Capítulo 45: Acampando

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—Scott—Lo desperté mientras me ponía la ropa.

Él me miro frotando sus ojos.

—Dime—Susurró.

—Iré a mi habitación a buscar algo de ropa ¿Nos vemos en la entrada? —Pregunté y el gruñó.

—Odio este maldito internado—Habló frustrado.

Yo reí y me acerque a él que tenía un puchero de enojo.

Baje mi cabeza a su altura y bese la punta de sus labios, él sonrió.

—Eso fue adorable— Murmuró y yo reí dirigiéndome a la puerta.

—No te acostumbres—Finalicé saliendo de la habitación.

Fui rápidamente a mi habitación y Chloe estaba durmiendo junto a Arianna.

—Chloe—La llame mientras movía su hombro.

— ¿Qué ocurre? —Me preguntó.

—Iré a un campamento de un club de apoyo sin tecnología, me descubrieron con Scott fuera de las habitaciones—Dije mientras algo de ropa una mochila.

Ella rio.

—He oído hablar de esas cosas—Me miro con pena—Aburrido...Pero estarás con Scott...No será tan aburrido.

Reí.

Me di una ducha y me vestí con ropa cómoda.

—Nos vemos luego, Chloe...Dejare mi móvil y mi laptop—Ella asintió—Cuídalos

Le suplique haciéndola reír.

—Bien—Agarre la mochila y me dirigí a la salida. —Diviértete—Rio.

Yo puse los ojos en blanco y salí.

Mire mi reloj y decía 8:50.

Me apresure a la salida y vi a muchos chicos y a varios profesores.

Busque con la mirada a Scott y lo vi con unos pantalones de algodón grises, una playera negra, sus zapatos deportivos blancos, una mochila negra guindando en uno de sus hombros y unos lentes de sol que cubren sus ojeras.

Me acerque hasta él y él sonrió.

—Tengo resaca—Susurró irritado.

—Bebiste mucho—Reí.

— ¿Scott? —Vi que Amara se acercaba a nosotros—No sabía que también irías al campamento —Sonrió.

Él me miro y luego a ella.

—Si —Él sonrió.

—Yo voy todos los años, papá me obliga, es muy aburrido...Pero si vas tu—Sonrió coqueta.

Me ahogue con mi saliva al escuchar eso.

Ella se acercó y palmeo mi espalda.

— ¿Estas bien? —Me preguntó.

—No es tu problema—Me alejé de ellos.

Empezaron a confirmar la asistencia y entramos en los autobuses, los puestos los podíamos elegir nosotros según el autobús que nos tocara.

Yo entre y vi que los puestos eran en parejas, había una fila del lado derecho y otra del izquierdo.

Me puse del lado derecho en uno de los puestos del medio y puse mi bolso en el otro puesto para que nadie se sentara conmigo.

Vi a Scott entrar y me miro, vino directo hacia a mí pero Amara lo llamo y le pidió que se sentara con ella y el como buen perro obedeció.

—Me sentare contigo—Dijo un chico bastante delgado y alto, tenía el pelo con rizos castaños y lindos ojos verdes.

Quite mi mochila y él sonrió amable.

—Son unos buenos retiros —Creo que es el primer buen comentario que recibo—Siempre vengo de ayudante, conozco al rector—Me informa.

— ¿No eres estudiante? —Fruncí las cejas.

Él negó riendo.

—Eres muy joven—Hablé sorprendida.

—Tengo 26 años —Abrí los ojos como plato.

Parecía un maldito estudiante.

Solté una carcajada.

— ¿Y tú? —Preguntó por mi edad sonriendo.

—18—Conteste.

Hizo un sonido seductor con la garganta.

—Mayor de edad—Miro mis ojos—Puede que nos divirtamos mucho—Sonrió.

—Puede que si—Arquee una ceja.

Llegamos al lugar donde acamparemos y baje del autobús mientras Max me hablaba sobre su odio por las toronjas y su amor por las naranjas.

Yo reí estando ya afuera.

Pasamos por revisión para comprobar que no hubiera nada que nos distrajera.

Nos entregaron a cado uno un saco de dormir y vi que estábamos en una especie de playa habían muchas tiendas de acampar por alrededor.

—Buenos días, chicos... Sean bienvenidos al campamento que realiza todos los años el club de apoyo para alejarnos un poco de la civilización y poder encontrar una paz espiritual en nosotros—Dijo una señora que estaba sobre una pequeña tarima hablando por micrófono—Como todos los años en cada tienda de acampar habrán tres personas, las tiendas están numeradas—Informo—Empezare a decir a cual les corresponde, presten atención —Dijo la señora antes de empezar a leer la lista. —En la cabaña nueve Elizabeth Murphy, Amara Brown y Scott Dorsey—Maldición.

Esta es una señal para que me suicide.

Huele a algo...Huele a... Problemas.

Puedo oler como se aproximan los problemas.

El que hizo esas listas debe tener un serio problema cerebral a la hora de analizar.

—Esas son todos, el día de hoy permanecerán conociéndose, a partir de mañana comienzan las actividades espirituales...Que tengan un lindo día—Finalizo.

Gruñí.

Me dirigí a mi tienda y ahí estaba Amara.

Entre y la cerré.

—Seremos compañeras —Sonrió.

Puse mi saco de dormir a un lado y puse mis cosas.

Lo abrí y me acosté en él.

Me faltaban horas de sueño y un campamento no me detendrá.  

Internada Con El Diablo¡Lee esta historia GRATIS!