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Pen Your Pride

Capítulo 19.

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Convencer a Lady Claire no fue una tarea difícil. Emmeline argumentó sentirse bastante indispuesta, y Joseph dijo que la llevaría a casa. La tía del Marqués no dejaría jamás que una dama como ella se aventurara sola en un carruaje con un hombre.

Aunque claro, para ellos no sería algo nuevo.

De todas formas, despidiéndose de los anfitriones se marcharon horas antes de lo habitual. Y así estuvieron en la mansión en poco tiempo.

Emmie se sentía muy orgullosa de sus dotes como actriz, en lo que a ella respectaba, podría consagrarse en DruryLane.

Se despidió de ambos y subió a su habitación a quitarse el incómodo vestido en compañía de Jen y Kat, que todavía estaban despiertas.

—¿Necesita que le traigamos algo, milady? —Inquirió Jen.

Ella sacudió la cabeza.

—Lo único que necesito es descansar —compuso con un asomo de sonrisa—. No se preocupen por mí, ¿saben? Creo que solo necesitaba marcharme de esa fiesta.

Kat soltó un suspiro.

—Yo no puedo imaginarme una fiesta que sea tan aburrida como para sentirse indispuesta de aburrimiento.

—No, no es así... —Emmeline rió—. Yo solo... quería volver a casa.

Sus doncellas eran divertidas, pero casi nunca se tomaban demasiada confianza como para charlar animosamente con ella acerca de otras personas. Pero al parecer, esa noche, y debía ser porque era una noche especial para todo el mundo, Kat se atrevió a ir un poco más allá.

—Cuando Lord Thornehill se case, y todos esperamos que sea pronto, tal vez su esposa consiga dar una fiesta aquí también —comentó para horror de su hermana.

—¡Kat! —Exclamó susurrando con voz ahogada.

Emmie se quedó sin palabras. Ella sabía que Joseph se casaría en algún momento, al igual que ella. Pero oírselo decir a alguien más, sobretodo luego de haber bailado y mantenido esa tan hermosa conversación post discusión con él, hizo que el corazón le diese un vuelco.

Apretó los labios sin saber cómo interpretar realmente sus sentimientos.

Quería golpear a algo o alguien, quería llorar y quería gritar.

Y no podía hacer ninguna de las tres cosas.

—Es todo por hoy —expresó poniéndose de pie con una asombrosa rapidez, provocando que el cepillo que Jen estaba pasando por su cabello cayera al piso. Em no había querido sonar grosera, pero era la forma en la que las palabras habían salido de su boca. No sabía si su cabello estaba completamente suave y desenredado. Lo único que sabía era que quería estar sola y pensar sin el peligro de dejar escapar alguna palabra o información no apta para los oídos de sus doncellas.

Jen y Kat eran buenas, pero como todo el personal del servicio, aunque fieles, eran muy cotillas. Y lo último que Em deseaba era hacer quedar mal al Joseph ante los ojos de sus empleados.

Las chicas hicieron una breve reverencia y salieron a toda prisa del cuarto.

Se disculparía con ellas por la mañana.

Después de dar vueltas por alrededor de la cama, sentarse en ella, acostarse y volverse a levantar, decidió atacar su diario. Eso siempre le daba resultado, quizá no le diera las respuestas que necesitaba, pero siempre le ayudaba a poner todo en perspectiva.

¿Qué me pasa? ¿Qué me pasa?

Se mordió el labio inferior y arrugó la frente mirando la hoja con desconfianza.

Inapropiadamente Hermosa (Confesiones en la noche #1)¡Lee esta historia GRATIS!