mi nuevo estatus, los chicos voltearon hacia mí como si de pronto se hubieran percatado que era un icono de belleza.

Quizá influía que transmitía por fuera la manera cómo había empezado a sentirme por dentro. No es que me hubiese convertido en una bomba sexual, seguía siendo solo una adolescente en desarrollo. Una jovencita linda con algunas áreas de mi cuerpo más destacadas que otras, aquellas que las miradas de chicos y adultos no me permitían olvidarme de su atractivo.

En realidad lo que se percibía en mí era un cambio de actitud por la que algunos chicos se sentían atraídos. Era como si poseyera un conocimiento que a ellos se les escapaba o del que carecían. Hoy en día le llaman empoderamiento, para mí era la sospecha de poder obtener cualquier cosa de ellos con solo sugerirlo o sembrar la idea en sus cabezas. Al principio no fue fácil, pero a mi favor contaba con una paciencia infinita y una gran capacidad de análisis. Cada paso que daba servía para mostrarme el poder de mi reciente conocimiento y aprovechar mis experiencias previas.

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