Capítulo 46: Yo te caliento

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Desperté y tenía mucha hambre, note que en la tienda no había presencia de imbéciles, abrí la tienda y salí.

Vi a lo lejos a Max y fui hasta él.

—Necesito comida—Le dije y el rio.

—Hola—Saludo sarcástico. —Ven—Me llevo hacia unas tiendas más alejadas donde estaban los profesores.

Entro a una que decía su nombre y saco un paquete de galletas.

Yo sonreí y lo agarre.

Empecé a comer y el volvió a reír.

—Estabas hambrienta—Mire sus ojos que tenían una mirada picara.

Reí de inmediato.

Pero qué forma de ligar.

—No estoy con viejos—Hice una mueca y el mordió su labio.

—Te da miedo que te haga sentir cosas que nunca has probado...Tengo más experiencia—Solté una carcajada que me salió del fondo, me causo mucha risa su comentario.

—Que tienes más...—No podía parar de reír. —Eres gracioso, Max—Limpie las lágrimas de risa.

— ¡Elizabeth! —Me gire viendo como Scott me llamaba.

—Gracias—Le dije a Max por las galletas.

—Pronto me agradeces con otra cosa—Yo reí mientras me acercaba a Scott.

— ¿Acaso estas coqueteando con el ayudante de los profesores? —Miré sus ojos enfadados.

— ¿Tal vez? —Comí otra galleta— ¿Quieres? —Le ofrecí y el agarro una enojado.

—Es un flacuchento ¿Acaso te gusta? —Reí con su expresión.

—No tiene el mejor cuerpo, pero he estado con cosas peores—Me encogí de hombros.

—A él lo puedo matar de un golpe—Miré sus ojos grises.

—No debería de importarte, estas con Amara—Él gruñó.

— ¿Volvemos a lo mismo, Elizabeth? —Sonreí falsamente.

Él se acercó más a mí y tomo mi rostro entre sus manos.

—No estaré de nuevo con Amara—Dijo mirando mis ojos.

—Pero...—Me interrumpió.

—Y tú no estarás con él—Gruñí.

— ¡Scotty! —Me quejé.

Él sonrió y rozo nuestras narices.

—No estarás con el cuarentón —Reí.

Parecía bipolar.

—Tiene 26—Mire sus ojos.

—Da igual—Beso la comisura de mis labios varias veces—Solo estarás conmigo—Mordió su labio.

—No—Negué con la cabeza.

—No me hagas esto—Rio—Porque lo golpeare y lo dejare mal—Sonreí.

— ¿Te he dicho que me gusta que te enojes? —Beso de nuevo mis labios.

—A mí me gustas tú—De nuevo esa palabra en sus labios.

Él sonrió y mordió su labio.

— ¿Cómo a Amara? —Pregunté sin pensar lo que diría.

— ¿Cómo Amara qué? —Preguntó confundido.

Internada Con El Diablo¡Lee esta historia GRATIS!