Capitulo 37 Segura.

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Say goodbye —Tn apareció casi flotando detrás de Drocell con el hacha en mano. Blandiéndola por encima de su cabeza y arrojándosela a él muñeco que apenas le desestabilizo lo suficiente para casi perder el equilibrio.

Sebastian, Grell y Ciel quedaron libres de un momento a otro, Sebastian tomo el hacha que caía del cielo hasta a el y se dirigió a Grell:

—Grell-san.

—¡Ah! Una cooperación del amor, ¿no es así? —dijo Grell juntando ambas manos frente a su cara y mirando a Sebastian con chispa—. Sebas-chan —dijo mientras se acercaba al mayordomo con los brazos abiertos y la boca listo para dar un beso. En ves de eso, Sebastian le piso la cara para impulsarse, aunque sin necesidad, dejando ademas sobre la cara de Grell la punta del hacha.

Alcanzo el impulso suficiente para encontrarse con Drocell:

—¡No siento en tu el color del deber de un mayordomo! —dijo tomando el palo de metal que le restaba del arma entre sus manos, lo giro un poco, y rápidamente trato de golpear a Drocell directo en la cara. Drocell trato de frenar el impacto pero Sebastian había sido mucho mas rápido que el al intentar pararle, por lo que el palo golpeo contra su cabeza dejándolo atónito. 

Abajo Ciel observo la caída en picado del muñeco, que casualmente, cayo sobre Grell aplastándolo con el impacto de la caída, a lo que este se quejo con un sonido ahogado bocabajo en el piso.

—No podía perder contra alguien que no tiene color —dijo Sebastian al bajar. Ciel estaba arrodillado con Elizabeth recargada en sus piernas.

—Hum —se quejó Tn que estaba unos centímetros detrás de él.

—¡Ah, no podía esperar menos de un galán! —Grell se arrastro de rodillas con las manos aun lado de la cara y expresión enamorada hasta Sebastian, elogiándolo totalmente.

—¿A si que él también era un muñeco?  —pregunto Ciel mirando como a Drocell se le salia la paja por donde Tn había cortado limpiamente.

—Drocell Kains —contestó Grell poniéndose de pie—, su alma fue recogida hace 5 años, pero... había una reacción de existencia.

—Debierón reclamar su alma para servir... —dijo Sebastian con los ojos cerrados. Luego los abrió y continuo: —a... alguien. 

Todo se quedo en silencio unos segundos. Tn se estaba preguntando quién sería ese alguien de el que hablaba Sebastian... No se le venia a la mente  ningún posible sospechoso que pudiese acontecer tal acto de casi, magia oscura.

—Ciel —se escucho la aguda voz de Elizabeth. 

—Elizabeth, regresemos a la mansión —Ciel la miro con alivio, después de todo, estaba bien. Aunque aun tenia esa piel casi de porcelana, brillante y pálida. 

—Quiero...festejar el cumpleaños de Ciel —dijo Elizabeth sin prestarle atención a su comentario. Se mirada aun estaba perdida, pero en su rostro había una ligera sonrisa, que antes no mostraba.

—Sí, hazlo por favor —pidió Ciel después de un rato en silencio. Elizabeth le miro con tanto cariño y pareciera que las lagrimas estaba apunto de brotarle  de los ojos. Cansada, decidió cerrarlos un momento y entonces, su piel de porcelana blanca, se convirtió de nuevo en su piel rosada y suave.

Por el otro lado, Grell, Tn y Sebastian observaban la escena. Los tres sin expresar nada en realidad. Grell se giro hacia Sebastian, pero este lo ignoraba totalmente, asi que trato con algo distinto. 

 —Y dime, Tn-sama, ¿qué opinarías de dos damas juntas? —Grell la miro con su típica sonrisa enorme, mientras que Tn le devolvía una mirada de cierta repulsión y al mismo tiempo dudosa.

Kuroshitsuji (Varios y tu)¡Lee esta historia GRATIS!