Capítulo 48: Me iré contigo

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Desperté abrazada a Scott.

—Por fin despiertas—Acaricio mi mejilla.

— ¿Dormiste bien? —Pregunté.

Él asintió y me apretó más a su cuerpo.

— ¿Desayunamos? —Me preguntó y yo asentí.

—Iré al baño—Me dirigí al cuarto de baño de la pequeña habitación de visitas.

Cepille mis dientes después de hacer mis necesidades y me hice una cola de caballo.

Salí y Scott se puso una playera con su pantalón de pijama.

—Ven—Dije saliendo y fuimos a la cocina donde estaba la cocinera de papá y en la mesa Bianca y mi padre.

—Buenos días—Saludó Bianca viendo su móvil.

—Buenos días—Dije falsamente.

Me serví café al igual que Scott y me senté en la silla vacía junto a Scott.

La cocinera nos sirvió el desayuno y empezamos a comer en silencio.

—Debo hablar contigo—Me dijo papá.

—Te escucho—Dije mirándolo.

Él se removió incómodo y miro a Bianca, ella le asintió animándolo.

—Tu amigo no puede quedarse aquí—Arquee una ceja y mire a Scott.

—No es mi amigo, es mi novio...Si él no se queda...Yo tampoco—Sonreí.

—Estuve averiguando un poco y descubrí que es bastante peligroso...Tanto para nosotros como para ti—Me dijo papá y yo reí a carcajadas.

— ¿Crees que no sé lo que ha hecho y de lo que es capaz? —Hable con gracia.

— ¿Sabes que intento asesinar a un hombre? —Asentí tomando de mi café—Estuvo en una banda mafiosa—Asentí— ¿Sabías que por manejar drogado y ebrio mato a una niña de nueve años a los dieciséis años? —Me ahogue con el café y mire a Scott, él no me miro.

¿El...Mato...A alguien?

—No es tu problema—Le dije cruzándome de brazos guardando todas las preguntas que me hacía.

—De hecho sí, quiero que te retires justo ahora de mi casa—Le dijo a Scott.

—Bien—Me levante—Nos vamos.

—Tu no—Solté una carcajada.

— ¿Todavía piensas que puedes decirme que hacer? —Finalice y fui con Scott a la habitación. — ¿Por qué no me dijiste que habías matado a alguien? — Le pregunté.

Él bajo la mirada.

—No quiero hablar de eso—Susurró.

—Scott—Tomé su mano y el la quito.

—Deberías quedarte...Yo solo...Me iré a Sevilla—Negué con la cabeza.

—Me iré contigo—Tomé su mano de nuevo y la bese—No voy a abandonarte—Él asintió.

Nos vestimos con unos jeans y una playera cómoda.

Agarramos nuestras maletas y nos dirigimos a la salida.

— ¿Y a donde piensas ir? —Me dijo papá.

—No es tu problema—Dije sin mirarlo.

Él tomo mi brazo fuerte y como si fuera una reacción Scott lo empujo con fuerza lejos de mí, se puso frente a mí.

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