Capitulo 37 Segura.

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—¡Ay no, Sebastian! ¿Me estas pidiendo un favor? —contestó Grell mirando a Sebastian con las manos juntas y ojos coquetos—. En ese caso...cuando nos besemos...podrías...usar la...legua.  —Grell fingió timidez encogiendo los hombros y meciéndose de un lado a otro.

—No se de que estas hablando, pero yo puedo envolver una galleta de cerezo con la lengua —contestó Sebastian mirándolo en realidad, sin expresión.

—Desagradable —dijo Tn mientras aun seguía luchando para detener el hacha de Elizabeth.

—¡Oh si! —gritó Grell con emoción, saltándose sangre y algo parecido al humo de la nariz. Eufórico Grell se acerco a Elizabeth por un lado de manera veloz—. A pesar de ser una mocosa llevas un arma mas grande que la mía. No te lo perdonare —Grell sonrió con malicia.

—¡Detente, Grell! —Ciel trató de intervenir antes de que Grell le asestara un golpe mortal a su prometida. Pero fue demasiado tarde para detenerlo. Las tijeras del shinigami volaron con velocidad y solo hubo tiempo para ver como Elizabeth caía al suelo...como sin...vida.

Tn tomo el hacha y estiro los músculos. Quizá le hacia falta entrenar, tenia los brazos entumecidos por el esfuerzo y se sentía ya un poco agotada,  después de todo aún era una humana. 

Elizabeth se encontraba justo a los pies de Ciel, quien se arrodillo perplejo ante la imagen de su novia inmóvil en el suelo. Sebastian se arrodillo con él, mientras que Grell y Tn se quedaron observando de pie. 

—Elizabeth —dijo Ciel con incredulidad.

Sebastian acerco su mano a la cintura de la joven y tomo un hilo tan fino y transparente, que si no hubiese sido porque de cara a la luz emitía un cierto brillo, nadie lo hubiese notado. 

—Es hilo para marioneta —informó.

—Pude cortarlo debido a que tengo una Death Sythe. ¿Que te parece, Sebastian?  —Grell hizo una pose ridícula mostrando sus tijeras, abriendo los brazos e inclinando un poco la cabeza hacia atrás— . Increíble, ¿verdad? Hazme un cumplido

—¿En serio? —pregunto Tn alzando una ceja, mirando con cara de pocos amigos al pelirrojo.

—Lo hiciste muy bien. Al parecer sabes usar las tijeras —dijo Sebastian.

— ¡Nyaaaaaan! —Grell se sonrojo y chillo por su cumplido. A Tn se le cayo la boca al suelo al escuchar aquello. ¿En verdad lo había elogiado? ¡Ridículo, Sebastian!

—¿Cómo? —preguntó Tn aún incrédula. 

—Cuando lleguemos a la mansión, tu y yo mantendremos una seria charla Tn —la reprendió Sebastian. Tn se quedo boquiabierta con lo que le había dicho—. Y él que controla los hilos... —dijo Sebastian volteando hacia arriba.

—Yo pensé... —se escuchó a alguien en la ultima de las vigas, tan altas que ni si quiera se distinguía una sola viga, era todo oscuro. Unos hilos de marioneta bajaron hasta Ciel, Grell y Sebastian, quienes se quedaron atrapados entre ellos. Grell y Ciel dieron un suspiro de sorpresa ante aquella acción y trataron de moverse—¿Qué material debería usar para los nuevos muñecos?— se preguntó aquella voz.

—¿Entonces, tu de que estas hecho? —dijo Sebastian, quien si lograba ver a Drocell escondido en aquella parte.

—¿Yo? ¿Que de qué estoy hecho?

—Sí, según veo, no usaron buenos materiales en ti —dijo Sebastian casi burlesco.

—Y yo que pensé....que soy un humano, pero... últimamente me sale arena blanca de los oídos —Drocell inclino la cabeza y se urgó en el oído en busca de una prueba de lo que decía.

Kuroshitsuji (Varios y tu)¡Lee esta historia GRATIS!